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Quien es Gustavo Rivera Martínez “El P1” el monstruoso y despiadado sicarios de los Arellano Félix

Durante años los cárteles de los hermanos Arellano Félix y de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, protagonizaron una encarnizada lucha que llenó de sangre las calles de esta frontera y Sinaloa.

Quien es Gustavo Rivera Martínez “El P1” el monstruoso y despiadado sicarios de los Arellano Félix

Hoy, aunque desde asientos separados, comparten un mismo espacio ante autoridades judiciales norteamericanas el hijo de Ismael “El Mayo Zambada (cabecilla de este último cartel), y Gustavo Rivera, el lugarteniente de uno de los comandos de la muerte que en nombre de los Arellano enlutaron cientos de familias.

Fue Gustavo Rivera quien fabricó la bomba usada en el fallido intento de asesinato de “El Mayo” en un hotel de Guadalajara en 1994. Hoy, 12 años después de haber sido capturado y habitar prisiones mexicanas, Rivera comparte el mismo destino con el hijo del hombre al que intentó matar.

Entregados silenciosamente el mes pasado por el gobierno mexicano,  ambos escuchan acusaciones en su contra mientras atestiguan la escena varios agentes de diversas agencias de seguridad de los Estados Unidos responsables de la investigación que hoy los tienen en el banquillo de los acusados. Entre estos, el agente Steve Duncan, que incluso ha hecho una pausa en su retiro porque para él este todavía no es un caso cerrado.

Esta tan preocupado por la posibilidad de que ambos logren acuerdos con los tribunales, que eventualmente les permitan recuperar su libertad en poco tiempo, que ha decidido revelar sus expedientes para exhibir el carácter sanguinario y despiadado de uno de ellos, Gustavo Rivera alias  “Gus” o el “P1”, lugarteniente de los Arellano Félix responsable de formar un letal y efectivo escuadrón de la muerte integrado con pandilleros del Barrio Logan de San Diego.

Uno similar fue encabezado por su amigo David Corona Barrón, alias “El CH”. El mismo comando que en 1994 asesinó en Guadalajara al Cardenal mexicano Juan Jesús Posadas Ocampo al confundirlo con “El Chapo” Guzmán. Tres años después intentaría asesinar en Tijuana al periodista Jesús Blancornelas, solo para quedar tendido en una banqueta por el disparo accidental de uno de sus cómplices.

Para Steve Duncan, que en calidad de agente especial del Departamento de Justicia de California trabajó con la DEA y el FBI, y documentó la trayectoria criminal de Rivera, la biografía de este personaje “necesita ser contada por muchas razones”:

”Durante las pasadas tres décadas, cada acusado relacionado con la organización de Los Arellano Félix, en San Diego, se ha declarado culpable. Nunca hemos llegado a juicio por ningún caso sobre los Arellano Félix, excepto en la corte estatal”.

En su carrera policial, este agente especial compartió la frustración de otros colegas suyos por la fácil liberación de sicarios y narcotraficantes, como los pandilleros cómplices en el crimen del Cardenal Posadas Ocampo, que fueron entregados al gobierno mexicano para su enjuiciamiento y poco a poco comenzaron a regresar a Estados Unidos al recuperar su libertad sin que las autoridades de este país hubieran sido notificadas.

Es por ello que Duncan decidió compartir en redes sociales  un largo historial ilustrado con fotografías de los principales cómplices de Gustavo Rivera, así como su vida y muerte, en el escenario de la guerra que el CAF emprendió contra el cartel de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Para ello eligió elblogdelnarco.com, un blog que se ha convertido en referente, por la reveladora información que publica desde su creación en 2008, sobre la guerra del narcotráfico en México.

Los acusados esperan un buen trato como ha sido la norma, y comparado con la miserable cantidad de tiempo (en prisión) que recibió el último jefe criminal extraditado. “Nunca hemos podido mostrar cuán feos son estos imbéciles y las miles de vidas que han arruinado. Nuestros esfuerzos en la aplicación de la ley se ven reducidos y socavados por nuestros fiscales federales en estos casos y nuestros líderes que los acompañan”, señaló Duncan.

Su preocupación en el caso de Gustavo Rivera tiene un fundamento: “Al revisar la última acusación, no revela el monstruo en el que Rivera se ha convertido. Comenzó como narcotraficante, se convirtió en un asesino en masa y dirigió varias células de la AFO como uno de los más altos lugartenientes”.

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Eso tampoco se refleja en expedientes no obstante la gran cantidad de evidencias sobre los asesinatos y secuestros de los que fue responsable en sus últimos años con el CAF, una organización que evolucionó al grado de operar tan eficientemente como un cuerpo policiaco que tenía un dominio absoluto sobre la “plaza” de Tijuana, a la que mantenía vigilada las 24 horas del día, los siete días de la semana.

“Por alguna razón, su lado violento no se menciona en la acusación y temo que este bastardo pueda salir de la cárcel algún día”, dijo Duncan. “Él es un asqueroso narcotraficante asesino, nada menos”.