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La Zona cero del Narco, CJNG levantan a conductores para convertirlos en sicarios

Las poblaciones limítrofes de Jalisco y Michoacán distan 259 kilómetros. El recorrido en la carretera requiere, por término medio, tres horas.

La Zona cero del Narco, CJNG levantan a conductores para convertirlos en sicarios

Es un trayecto corto y un poco tortuoso pero que, con cualquier auto flamante resulta sumamente cómodo, a no ser que el viajero vea interrumpida su travesía por el asalto de un grupo de encapuchados dispuesto a darle un billete al infierno.  Tres ocasiones, según los pobladores, ha ocurrido esto en dichas vías en los últimos meses.

Y lo que ha desatado la alarma no ha sido que ocurriese en la convulsa “zona cero”, donde el narco tiene en jaque a la propia Guardia Nacional, ni que en ocasiones se desvalije milimétricamente a los ocupantes de los vehículos, sino que el objetivo final del ataque sea reclutar por la fuerza a pasajeros para engrosar las filas del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Las víctimas suelen ser conductores solitarios o familias enteras. La autoría de los “levantones” está a cargo del CJNG, que se disputa a sangre y fuego el territorio con el grupo criminal Cárteles Unidos. En esta feroz guerra, el control de las carreteras, principal paso de droga, es un elemento básico. Cientos de sicarios las vigilan.

A veces, las huestes de Nemesio Oseguera Cervantes, el “Mencho”, se visten de militares y despliegan falsos retenes, otras secuestran a plena luz del día, con tranquilidad, sin la presencia de las autoridades.

El 7 de octubre de 2019, sobre las 17:00 horas, Julián, de 10 años y su padre fueron secuestrados en La Barca, Jalisco, cuando viajaban desde Guadalajara hacia Tierra Caliente, en Michoacán. Según el menor, un taxista los entregó la grupo criminal.

—Nos taparon la cara. Le dijeron a mi papá que si conocía al “Abuelo” (Juan José Farías, supuesto líder de Cárteles Unidos), y que querían que subiera un video mi papá que lo iban a matar, confesó el menor al diario Milenio.

Julián asegura que estuvo en una casa de seguridad por al menos dos semanas. Además de él y su papá, se encontraba otra persona secuestrada a la que torturaron.

El niño fue liberado por los sicarios, quienes lo enviaron en un taxi a su servicio. De acuerdo con Milenio, el padre de Julián era residente estadounidense y planeaba llevarse al menor. Un año después, sigue desaparecido.

La última ubicación del celular de la víctima marcaba en el municipio Atotonilco el Alto, Jalisco, a 6 horas 31 minutos del sitio donde fue levantado junto su hijo. La zona cero —limítrofe entre Jalisco y Michoacán—, se ha convertido en una región de secuestros y reclutamiento forzado del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Con una extensión de 563 kilómetros, la frontera es identificada por el fenómeno de “pueblos fantasmas”, pues muchos de los que nacen ahí abandonan el sitio, debido a la violencia desatada por la delincuencia y la falta de oportunidades para los jóvenes.

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Desde hace algunos años se suceden las muertes, los decapitados, los cuerpos desmembrados arrojados en avenidas o las emboscadas a policías. En esta región, la pelea entre grupos criminales locales y el poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación se disputa a sangre y fuego, metro a metro.