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Mejor que un fraccionamiento privado, Jardines del Humaya, el panteón favorito del narco

El panteón Jardines del Humaya, ubicado en la colonia Miguel de la Madrid Hurtado en Culiacán, Sinaloa, parece ser el lugar favorito de los narcotraficantes para que, ya sea ellos o sus familiares, pasen la vida eterna.

Mejor que un fraccionamiento privado, Jardines del Humaya, el panteón favorito del narco

El más reciente residente de esta necrópolis es Juan José Esparragoza Monzón, «El Azulito», mando del Cártel de Sinaloa e hijo de uno de sus fundadores, Juan José Esparragoza Moreno, «El Azul».  «El Azulito» falleció presuntamente de covid-19 luego de estar alrededor de 20 días hospitalizado con un nombre falso en la capital sinaloense.

Videos en redes sociales muestran cómo con música de banda, flores de amigos y familiares -entre ellas de su padrino Rafael Caro Quintero-, así como innumerables globos azules y plata, «El Azulito» fue despedido en Jardines del Humaya.  Sin embargo, no solo Esparragoza Monzón ha sido enterrado en este famoso panteón sinaloense, lo han hecho varios capos ligados principalmente al Cártel de Sinaloa.

Ignacio «Nacho» Coronel, quien fuera considerado en su momento el tercer al mando dentro del Cártel de Sinaloa, fue enterrado en Jardines del Humaya luego de ser abatido por el Ejército en Jalisco, en 2010.

Arturo Beltrán Leyva, «El Barbas», líder del cártel de los Beltrán Leyva, que en su momento fueron aliados del Cártel de Sinaloa y posteriormente comenzaron una guerra, también está en este panteón sinaloense luego de ser asesinado por la Marina en Morelos, en 2009.

En mayo del año pasado, José Rodrigo Aréchiga Gamboa, «El Chino Ántrax», jefe de «Los Ántrax», una temible célula del Cártel de Sinaloa, también fue enterrado en Jardines del Humaya luego de ser asesinado en Culiacán, Sinaloa.

No solo los restos de capos del narcotráfico descansan en este panteón, también lo hacen sus familiares.

Arturo Guzmán Loera, «El Pollo», hermano de Joaquín Guzmán Loera, «El Chapo», detenido en Estados Unidos, también ocupa un lugar en este panteón luego de ser asesinado dentro del penal federal del Altiplano en 2004 como consecuencia de la guerra entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Juárez.

Familiares y amigos de Ismael Zambada García, «El Mayo», así como de Rafael Caro Quintero, «El Narco de Narcos», descansan en este panteón.

Las tumbas en Jardines del Humaya tienen grandes lujos, son amplias, ostentosas, elaboradas de cantera, mármol y con acabados finos.

Sus mausoleos son tan enormes que parecen iglesias y son tan costosas que incluso sus precios son equivalentes a una casa en zonas urbanas.

De acuerdo con trabajadores del lugar, la construcción de algunas de esas lujosas y extravagantes «narcotumbas» llega a tener un valor de hasta 8 millones de pesos, suficiente para comprarte una casa.

Antes de que el panteón fuera invadido por narcotraficantes, Jardines del Humaya ya tenía fama por albergar a políticos, empresarios, agricultores y gente adinerada.

De acuerdo con su página oficial, el panteón funciona desde 1969 y presume estar en la «vanguardia en la construcción de criptas y mausoleos».

Incluso, dentro de su panteón cuentan con una «área premier» donde, dicen, «encontrará la comodidad y exclusividad […] mejores accesos, más espacios y áreas verdes son solo parte de los beneficios de nuestra zona más privilegiada».

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Jardines del Humaya gusta de presumir en sus página web fotos de los enormes y costosos mausoleos y demás tumbas que se encuentran en su panteón.

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