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La ejecución de Édgar Guzmán hijo del Chapo termino con el sindicato del Narco la Federación

El 2008 fue un año clave en el panorama del narco mexicano. El cártel del Pacífico o Cártel de Sinaloa, conocido en ese entonces como La Federación.

La ejecución de Édgar Guzmán hijo del Chapo termino con el sindicato del Narco la Federación

Estaba en medio de una sangrienta guerra interna llena de traiciones.  A principios de la primera década del 2000 se consolidó La Federación. Fue considerado el sindicato del narcotráfico y que era comandado por Joaquín “El Chapo” Guzmán, Ismael “El Mayo” Zambada, Juan José Esparragoza Moreno “El Azul” e Ignacio “Nacho” Coronel.

La Federación mantenía una guerra contra el Cártel del Golfo, el de Tijuana y el del Cártel de Juárez, luego de que El Chapo mandó a asesinar a Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de Amado Carrillo “El Señor de los Cielos”.  Pero el 21 de enero de 2008, elementos de la entonces Agencia Federal de Investigación (AFI) detuvieron a “El Mochomo”.

Por lo que los hermanos Beltrán Leyva acusaron al Chapo de haberlo entregado a las autoridades federales mexicanas.  Lo anterior lo sospecharon los hermanos Beltrán, pues como lo declaró Jesús Reynaldo Zambada Reyes, “El Rey” Zambada, durante el juicio del Chapo: La Federación tenía comprada a las autoridades mexicanas, tanto de la PGR como de la AFI.

Luego, el 8 de mayo de ese mismo 2008, como venganza, sicarios de los Beltrán Leyva asesinaron a uno de los hijos de Guzmán Loera. Edgar Guzmán López murió en el estacionamiento de una cadena de supermercados en Sinaloa, algunas versiones aseguran que los gatilleros hicieron más de 500 disparos.

A partir de ahí no hubo vuelta atrás en la sangrienta guerra que separó a los Beltrán Leyva de La Federación, y particularmente del Chapo Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada.

Luego los Beltrán Leyva se aliaron con Los Zetas, que en ese tiempo ya se habían separado del Cártel del Golfo, lo que desató una guerra en contra de Sinaloa.

Meses después, en la Ciudad de México, otro episodio relevante en esta trama de traición y violencia ocurrió en la colonia Lindavista.

“Patroncito, ordene qué necesita”: cómo el Rey Zambada y el Mayo infiltraron a la policía y la pusieron a las órdenes del narco

En el 2008, el Rey Zambada era el lugarteniente de su hermano en el Valle de México, se ocupaba de la importación de cocaína y precursores para producir metanfetaminas llegadas de Sudamérica a través del aeropuerto de la Ciudad de México, además de que controlaba las operaciones de los estados costeros del Pacífico, en el centro y sur del país.

El 20 de octubre de 2008 las autoridades mexicanas detuvieron a Jesús Reynaldo Zambada García que era considerado uno de los cabecillas del Cártel de Sinaloa.

Según informó la Procuraduría General de la República (PGR), hoy desaparecida, en ese entonces encabezada por Eduardo Medina Mora, El Rey Zambada «manejaba un perfil bajo que aumentó con el “desprendimiento” de los hermanos Beltrán Leyva de la organización.

Medina Mora explicó en aquel tiempo que la detención del Rey Zambada fue gracias a una denuncia anónima.

“Quien llamó a la PGR dijo que en la calle Wilfrido Massieu número 430, esquina con calle de Santa Bárbara, de la colonia Lindavista, había movimientos extraños de sujetos armados que entraban y salían constantemente en vehículos lujosos”, según explicó el ex ministro.

Las autoridades mexicanas realizaron un operativo en la colonia Lindavista en donde detuvieron al Rey Zambada, y a otras 15 personas sospechosas de estar implicadas en la organización criminal.

Víctor Gerardo Garay Cadena, ex comisionado de la Policía Federal, quien fue arrestado con la “Operación Limpieza” y que pasó cuatro años en el penal de máxima seguridad de Nayarit, por supuestos vínculos con el cártel de Los Beltrán Leyva; acusó a la Procuraduría General de la República de haber inventado casos y usar a testigos protegidos para fabricar declaraciones.

Garay Cadena contó el episodio de cuando capturaron al Rey Zambada para la serie de Netflix Word´s Most Wanted.

“Jefecito, patroncito, ordene qué necesita. Señor estoy yendo para allá, ya estoy pronto, no se preocupe ya voy para allá, ya voy para allá”, relata el ex comisionado Garay Cadena,.

A quien le llamaban “jefecito”, “patroncito”, era nada menos que Jesús Reynaldo Zambada Reyes, “El Rey Zambada”, hermano del Mayo. Y quienes le solicitaban que ordenara lo que necesitaba, eran policías que trabajaban para el servicio del Cártel de Sinaloa, el cártel más poderoso del mundo, según cuenta el ex comisionado.

Garay Cadena narró que en julio de 2008 representantes de una agencia estadounidense lo contactaron para entregarle información de un hombre y un domicilio.

«En julio de 2008, representantes de una agencia de Estados Unidos me contactan para entregar información de un hombre, el Rey Zambada y un domicilio ubicado en la colonia Lindavista.

“Recibo la información, (y les digo), claro con todo gusto lo corroboramos. Teníamos la certeza de que algo sucedía en ese domicilio”, dice en la serie el ex comisionado antidrogas.

Meses después, el 20 de octubre, agentes federales y de la policía metropolitana se desplazaron al domicilio donde fueron recibidos a balazos. Se desató un fuerte enfrentamiento entre la gente del Rey Zambada y las fuerzas de Seguridad.

Fue durante el tiroteo que el hermano del Mayo llamó a quien era director de investigaciones antidrogas de la policía para que acudiera a ayudarlo y evitar su arresto; pero el agente mexicano no pudo rescatarlo.

Garay Cadena cuenta que ya se sospechaba que elementos de las fuerzas de seguridad, de todos los niveles y de todas las corporaciones, trabajaban para el Estado y para los cárteles.

El enfrentamiento se prolongó más de lo que esperaba el Rey Zambada, y ya desesperado, cuenta el ex comisionado que marcó nuevamente al director antidrogas para decirle: “qué carajos o porque chingados no llegaba”, a lo que le contestó “que no se preocupara, que ya iba en camino”.

Resulta que el director de investigación estaba trabajando para el Rey Zambada, para los hermanos Zambada», contó Garay Cadena.

El hombre al que se refirió Cadena Garay es Eduardo Enrique Bayardo del Villar, comandante de la Policía Federal Preventiva (PFP) e informante de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), y del Cártel de Sinaloa, los narcotraficantes le pagaban 25 mil dólares mensuales, según dijeron en las investigaciones de ese entonces.

Al Rey Zambada lo sacaron de un tinaco donde se había estado resguardando durante el enfrentamiento con los policías. También fue capturado Jesús Zambada Reyes, hijo de El Rey, y tres elementos policiacos, uno de la Policía Federal Preventiva, otro de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y uno más de la Policía Ministerial mexiquense.

Bayardo del Villar, luego de que fue detenido por vínculos con el narcotráfico, se acogió al programa de testigos colaboradores de la PGR y se le dio el nombre clave Tigre, tras confesar estar involucrado con El Rey Zambada.

El comandante fue ejecutado por dos sicarios en diciembre de 2009, en una cafetería de la colonia del Valle, en el entonces Distrito Federal, cuando estaba almorzando con uno de sus amigos.

También, el hijo del Rey Zambada, Jesús Zambada Reyes, detenido en el mismo operativo, se convirtió en un testigo protegido de la PGR y declaró en varias averiguaciones previas relacionadas con la captura de su padre.

Zambada Reyes se suicidó, según lo que se informó, el 20 de noviembre de 2009 en el domicilio donde se encontraba resguardado, según dijeron las autoridades.

Un mes después, el 16 de diciembre, en Cuernavaca, Morelos, la Secretaría de Marina (Semar) realizó un operativo en el fraccionamiento de lujo Altitude, en el que resultó muerto Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”, líder del Cártel de los Beltrán Leyva.

Con la muerte del Barbas se creyó que el fin del cártel de Los Beltrán Leyva era inminente, sin embargo, no fue así, y la guerra entre el Cártel de Sinaloa y el clan ha continuado hasta ahora.

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Esta fractura, sin vuelta atrás, en La Federación, aunado a la estrategia de Seguridad, que dos años antes en 2006, anunció el presidente de México Felipe Calderón, declarando la Guerra contra el narcotráfico; fraccionó a los grupos delictivos, creó nuevas generaciones de capos y propició enfrentamientos cada vez más violentos entre ellos, con consecuencias funestas y dolorosas para la sociedad civil.