Blog del Narco Alexa

El día que El Barbas sumió en el terror en Acapulco con 2 cabezas clavadas en la reja de una dependencia oficial

En otra época Acapulco llegó a ser sinónimo de paraíso, playa, sol y buena vida, Para muchos mexicanos era la primera referencia en su cabeza.

El día que El Barbas sumió en el terror en Acapulco con 2 cabezas clavadas en la reja de una dependencia oficial

Cuando escuchaban aquel popular estribillo de Carlos Argentino que reza “en el mar, la vida es más sabrosa”.  Sin embargo, ahora se ha convertido en sinónimo de muerte, violencia y crimen organizado. En 2017 ocupó el infame honor de ser la ciudad más peligrosa del mundo, según el informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal de México.

En 2018 se ubicó en el segundo escaño con 110.5 asesinatos por cada 100.000 habitantes.  ¿Cuándo fue que la otrora joya turística del pacífico se convirtió en foco de criminalidad? Resulta que ese momento está perfectamente fechado: a las 14:30 horas del 27 de enero de 2006.

Ese día se registró en la colonia La Garita, al oriente de la ciudad, un tiroteo que según algunas versiones duró cerca de 40 minutos. Se detonaron granadas y se dispararon fusiles R-15 y AK-47.

La primera versión oficial fue que elementos de la Secretaría de Protección y Vialidad del puerto se habían enfrentado a tiros con presuntos narcotraficantes que huían por las calles del puerto. El resultado fueron cinco muertos. Cuatro de ellos portaban credenciales y chalecos antibalas con las siglas de la Agencia Federal de Investigación, AFI.

Más tarde la Procuraduría General de la República (PGR) informó que las credenciales de los oficiales eran falsas y que los muertos eran en realidad miembros de Los Pelones, un grupo de sicarios al servicio del Cártel de Sinaloa, y de su jefe regional Édgar Valdez Villarreal, La Barbie.

También se descubrió que más que un enfrentamiento había sido una ejecución: los uniformados habían rematado en el piso a los supuestos AFI’s, y luego manipularon la escena para que cuadrara con su versión del enfrentamiento.

Las represalias llegarían tres meses después. El 20 de abril de ese año las cabezas del comandante Mario Núñez Magaña, y de un hombre identificado como Erik Juárez Martínez, aparecieron clavadas en la reja metálica de un muro de la coordinación administrativa Costa Chica y Costa Grande de la Secretaría de Finanzas del gobierno de Guerrero, con la leyenda “Para que aprendan a respetar”.

Las cabezas estaban a unos metros del sitio donde había ocurrido la balacera. Un taxista las encontró de madrugada y avisó a la policía municipal. Cerca había una bolsa con un antebrazo. Los cuerpos de los decapitados fueron hallados en un hotel abandonado. Al de Juárez Martínez, oriundo de Nuevo Laredo, Tamaulipas, le habían dejado un navajazo en la espalda en forma de zeta.

Núñez Magaña era el coordinador del Grupo de Reacción Inmediata Relámpago y había estado en la balacera de La Garita. Los testimonios recabados aquel día indicaron que el comandante había rematado en el piso a uno de Los Pelones.

A partir de entonces, y como nunca antes, el puerto se convirtió en escenario mayor de la violencia. Cadáveres con tiro de gracia, encobijados y calcinados; balaceras y tiroteos a plena luz del día pasaron a formar parte de la vida del puerto.

Al mismo tiempo, también aumentaron las denuncias de extorsiones a empresarios, hoteleros, restauranteros. También comenzaron a reportarse muchos asesinatos de taxistas, quienes eran obligados a convertirse en “halcones” del narco.

Durante aquel periodo en el que la violencia se desbordó, y el narco lo infiltró todo, gobernaba el puerto el entonces perredista Félix Salgado Macedonio, alcalde de Acapulco entre 2005 y 2008.  Cuando la guerra entre los cárteles estalló, se le acusó de haber recibido dinero durante su campaña a cambio del compromiso de entregar a los criminales la policía municipal.

Te puede interesar:  Los sicarios del CJNG acribillaron al “Tucán”, jefe de plaza de Cárteles Unidos en Michoacán

Se le hizo responsable también de haber abierto las puertas de Acapulco al crimen organizado: de haber dejado entrar a los Zetas y a La Barbie.  Hoy se proyecta como el candidato más fuerte para ganar la gubernatura de Guerrero.