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“No quiero que tiren balas”, los Chapitos amenazan con toque de queda durante el Año Nuevo (Audio)

A pocas horas de celebrarse las fiestas de Año Nuevo, la alerta roja o toque de queda volvió a activarse en Culiacán, Sinaloa (al oeste del Océano Pacífico).

“No quiero que tiren balas”, los Chapitos amenazan con toque de queda durante el Año Nuevo (Audio)

Donde presuntos grupos del crimen organizado implementaron acciones para que los pobladores se resguarden en sus casas.  Ya desde el domingo, células delictivas anunciaron a los habitantes de la ciudad —bastión del Cártel de Sinaloa— que tienen prohibido disparar al aire los próximos 31 de diciembre y 1 de enero, quien sea sorprendido será levantado y “tableado”.

La medida fue impuesta presuntamente por Los Chapitos, hijos de Joaquín el “Chapo” Guzmán.  En un audio, que circula en redes sociales, se escucha una voz masculina, supuestamente de Néstor Ernesto Pérez Salas, alias el “Nini”, operador de los herederos del Cártel de Sinaloa.

“No quiero que anden con desmadres, díganles a sus camaradas, a sus compadres, todos los amigos que tengan que se ponga alegre, que le gusta tirar balazos dígale que se echen el rollo, le van a llegar… dos tres días a ver que rollo, ahí lo voy a tener guardados y si siguen con sus rollitos a que pasa”

“No quiero que tiren balas ni en Año Nuevo ni en estos días, quiero todo tranquilo. A todos aquellos que anden tirando balas, se les va a echar pa’ arriba, una bateada o se les va a decomisar el arma”, dice presuntamente el “Nini”.

En julio pasado, el informe Observaciones sobre Violaciones a Derechos Humanos cometidas durante la contingencia sanitaria por COVID-19 reveló que el Cártel de Sinaloa implementó un toque de queda en Culiacán del 12 al 18 de abril, mientras que un grupo delictivo —sin precisar el nombre— lo hizo en Los Mochis del 19 al 25 de abril.

Los herederos del “Chapo” Guzmán, famosos por su brutalidad, incluidas las decapitaciones e interrogatorios a sus víctimas, también tienen un historial de intentar ganar adeptos, en las poblaciones empobrecidas en las que operan.

El pasado 1 de septiembre, a través de redes sociales, se viralizó una grabación donde se observa a un grupo de hombres, arriba de una camioneta blanca, entregando comida y bebidas, a personas que están afuera de un hospital.

Presuntamente se trataría de hombres que trabajan para Los Chapitos.

—”¿Quién envía?”, cuestiona una voz masculina.

“El hijo del Chapo y el Chaparrito. Ahí estamos pa’ cualquier cosa que se ofrezca!”, responde uno de los hombres de la camioneta.

—”Nombre muchachos, se van a ir al cielo”, exclaman las personas que recibieron los paquetes.

El video no tiene más datos de cuándo o el lugar en el que fue grabado, pero de acuerdo a información de la prensa local, habría sido fuera de un hospital en Culiacán, Sinaloa.

A principios de la pandemia por coronavirus, en el país comenzaron a circular videos de la presunta entrega de despensas del Cártel de Sinaloa en Culiacán.

Esa ciudad, nodo clave para el trasiego de droga entre México y Estados Unidos, ha registrado una crecida tensión desde principios de año.

Sinaloa es uno de los estados más corroídos por el narcotráfico. El Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones criminales más poderosas del país, ha logrado silenciar a la sociedad civil y corromper a los poderes públicos.

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Durante los peores años de la guerra contra el narco, lanzada por el entonces presidente Felipe Calderón (2006-2012) la región del norte del país aparecía frecuentemente como el escenario de las fotos de hombres degollados en la aceras.