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Los Salazar del Cártel de Sinaloa “cazan” a sus enemigos de el Cartel Jalisco Nueva Generación

Tres células que pertenecen al mismo Cártel de Sinaloa, son los responsables de la mayoría de los homicidios cometidos en la zona conurbada y el Valle de Mexicali.

Los Salazar del Cártel de Sinaloa “cazan” a sus enemigos de el Cartel Jalisco Nueva Generación

La cual ha dejado ya decenas de muertos, convirtiendo a 2020 en el año con más homicidios en la historia del municipio, con más de 160 crímenes. Los grupos se encuentran encabezados por Felipe Eduardo Barajas Lozano “El Omega”, “Los Garibay” y “Los Salazar”. Estos últimos han dirigido el tráfico de drogas y los asesinatos en Sonora, y durante los últimos dos años.

Se han dedicado a “cazar” adversarios en Mexicali,  El domingo 11 de octubre, el gobernador Jaime Bonilla Valdez fue abordado por reporteros sobre la ola de violencia que se vive en el Valle de Mexicali, la cual ha dejado una cruenta estela durante 2020, considerado ya el año más violento de la historia en el municipio que alberga la Capital del Estado, con más de 160 asesinatos.

Al término de la Jornada por la Paz que se llevó a cabo en el estacionamiento del Fex en Mexicali, Bonilla Valdez reconoció la presencia de tres grupos delictivos que sostenían enfrentamientos. Aunque no precisó nombres, reconoció que uno de estos proviene de Sonora.

El mismo día, la presidenta municipal Marina del Pilar Ávila confirmó la presencia de los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el Valle de Mexicali, pero no pudo precisar detalles sobre sus operaciones. También coincidió con el mandatario estatal sobre la intromisión de grupos sonorenses.

Fuentes de inteligencia de las Mesas de Seguridad confirmaron lo que ZETA ha precisado desde el año pasado: la presencia de la agrupación delictiva Los Salazar, encabezada actualmente por Crispín Salazar Zamorano, primero en el municipio de San Luis Río Colorado y posteriormente al Valle de Mexicali.

En 2019, células de sicarios causaron una ola de violencia inédita en el municipio de San Luis, a raíz de su pugna con pequeñas células también ligadas al Cártel de Sinaloa como “Los Cuates” de la familia Lara.

La intromisión de Los Salazar -célula delictiva ligada a Joaquín “El Chapo” Guzmán y a sus hijos Iván Archivaldo y Alfredo- a Mexicali, históricamente operada por lugartenientes de Ismael “El Mayo” Zambada,  ha sido paulatina desde el año pasado, cuando asestaron fuertes golpes como el asesinato de Julio César Aguilar García “El Vaquero” y varios de sus colaboradores en septiembre de 2019.

Las otras dos células dirigidas por Felipe Eduardo Barajas Lozano  “El Omega” y Los Garibay, actualmente dirigidos por Luis Alfredo Garibay Félix “El Wicho” -sobrino de Manuel Garibay Espinoza, conocido como “Don Manuel”-, han dejado la débil paz y desde hace algunos meses han perpetrado golpes entre sí. El último de ellos es el asesinato de Jorge Luis Mora López, conocido como “El Chinto”, uno de los operadores cercanos al “Wicho” Garibay, con quien fue detenido en 2012.

Según la presidenta municipal de Mexicali, el 80% de los homicidios en Mexicali se deben a narcomenudeo, al crimen organizado y a pugnas entre pandillas.

EL AVANCE DE LOS SALAZAR HASTA EN AVIONETAS

Los últimos homicidios de escándalo en Mexicali son atribuibles a Los Salazar, quienes desde 2019 han cruzado la limítrofe -algo antes impensado- para asesinar a adversarios refugiados en el Valle de Mexicali.

Destacan cinco en los varios homicidios cometidos en los últimos meses donde se relaciona a Los Salazar. En mayo pasado y el sábado 10 de octubre,  los hermanos Marco Polo y Fernando Márquez Tamayo, ambos ex policías municipales sanluisinos, fueron asesinados a sangre fría en distintos incidentes. El primero huyó de San Luis Río Colorado, luego que un comando armado con fusiles de grueso calibre hiciera presencia en su domicilio. Sabiéndose captados por las cámaras de vigilancia de la casa, los sicarios se mostraron sin preocupación, haciendo ademanes y amagando al ex oficial. Los matones “rafaguearon” la casa con sus potentes armas de asalto. Todo esto fue videograbado y exhibido en redes sociales.

Marco Polo Márquez Tamayo huyó a Mexicali y se refugió con su familia en un domicilio ubicado en Sevilla Residencial, fraccionamiento privado ubicado al Oriente de la ciudad, donde una semana después (3 de mayo) fue asesinado en compañía de su hijo de 3 años con un arma corta.

Márquez Tamayo tenía los días contados porque se le relacionó con el asesinato de un lugarteniente de Los Salazar en San Luis. Meses después, su hermano Fernando, quien también se refugiaba en Mexicali,  fue abatido por matones que le dispararon con armas de grueso calibre.

La noche del 10 de octubre, Fernando Márquez Tamayo -quien cuenta con antecedentes de portación de arma de uso exclusivo del Ejército- salió de su domicilio en la colonia Independencia de Mexicali, con rumbo a San Luis. Allí se vio con dos conocidos de nombres Everardo Cota Preciado  “El Güero” y Juan Gabriel Pellegrín Lara, familiar de “Los Cuates”, los cuales fueron atacados por sicarios de Los Salazar.

En la escena murió “El Güero” Cota, pero Pellegrín Lara y Márquez Tamayo huyeron a bordo de un vehículo Acura  TL color negro, modelo 2007, placas de circulación MBV53456 con rumbo a Mexicali.

Los matones los persiguieron a bordo de una camioneta negra, hasta la altura del Ejido Querétaro -en el Valle de Mexicali-, donde el conductor del Acura perdió el control y volcó la unidad a un costado de la

Siguen investigaciones por altercado entre elementos de FGR y GESI

La carpeta de investigación por parte de la Fiscalía General de la República tras el enfrentamiento físico y verbal entre elementos de la FGR y la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación (GESI) de Baja California la tarde del 23 de octubre, continúa robusteciéndose.

Al mediodía del viernes 23, dos elementos federales a bordo de una camioneta Chevrolet Silverado con placas del Estado de México, se dirigía a cumplimentar una orden de aprehensión en contra de una persona por un tema de armas en Tijuana, cuando a la altura del Bulevar Casa Blanca, dos unidades de la GESI, una camioneta Tahoe color blanco, con engomado de la entonces Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) en el que leía un número de placas diferente a la que  portaba, sin logotipos y con estrobos, además de un vehículo tipo pick-up  comenzaron a seguirlos luego que presuntamente le habían marcado el alto.

Al visualizar las unidades con hombres vestidos de civil portando armas largas y verse rebasados en fuerza, los agentes federales decidieron regresar a las instalaciones de la FGR, localizadas en Bulevar Abelardo L. Rodríguez en la Zona Río Tijuana. Pero frente al edificio federal, la camioneta Tahoe con placas ARC-572-A le cerró el paso a la unidad federal impactándola.

Tras el incidente, elementos de la FGR y de la GESI iniciaron un altercado verbal y físico que llegó a los empujones, lo cual quedó videograbado por varios transeúntes y medios de comunicación que se acercaron al sitio.

Luego de varios minutos de discusión, la unidad Tahoe de la GESI -con un golpe en el guardafangos- fue removida por los elementos estatales, pero abandonada cuadras más adelante. El hecho fue reportado a la FGR, quienes removieron la unidad, quedando bajo resguardo en el edificio federal, donde actualmente permanece.

“La carpeta de investigación se inició el mismo viernes, se están integrando todos los elementos necesarios, desde que se inició la persecución, quiénes conducían las unidades de la GESI, que hasta el momento se desconoce, hasta determinar cuáles fueron los motivos para chocar la unidad, si los elementos federales estaban llegando a su lugar de trabajo. Hay varias irregularidades, es un desorden; el tema es que se tiene que arreglar, pero para esto van a pasar algunas semanas”.

Información obtenida por este Semanario refiere que los agentes que conducían el vehículo Tahoe pertenecen a la Guardia Nacional, adscritos a la GESI, y son parte de los que arribaron hace unos meses a BC para reforzar la estrategia de seguridad estatal.

Luego de la polémica del incidente, el fiscal central Hiram Sánchez dijo a este medio de comunicación que la GESI intervino a los federales por circular en auto con balizaje. Al conocer del altercado, acudió a las instalaciones de la FGR, donde habló con el subdelegado Sergio Castañeda Sanchotena, quien le informó  realizarían un Informe Policiaco Homologado; a lo que Sánchez contestó que la GESI haría lo propio y lo presentarían ante la fiscalía.

“Los elementos de la GESI andaban en Casa Banca cuando vieron la unidad pick-up con placas del Estado de México con estrobos y sin más identificación oficial, en las Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz y Seguridad a la que asisten los representantes de todas las corporaciones se dio el acuerdo que todas las unidades balizadas en esas condiciones serían intervenidas para verificar que fueran de elementos de las corporaciones”, detalló el funcionario.

“Se les marcó el alto y no se detienen, la persecución se reportó y se extendió hasta las instalaciones de la FGR, en el lugar empiezan los empujones y se genera el altercado”, abundó.

El lunes 26 de octubre, el fiscal Sánchez apareció en la transmisión diaria del gobernador Jaime Bonilla Valdez, donde reiteró que los elementos federales no se habían identificado.

En lo referente al número económico de la unidad estatal, aclaró que no coincidían con las placas, ya que las láminas de la unidad habían sido robadas y al reemplazarlas no coincidieron que el número original.

Ante la polémica que suscitó el caso, el funcionario estatal aseguró en la misma transmisión que se realizará una investigación, basándose en las cámaras de vigilancia para determinar cómo se originaron los hechos.

Hasta el cierre de esta edición, jueves 29 de octubre, la Fiscalía General del Estado no aportó mayores detalles de lo ocurrido el viernes pasado.

carretera San Luis-Mexicali. Los sicarios descendieron y remataron a Márquez Tamayo, quien murió en la escena tras recibir ocho impactos en cabeza, pecho y abdomen. Pellegrín Lara también recibió dos impactos de bala en la espalda, pero logró ser trasladado y atendido en un hospital de Mexicali.

Otros tres crímenes se cometieron en los alrededores del Rancho Roa, ubicado sobre la carretera a San Felipe, entre las parcelas de El Choropo y el Ejido Guanajuato, rumbo a la Zona Sur del valle de Mexicali. En este punto fueron localizados tres cadáveres envueltos en una lona blanca en el periodo de una semana; una de estas tenía la palabra “Jorge” replicada en reiteradas ocasiones.

La hipótesis de la Fiscalía General del Estado (FGE) en Baja California, es que los tres crímenes están relacionados y fueron cometidos el mismo día, pero las autoridades los localizaron a lo largo de una semana.

Politraumatismo es la causa de muerte en los tres individuos, según los dictámenes forenses a los que ZETA tuvo acceso. Sin embargo, tras conversar con médicos expertos en la materia, se descartó que un grupo de personas pudieran ocasionar tantas heridas con algún objeto o con sus manos, ya que las características sugieren que todas las heridas se dieron a raíz de un fuerte impacto, como si hubiesen sido atropellados por un tractocamión, pues los cuerpos estaban destrozados, pero no mutilados. Sin embargo, el atropellamiento se descartó debido a que no cuentan con huellas de rodado sobre el cuerpo.

La principal hipótesis de la FGE es que los tres sujetos fueron arrojados vivos desde una altura considerable, al parecer de una avioneta. Esta teoría se sustenta en la declaración de un testigo que advirtió escuchar vehículos aéreos atípicos la noche anterior del primer hallazgo realizado el 23 de septiembre; a esto se suma que no existen marcas de neumáticos cercanas a los cadáveres y que el acceso a dos de los tres lugares de los hallazgos, es prácticamente imposible a bordo de vehículos comunes, toda vez que se trata de zonas de siembra con tierra suelta, donde solo pudieran ingresar tractores.

Dos de los tres implicados no están identificados, pero uno contaba con una identificación personal y otra laboral del empaque El Toro, ambas a nombre de José Alberto Rentería Caro, quien contaba con dos tatuajes: uno en pierna izquierda con la leyenda “Yessenia” y otro en el brazo derecho, de un águila con la leyenda “Hecho en el Río”.

Rentería Caro era residente del municipio de San Luis Río Colorado, Sonora, y según autoridades de aquel municipio, hace dos meses él y un hermano fueron reportados desaparecidos tras ser “levantados” de su domicilio por sicarios de Los Salazar. Aparentemente sostenían una deuda de carácter económico con dichos criminales.

Los otros dos no están formalmente identificados, pero se presume que al menos uno de ellos es su hermano, el cual no pudo identificarse de manera física, debido a los severos daños que sufrió tras el impacto.

Investigadores de las Mesas para la Construcción de la Paz en Baja California, atribuyen a Los Salazar varios homicidios, sobre todo aquellos que se registran en  zonas cercanas a la limítrofe entre Mexicali y Sonora.

LOS GARIBAY Y “EL OMEGA”

Tras la detención de “El Chapo” Guzmán, comenzaron los conflictos entre las células pertenecientes a “El Ruso” y “El Omega” y “Los Chapitos”, las cuales encontraron su peor punto tras el  “Culiacanazo” de 2019, donde fuerzas federales detuvieron y liberaron a Ovidio Guzmán López, hijo del capo detenido en Estados Unidos. Y es que los primeros no quisieron participar en el asalto, lo que fue considerado una afrenta para los hijos del “Chapo”.

Este conflicto es la principal hipótesis sobre el avance de Los Salazar a San Luis y Baja California, zonas de influencia de los operadores de “El Mayo” Zambada, entre ellos “El Ruso”, “El Omega”, Vicente Martínez González “El Guilo”, “Los Cuates” y Los Garibay.

Tanto “El Omega” como “El Ruso” mantienen una pelea frontal contra los operadores de “Los Chapitos”, para muestra, basta recordar lo ocurrido en junio, cuando  sicarios de “El Omega” -provenientes de Mexicali- fueron acribillados en Tepuche, al Norte de Culiacán, durante un enfrentamiento contra el Ejército y sicarios de los hijos de Guzmán Loera.

Este enfrentamiento vino a “frenar” la expansión de Barajas Lozano, quien extendía su influencia por toda la zona conocida como “Los Pueblas” y la zona conurbada del Valle de Mexicali, donde los meses de marzo, abril y mayo, se generó una seguidilla de homicidios en la que fueron abatidos líderes narcomenudistas como Juan Carlos Rendón Solano “El Oso” y Jaime Cárdenas Pérez  “El Viejón”, en la que se implica a “El Omega”.

Durante esos meses, la incidencia delictiva de homicidios creció de forma importante y ubicó a la zona de “Los Pueblas” como la más conflictiva del municipio, por lo que se implementaron operativos muy agresivos en esa zona para inhibir la incidencia.

Respecto a Los Garibay, su influencia se ha limitado a la Zona Sur del Valle de Mexicali, como los ejidos Chiapas 1,2 y 3; Colima, Hermosillo, Quintana, la 28, Bonfil y Mezquital, donde se encargan de la distribución menudista de enervantes.

Tanto “Los Omegas” como Los Garibay han tenido desencuentros y conflictos durante los últimos años, sobre todo desde que se afianzó Luis Alfredo Garibay Félix, sobrino de Manuel Garibay Espinoza, al frente de la operación de narcomenudeo.

Sin embargo, el asesinato de Jorge Luis Mora López “El Chinto”, de 31 años, en el lavado de autos llamado Kevin del Ejido Saltillo, podría ser un parteaguas, toda vez que es reconocido como uno de los operadores más cercanos a “El Wicho” Garibay, originario de El Centro, California, con quien fue detenido en 2012 durante un operativo realizado en Tijuana.

En ese momento se aprehendió a “El Wicho” por la portación de un arma de fuego, pero fue liberado en cuestión de horas, mientras que “El Chinto” permaneció dos años detenido, al contar con un mandamiento judicial por homicidio, en agravio de una niña y un individuo, a quienes acribillaron tras rafaguear una casa donde se desarrollaba una fiesta en el Valle de Mexicali.

Por dichas acusaciones fue liberado a través de una serie de amparos y regresó a la actividad ilícita. En 2016 volvió a ser detenido por portación de armas de fuego y, según fuentes de inteligencia, también participó en el robo de armas en una estación de Policía del Ejido Nuevo León en 2012, cometido por una célula de Los Garibay.

Mora López fue asesinado la mañana del miércoles 14 de octubre de 2020, cuando se encontraba en el lavado de autos. Su acompañante observó el momento en que varios sujetos arribaron a bordo de una camioneta tipo Cherokee con la intención de “levantarlo”, pero “El Chinto” opuso resistencia, por lo que decidieron matarlo con armas de grueso calibre; a su alrededor se encontraron cinchos, con los que pretendía ser retenido.

La principal hipótesis del homicidio es un ataque de “El Omega” hacia uno de los operadores más cercanos al “Wicho” Garibay.  Sin embargo, por la zona donde se perpetró el crimen, todavía se analiza si pudiera tratarse de una ejecución ordenada por Los Salazar.

Fuentes de inteligencia recibieron información sobre un supuesto grupo de sicarios proveniente de Durango, el cual fue contratado por “El Wicho” ante la advertencia del arribo de Los Salazar y a un inminente enfrentamiento contra Barajas Lozano por el control del Valle de Mexicali.

Así como los homicidios de Los Salazar, los crímenes perpetrados por Los Garibay se suscitan en la limítrofe de Mexicali y San Luis Río Colorado.

Cabe señalar que el homicidio más preocupante en las últimas semanas, fue el de un joven descuartizado. La FGE lo identificó como Jesús Valentín Venegas González, cuyo deceso -pese a lo escandaloso del crimen- podría tratarse de una “venganza” personal.

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La FGE ya identificó el domicilio donde presumen se cometió el crimen -Colonia Alamitos-, el cual se encuentra abandonado. El hoy occiso residía en el fraccionamiento Jardines del Lago.