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La Nacha y su esposo “El rey de la morfina“ fueron los primero traficante en tener narcocorrido

Uno de los iniciadores del narcotráfico estuvo en la frontera entre Estados Unidos y México, en Ciudad Juárez, Pablo González, apodado “El rey de la morfina”.

La Nacha y su esposo “El rey de la morfina“ fueron los primero traficante en tener narcocorrido

Y su esposa Ignacia Jasso “La Nacha”, controlaban el tráfico de drogas en esta área.  “El rey de la morfina” además de ser uno de los precursores del que ahora es un gigante negocio, fue el primer narcotraficante al que se le hizo una canción, hoy conocido como “narcocorridos”.

“El Pablote” se titula el corrido, compuesto e interpretado por José Rosales. El narcocorrido fue grabado en El Paso, Texas, el 8 de septiembre de 1931, y relata la historia de cómo muere Pablo González en un cabaret a las tres de la mañana del sábado 11 de octubre de 1930. Tres años después, en 1934, el mismo autor habría hecho un segundo corrido titulado “El nuevo corrido del Pablote”.

“Si se entiende al narcocorrido como un canto dedicado a un traficante de drogas pues ‘El Pablote’ es el primero que he descubierto”, comenta a Infobae México Juan Carlos Ramírez-Pimienta, investigador de la Universidad Estatal de San Diego. Aunque “si el tema fuera sobre el crimen organizado y la violencia, entonces sería ‘La Piedrera’ (1929)”, complementa el autor.

Del Pablote se sabe que nació en Chihuahua y que su principal lugar estancia era Ciudad Juárez, en la frontera. En los años veinte del siglo pasado, él era un narcotraficante de alto nivel, sin embargo, el principal capo del crimen organizado de la ciudad era Enrique Fernández. “No me parece exagerado decir que muy bien pudo haber sido el primer jefe de Cártel de la manera en que ahora entendemos el concepto”, dice en entrevista Ramírez-Pimienta.

«El Pablote» es el primer narcocorrido, grabado en 1931, que cuenta la historia de la muerte de Pablo González (Foto: Captura de pantalla)

“Pablote es descrito por la crónica de la época como un personaje irascible y violento, el terror de la frontera, un pistolero”, apunta el especialista.

El 22 de marzo de 1926, la policía fronteriza hizo un operativo en Ciudad Juárez donde ocho personas habían sido arrestadas, entre las que se destaca la de Pablo González, a quien de acuerdo con una investigación de Juan Carlos Ramírez-Pimienta sobre el personaje, se le describe como “el líder del bajo mundo juarense”. Siete meses después se anunció que “Pablote” y su esposa Ignacia, habían sido sentenciados a seis años de prisión por el juez Rafael Ronquillo, bajo el cargo de “narcotráfico”.

Para agosto de 1928, el narcotraficante ya se encontraba libre pero estaba de nuevo en problemas legales, en esta ocasión, acusado de un robo “relativamente menor”, si bien González era más reconocido como traficante de narcóticos, “también se le asociaba con delitos de robo de autos e incluso comprador de objetos robados”.

A partir de 1928, nos relata Ramírez-Pimienta, la organización de Fernández había estado en un constante acecho por parte del gobierno federal y para junio de ese año, la secretaría de Gobernación encabezada por el veracruzano Adalberto Tejeda Olivares, comisionó al mayor Ignacio Dosamantes para combatir “las mafias de la frontera”, más adelante Dosamantes sería acusado junto con sus subalternos de asesinar a las afuera de Juárez a gente de Fernández, tal como lo entona el narcocorrido, también lo detallan otros dos corridos, “La Piedrera” y “El corrido del hampa”.

El mayor fue asesinado en El Paso en noviembre de 1928 presuntamente por Fernández a lo que él como “El Pablote” fueron encarcelados en Chihuahua, sin embargo, salieron en libertad bajo fianza y según esta investigación en El Paso Evening Post salió que Pablote declaró que iba a reformarse y “alejarse del mal camino”.

Sin embargo, eso nunca pasó y González se refugió en El Paso donde dirigía sus operaciones, mientras que, su esposa “La Nacha” había permanecido en Ciudad Juárez y desde allí coordinaba los envíos de droga hacia Estados Unidos.

La pareja en ese tiempo logró el control de los estados de Chihuahua, Sonora y Sinaloa, luego de disputar el territorio a un narco chino Sam Ching.

“La preeminencia de los asiáticos en la distribución y venta de drogas finalizó cuando, a mediados de los años veinte, fueron asesinados 11 inmigrantes chinos dedicados a dicho comercio ilícito”, dice un texto de Adriana Linares, investigadora de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).

El responsable de las muertes fue un individuo apodado “El Veracruz”, que era integrante del grupo de “La Nacha” y “El Pablote”. “Así se inició así la larga historia de las ejecuciones asociadas al narcotráfico en esta ciudad”, explica Linares.

La masacre de los chinos precedió la fama de la pareja, que ahora controlaba la venta de mariguana, heroína y cocaína. Al parecer, la cabeza de la organización, a pesar de todo, era “La Nacha” quien se manejaba con discreción y generosidad, de tal manera que “no se vio obligada a utilizar grandes dosis de violencia para controlar su imperio”, dice Linares.

“La pareja distribuía básicamente mariguana, aunque también introducía heroína en El Paso, o bien, la vendía a soldados norteamericanos que cruzaban la frontera hacia Ciudad Juárez”, señala Linares.

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El Pablote murió en el altercado de la cantina, sin embargo, el negocio siguió con “La Nacha” y ella estuvo a cargo durante aproximadamente hasta mediados de los cincuenta cuando ésta lo heredó a sus hijos. González-Jasso tuvieron cuatro hijos: Manuel, Natividad, Ignacia y Pabla. Ésta última tuvo de hijo a Héctor Ruiz González “el Árabe”, uno de los máximos distribuidores de droga en los sesenta, pero no pudo continuar el negocio ya murió en un accidente automovilístico y no dejó ningún heredero.