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La caída del «Manotas», fue el motivo de la sentencia de muerte de Omar García Harfuch

Hace más de dos años, Omar García Harfuch fue el responsable de una operación milimétrica para detener a Mauricio Valera Reyes, «El Manotas».

La caída del Manotas, fue el motivo de la sentencia de muerte de Omar García Harfuch

De nacionalidad colombiana y líder de la célula criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que opera en Puerto Vallarta, Jalisco. La detención de este criminal detonaría el atentado en su contra, el 26 de junio pasado, sobre Paseo de la Reforma.  De acuerdo con fuentes de seguridad cercanas al caso, Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho», fundador del CJNG, no perdona aquella afrenta y desde marzo de 2018 sentenció a muerte a García Harfuch.

El viernes 26 de junio, la Ciudad de México despertó con la noticia de un atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana en Paseo de la Reforma. El CJNG lo atacó sin piedad con armas de alto poder. El saldo fue de dos escoltas y una civil muertos, así como 12 sicarios detenidos. Omar García recibió tres impactos de bala, pero libró a la muerte.

En el lugar quedaron una camioneta de 3.5 toneladas, en cuya caja los agresores dejaron fusiles tipo Garret, calibre 50 de uso exclusivo del ejército. En el lugar también quedó la camioneta negra blindada en la que viajaba el funcionario, totalmente destrozada por las balas, además de múltiples casquillos en el piso, así como chalecos antibalas y otras armas largas.

La detención del «Manotas»

El viernes 18 de marzo de 2018, el gobierno federal informó que detuvo a 18 integrantes del CJNG por el secuestro y asesinato de Alfonso Hernández y Octavio Martínez, elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC).

Los cuerpos de ambos agentes fueron hallados un mes antes, el 15 de febrero, en Xalisco, Nayarit.

Cuatro de los capturados son de nacionalidad colombiana: tres mujeres y Mauricio Valera Reyes, «El Manotas».

Omar García Harfuch, titular de la AIC, dijo en conferencia que este sujeto, investigado por narcotráfico, era el jefe de plaza del CJNG en Puerto Vallarta y autor material e intelectual de los crímenes.

Se tiene conocimiento que esta persona sería el presunto autor intelectual y uno de los autores materiales de la privación ilegal de la libertad y posterior homicidio de dos elementos de la Agencia de Investigación Criminal

La captura de «El manotas» se llevó a cabo en el fraccionamiento Las Ceibas, Bahía de Banderas, Nayarit.

Durante el operativo, Mauricio Valera Reyes agredió a elementos de la AIC, quienes repelieron el ataque, por lo cual éste resultó herido, y fue trasladado a un hospital.

También fue detenido Luis Manuel «N», «El Ingeniero», identificado como el encargado de brindar soporte técnico y de comunicaciones a la organización delincuencial, y presunto responsable de publicar el 10 de febrero material audiovisual en un sitio web dedicado a compartir videos, donde aparecen los dos agentes de la PGR sometidos por integrantes del CJNG.

Aquel día, Omar García Harfuch explicó que también habían asegurado a Ubaldo «N», «El Cocho», subdirector Operativo de Seguridad Pública y Tránsito de Puerto Vallarta, y Carlos Rogelio «N», «El Pollo», policía municipal.

Ubaldo «N» y Carlos Rogelio «N» presuntamente brindaban protección institucional a la organización delictiva mediante revisiones de vehículos y personas que les resultaban sospechosas de llevar a cabo actividades en contra del grupo criminalLas líneas de investigación de la AIC indican que estos dos elementos de seguridad participaron en la privación ilegal de los agentes.

La detención de las personas se llevó a cabo en cumplimiento a 10 órdenes de cateo. En los operativos realizados en los municipios de Puerto Vallarta, Jalisco, y Bahía de Banderas, Nayarit, también fueron capturadas tres mujeres colombianas.

El operativo de 39 díasEl 5 de febrero de 2018, Alfonso Hernández Villavicencio y Octavio Martínez Quiroz, suboficiales de la AIC, de 28 y 26 años, respectivamente, fueron secuestrados por policías municipales de Puerto Vallarta, que los reconocieron como policías federales por un código numérico bordado en la gorra que llevaba uno de ellos.

A los 10 días, Alfonso y Octavio aparecieron muertos. Sus cuerpos estaban en un auto abandonado en el municipio de Xalisco, Nayarit.Alfonso y Octavio habían viajado el 2 de febrero a Bahía de Banderas para llevar a cabo tareas de inteligencia junto con otros dos compañeros. Al cabo de su asignación, asistieron el domingo a una fiesta familiar, invitados por otro agente federal, en Bucerías. Al día siguiente, antes de tomar ruta hacia la Ciudad de México, decidieron parar en Puerto Vallarta sólo «para tomarse la foto del recuerdo» en el malecón.

La investigación de su secuestro, que en principio estuvo a cargo de la Unidad de Desaparecidos, tomó otra ruta cinco días después, el 10 de febrero, cuando comenzó a circular en YouTube un video de 2:20 minutos en el que aparecían los dos agentes federales rodeados de hombres vestidos de negro, encapuchados, que portaban armas largas.Los dos jóvenes policías estaban hincados, amarradas sus manos a la espalda, vestidos con playeras que tenían inscritas las iniciales de la SEIDO (Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada).

A partir de ese momento, la SEIDO atrajo el caso y abrió de oficio una carpeta de investigación, pues el caso ya involucraba a un grupo de la delincuencia organizada. A partir de un análisis de contexto con base en trabajo de inteligencia, las autoridades atribuyeron el secuestro de los dos agentes federales y la grabación del video al CJNG.

Además, mediante un análisis digital forense del video tomado por las cámaras de vigilancia, las autoridades federales pudieron identificar al subdirector operativo de la Policía Municipal de Puerto Vallarta y un agente local.

Fueron ellos quienes presuntamente secuestraron y dejaron a Alfonso y Octavio en manos del CJNG. Por eso, las autoridades federales sabían que no podían confiar en los cuerpos de seguridad locales –municipales o estatales– por sus posibles vínculos con el grupo criminal.

Las familias de Alfonso y Octavio recibieron sus cuerpos el 19 de febrero y un mes después los presuntos responsables de su asesinato ya estaban en la cárcel.

Al hilar cada una de las pistas, las autoridades pudieron identificar y ubicar al supuesto líder de la célula criminal en la región: un colombiano de nombre Mauricio Valera Reyes, un hombre desconfiado, que cambiaba de auto cada dos días, se trasladaba sin escoltas y daba órdenes por teléfono. Para seguir su rastro, los agentes federales rentaron una casa frente a su domicilio.

La noche del 15 de marzo las autoridades desplegaron la operación en Bahía de Banderas y llevaron a cabo los cateos. En la casa del colombiano las autoridades enfrentaron el ataque del presunto delincuente, quien disparó su arma larga contra los agentes. El grupo de operaciones especiales respondió a la agresión y lo hirió en tres ocasiones, pero no murió.

La acción tuvo como resultado la detención de 18 presuntos integrantes del CJNG, quienes fueron consignados.

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Esta operación de 39 días ha sido la más rápida, limpia y trascendental del gobierno federal contra «El Mencho» y es por ello que el líder del CJNG puso precio a la cabeza de Omar García Harfuch.