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La Historia de el “Jefe de jefes”, el narco quedó ciego y sordo en una cárcel de México

Fundó el cártel de Guadalajara y es, hasta el momento, el único narcotraficante detenido por el asesinato del exagente de la DEA, Enrique Camarena Salazar.

La Historia de el “Jefe de jefes”, el narco quedó ciego y sordo en una cárcel de México

Conocido como el Zar de la Marihuana en México, a sus 73 años todavía le queda mucha condena, pues no saldría de prisión hasta que tenga 110 años, por lo que parece que morirá entre rejas.  El 16 de febrero elcierredigital.com contaba la vida de Rafael Caro Quintero el “Narco de Narcos”.

Uno de los más peligrosos y escurridizos narcotraficantes que ha dado Mexico. Hasta el momento, Quintero está siendo buscado, aunque se halla en paradero desconocido. Uno que no pudo huir de los federales es Miguel Ángel Félix Gallardo, considerado en la década de los 80 como el “Jefe de Jefes” del mundo «narco».

Gallardo, un policía desertor, fundó el cártel de Guadalajara, el primero con gran alcance en México. Este capo de la droga tuvo bajo su mando a Joaquín “El Chapo” Guzmán antes de que se convirtiera en todo un estandarte en el mundo del narcotráfico. Bajo su tutela también había otros “narcos” conocidos como Amado Carrillo Fuentes “El Señor de los Cielos”, Héctor Luis “El Güero” Palma Salazar y los hermanos Arellano Félix.

Sin embargo, el que fuera considerado “Jefe de jefes”, pasa, en teoría, sus últimos años de vida en la cárcel, muy lejos de aquella vida lujosa donde era propietario de hoteles, mientras conducía lujosos coches para después reunirse con representantes del poder y de la alta sociedad mexicana.

Ficha de Miguel Ángel Félix Gallardo

En 1989 fue detenido y fue a condenado a 40 años de prisión por homicidio, delitos contra la salud y cohecho. Podría haber salido con vida de prisión, pero en 2017 le cayeron otros 37 años por el asesinato, en 1985, del exagente de la Administración para el Control de Drogas (DEA), Enrique Camarena Salazar, y del piloto mexicano, Alfredo Zavala Avelar.

Discapacitado, sordo y casi ciego

Miguel Ángel Félix Gallardo, a sus 73 años, permanece en prisión en un estado bastante deplorable. Además de estar discapacitado, está sordo y prácticamente ciego y las autoridades le han negado el permiso de que cumpla el resto de su condena en su casa, por lo que dejará la cárcel cuando tenga 110 años, algo que se antoja muy complicado debido a su estado físico.

Desde principios de este milenio, su familia y sus abogados señalan que padece una infección en ambos oídos, algo que le hizo perder entre el 50 y 70 por ciento de su audición. Además, tiene graves problemas de visión y se mueve con dificultad. En agosto de 2008 vio la luz la web www.miguelfelixgallardo.com, creada por su familia con el propósito de que el por entonces presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, pusiera a la orden de Gallardo una buena atención médica en la cárcel.

Debido al estado de salud en el que se encontraba fue trasladado de la prisión de máxima seguridad del Altiplano a la de mediana seguridad de Puerta Grande, en Jalisco. Los abogados de Ernesto Fonseca Carrillo, otro gran capo de la droga, y también encargados de la defensa de Gallardo, han señalado durante este mes que el estado de salud de su cliente es precario, un motivo por el cual podría cumplir su condena bajo arresto domiciliario.

Miguel Ángel Félix Gallardo custodiado por la Policía

“En suma, porque no existe medio de prueba alguno que acredite que el quejoso no pueda compurgar la pena de prisión que se le impuso en internamiento, ya que si bien con motivo de su edad presenta un deterioro en su salud, los padecimientos que presenta no evidencian una notoriedad innecesaria para que cumpla con la pena impuesta”.

Dictaron en una resolución del 19 de febrero de 2019 los magistrados del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal con residencia en la Ciudad de México, quienes por unanimidad determinaron que no procedía el otorgamiento del beneficio.

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El gobierno de Estados Unidos acusó al “Jefe de jefes” y a otros dos narcotraficantes mexicanos de haber participado en el secuestro, tortura y asesinato del agente Camarena Salazar, el cual logró infiltrarse en el cártel para obtener información sobre el tráfico de drogas, pero que, después de ser descubierto, fue asesinado.