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La historia de el escolta suicida, el más mortífero sicario de Osiel Cárdenas Guillén, ”El Patrón”

Ciudad de México. – A mediados de la década de los noventas, cuando el Cártel del Golfo era considerado como la organización criminal más poderosa, fue creado.

La historia de el escolta suicida, el más mortífero sicario de Osiel Cárdenas Guillén, ”El Patrón”

el Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), formado por militares seleccionados entre todas las fuerzas armadas, cuya preparación y adiestramiento en diferentes disciplnas les permitía someter, cada uno, a media docena de hombres.   Su misión fue combatir el narcotráfico, pero de manera extrema, quizá no muy ortodoxa pero si efectiva.

Difícilmente llegarían hasta el Ministerio Público, la orden era de exterminio. Se acabarían papeleos,  trámites, gastos de reclusión y prolongados juicios por violación a derechos humanos.  De esa manera los GAFES comenzaron su labor destructiva, única y exclusivamente contra los cárteles de la droga, contra los barones del narcotráfico.

El primer jefe el elitista grupo fue el teniente coronel Edgar Cedillo y el segundo al mando, fue el teniente de infantería, Arturo Guzmán Decena, que ingresó al Ejército como soldado raso, en mayo de 1992, y en tan sólo cinco años había ascendido al grado de teniente.
El teniente Guzmán era considerado como uno de los hombres más hábiles y capaces, con don de mando e influencia dentro del grupo de los gafes, cuyo número inicial no superaba los 20.

Así, repentinamente, tras la aparición de los gafes comenzaron a caer capos de todos los niveles a manos de hombres vestidos de negro, encapuchados, fuertemente armados, que dejaban claras huellas de su aniquilante labor para la que habían sido creados.

No había cártel que no resintiera los embates de los temibles gafes y los capos no acertaban a precisar quiénes y cuántos eran, dónde estaba su cuartel, dado que operaban en toda la República.

Los barones de la droga trataban de ubicarlos para saber más de ellos y poder enfrentarlos, pero los gafes daban el golpe y desaparecían. El gobierno de entonces nunca admitió la existencia de grupos paramilitares o escuadrones de la muerte, pero era innegable que había

Una labor de exterminio.

Osiel Cárdenas Guillén, el capo de mayor envergadura entonces, jefe del Cártel del Golfo, dispuso también un grupo especial para que averiguara todo lo relacionado con sus misteriosos enemigos y de esa manera pudo enterarse bien de la existencia de los temidos
gafes.

Ya ubicados plenamente, contactó al segundo en jerarquía dentro del importante grupo militar: el teniente Arturo Guzmán Decena.
El hombre, deslumbrado por las promesas del jefe máximo del poderoso cártel y ante las malas condiciones laborales y el bajo salario que
recibía, terminó por desertar el 27 de septiembre de 1997 y se unió a la organización delictiva para conformar un grupo de sicarios a las órdenes exclusivamente de Osiel.

Ya enrolado, convenció a varios de sus compañeros del 70 batallón de Infantería, del 15 regimiento de caballería motorizada, de los fusileros paracaidistas y de otros agrupamientos, para que desertaran y se unieran al grupo del que ya era el jefe, con el indicativo “Z-1”.

Catorce militares más se unieron a “Los Zetas”, cuyo nombre se dijo que obedecía a que era la úlima letra del albabeto y después ya no había nada; aunque otra versión indica que el nombre fue tomado del color azul zeta de los uniformes de la milicia, sólo permitido para aquellos de más alto rango y así nacieron “Los Zetas”, cuya misión principal sería enfrentar a sus antiguos camaradas: Los Gafes.

Guzmán Decena, además de ser el jefe de “Los Zetas”, se convirtió en escolta personal de Cárdenas Guillén y como “encargado de los asuntos personales del “Patrón”, como apodaban a Osiel.

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Una de sus primeras encomiendas, fue la de liquidar a la organización de “Los Chachos”, otro grupo de pistoleros a sueldo a las órdenes de Ismael “El Mayo” Zambada García, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera y los hermanos Arturo, Alfredo, Héctor y Varlos Beltrán Leyva, cuando aún formaban parte del Cártel de Sinaloa.