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El día que el “Mayo” y los “Chapitos” terminaron su añeja alianza, la traición en las entrañas del C.D.S

La semana pasada circuló en redes una convocatoria para celebrar el “Ovidio Fest” por el aniversario del Culiacanazo, el operativo fallido del gobierno federal.

El día que el “Mayo” y los “Chapitos” terminaron su añeja alianza, la traición en las entrañas del C.D.S

En donde fuerzas armadas mexicanas detuvieron a Ovidio Guzmán, uno de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, y ese mismo día lo dejaron en libertad después de la ola de violencia que se vivió durante el bautizado Jueves Negro.  Aquella tarde el Cártel de Sinaloa instaló barricadas y vehículos incendiados en 19 puntos de la ciudad y provocó la muerte de 9 personas.

Nunca existió una orden de aprehensión contra el hijo del chapo, y hasta la fecha el gobierno mexicano no ha presentado un solo cargo en su contra, pese a que la Oficina de Control de Activos estadounidense (OFAC por sus siglas en inglés) lo incluyó en su lista negra.

López Obrador argumentó que dejó en libertad al Ratón, como es apodado, porque los miembros de la delincuencia sitiaron la ciudad, atentaron contra civiles, quemaron vehículos, bloquearon carreteras, liberaron a presos, asaltaron comercios, secuestraron a militares y, especialmente, amenazaron con atentar contras las familias de los castrenses.

Sin embargo, la última revelación fuerte que tardó en salir a la luz sobre ese fatídico día para el gobierno mexicano y las fuerzas armadas fue el impacto que tuvo al interior de la organización criminal fundada por Guzmán Loera e Ismael el «Mayo” Zambada.

En los días posteriores sobraron medios y analistas que aseguraron que El Mayo había orquestado la operación para liberar al hijo de su compadre, pero se equivocaron.

Según el semanario Río Doce, Zambada no solo no dirigió la operación; tampoco la apoyó. Eso se conoció a través de audios que circularon y en donde operadores de Los Chapitos les reclaman a operadores del “Mayo” que no le estuvieran entrando “a los chingadazos”.

Aquello agravó un dilema que arrastraba el Cártel de Sinaloa desde la captura del Chapo en 2016, cuando no pudieron ponerse de acuerdo los Chapitos con el Mayo Zambada sobre quién o quiénes iba recaer el poder de la organización. Tampoco pudieron llegar a acuerdos con su tío, Aureliano Guzmán Loera, alias “El Guano”.

Debido a que su padre fue uno de los fundadores del cártel, ellos sienten que tienen derecho a heredar lo que él construyó. Y aunque es cierto que son mucho más ostentosos que “El Mayo” en cuanto a gastos y fiestas se refiere, “Los Chapitos” sí que conocen el funcionamiento interno y por eso quieren asumir el control absoluto. Como resultado, los dos bandos llevan años envueltos en feroces batallas.

Una de los episodios más recientes ocurrió en mayo de 2020, cuando José Rodrigo Aréchiga Gamboa, alias “El Chino Antrax”, quien fuera el jefe del escuadrón de sicarios “Los Antrax”, fue hallado muerto luego de escapar de la supervisión federal por su libertad condicional en San Diego. Se cree que “Los Chapitos” fueron los responsables de la masacre.

“El Chino Ántrax” era un aliado cercano de “El Mayo”, pues creció junto a los hijos de Zambada en Culiacán. Un mes después de su asesinato, se registró un tiroteo de varias horas en las afueras de Culiacán, al parecer entre los dos bandos, dejando un saldo de 16 muertos.

El principal negocio de “Los Chapitos” es el narcotráfico internacional. Según varios pliegos acusatorios en Estados Unidos, los hijos están involucrados en el tráfico de grandes cantidades cocaína, marihuana y metanfetamina hacia Estados Unidos, usando una amplísima red de contactos en toda Latinoamérica.

Se sabe que el grupo se ha adaptado a los cambios de los mercados de la droga y ha apostado por el tráfico de drogas sintéticas, junto al CJNG, especialmente en lo que respecta al tráfico del potente opioide sintético fentanilo. Además, el grupo ha buscado otros mercados diferentes al estadounidense y ha comenzado a capitalizar los lucrativos mercados en Australia.

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Los principales territorios para “Los Chapitos” son su lugar natal en el estado de Sinaloa, especialmente la capital Culiacán, donde parecen tener mucha más influencia y poder que en otros centros urbanos. Por otro lado, se cree que “El Mayo” mantiene un control fuerte en las zonas rurales y circundantes a la capital.