Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, quien ya se sentía con un pie fuera del penal de Puente Grande, en enero del 2001 comenzó con los diálogos con algunos empleados.

A quienes les ofrecía que se fueran a trabajar con su grupo criminal. ‘El Chapo’ les argumentaba que muy pronto estaría afuera y para ello ocuparía personas que se encargaran de su seguridad o bien que operaran en el trasladado de droga desde diferentes zonas del país, por lo que les hizo una invitación.
Tras la oferta de trabajo que le dio Guzmán a algunos empleados, de inmediato comenzó a correrse la voz, al asegurar que ofrecía entre 12 y 15 mil pesos, especificarse si eran mensuales o semanales, pero por la cantidad era probable que fueran cada mes.
“‘El señor en unos días más va a salir libre y necesita a personas que allá afuera lo cuiden, tanto a él como su familia, piensa en esa posibilidad’, dijo el comandante Godínez ‘vamos a invitar a Gonzalo Sánchez Mejía, Jaime Flores Sánchez, Javier Ramírez Muñoz y Ernesto Ramos Aguilar, a quienes acepten el trabajo se le pagaría entre 12 y 15 mil pesos, el trabajo puede ser en Jalisco, Colima, Nayarit o Sinaloa’”, escribió la periodista en su libro ‘Los Señores del narco’.
Cabe mencionar que no solo era trabajar en Jalisco, pues había posibilidades de que sus reclutas tuvieran que trasladarse a estados como Nayarit, Colima o Sinaloa, siendo esta última donde se ubica la base de operaciones.
A cuánto equivale esa cifra en la actualidad
De acuerdo con datos de la calculadora de inflación del Inegi, el salario que Guzmán Loera le ofrecía a los empleados del centro penitenciarios en la actualidad equivale a 33 mil 120 hasta los 40 mil 800 pesos mexicanos, tomando en cuenta que en 23 años los productos han tenido un incremento del 172.51 por ciento, al ser casi tres veces más.
Miguel Ángel Godínez, uno de los comandantes del Cefereso número 2 se encargó de dar el aviso a algunos de sus compañeros de trabajo, en especial a los que era considerados como elementos fuertes.
“Un día de la primera semana de enero de 2001, aproximadamente a las 8 de la noche, el custodio Jesús Salvador Hernández Quiroz se encontraba de servicio en el Diamante V7 del penal, de pronto se le acercó Miguel Ángel Godínez, uno de los comandantes del Cefereso y le hizo la plática, ‘el señor Joaquín Guzmán Loera me dijo que en poco tiempo va a salir del penal.
Por eso anda invitando a las personas, guardias de vigilancia interna para que se vayan a trabajar con él estando fuera, yo he pensado en ti para que te unas al grupo de gentes que podrían trabajar con ‘El Chapo’ Guzmán”, fue uno de los diálogos entre custodios leídos en el libro de Anabel Hernández.
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Hubo quienes aceptaron y otros que pusieron por delante la tranquilidad de su familia, pero la tentadora cantidad de aquellas fechas comparada con lo que se ganaba en la prisión de máxima seguridad, a algunos los hicieron cambiar de opinión.
