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El reclutamiento forzado y terror, las cuevas de Comanja de Corona, tierra controlada por el CJNG

A principios del mes de octubre, el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, informó sobre un importante decomiso de armas y droga.

El reclutamiento forzado y terror, las cuevas de Comanja de Corona, tierra controlada por el CJNG

Luego de un cateo en un rancho ubicado en el pueblo mágico de Lagos de Moreno.  El arsenal y la droga presuntamente pertenecía a la organización criminal llamada “Grupo Élite”, brazo armado del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).  Las autoridades aseguraron lanzagranadas, fusiles Barret, cajas fuertes, droga, miles de cartuchos, espadas, maquinaria, vehículos.

Ya hasta borregos y caballos. Además se incautaron 110 chalecos antibalas con las letras “CJNG”, y diez automotores, dos de ellos blindados. El operativo, según informó, se realizó el 1 de octubre y derivó de una orden de cateo autorizada por un Juez de Distrito, pero no hubo personas detenidas.

El rancho cateado se ubica en la comunidad de Comanja de Corona, en Lagos de Moreno, Jalisco; territorio controlado por el cártel del Mencho; territorio donde se viven historias de terror.

Las cuevas de Comanja de Corona, una zona montañosa entre la frontera de Jalisco y Guanajuato, son las guaridas que los sicarios del CJNG utilizan para esconderse, pero también las usan como campos de reclutamiento forzado.

La zona es estratégica para la ruta de la droga. Los cerros y las cuevas de Comanja, así como la Sierra de Lobos, están pegadas a Guanajuato, y se encuentran a menos de 20 minutos de la ciudad de León; por lo que tienen dos rutas de escape, hacía Jalisco o hacía Guanajuato.

Por la gente es bien sabido que ahí se ocultan los criminales, pero no solo eso, sino que utilizan esa zona inhóspita para instalar campos de reclutamiento forzado. Primero “levantan” a jóvenes para después someterlos a adiestramientos para utilizarlos en los laboratorios de drogas, o como futuros sicarios al servicio del CJNG.

El testimonio de una madre, publicado en un reportaje del Semanario Proceso, cuyo hijo desapareció desde hace meses en Lagos de Moreno, da cuenta de la violencia y temor con el que se vive ahí.

“Yo creo que ahí tienen a mi hijo”, le dijo al medio citado.

Los habitantes de la comunidad saben lo que pasa en los cerros de Comanja. La angustia crece entre los familiares de los jóvenes que desaparecen en Lagos de Moreno, porque posiblemente su familiar se encuentre ahí.

La policía de la región de los Altos de Jalisco, se niega a buscarlo en aquellas cuevas debido a lo peligroso que es la zona, controlada por sicarios del CJNG.

Según la Comisión Nacional de Búsqueda, en Lagos de Moreno han desaparecido 323 personas; las familias de víctimas aseguran que son muchos más, sólo que el miedo a las represalias evita las denuncias.

El subsecretario de Derechos Humanos, Migración y Población, Alejandro Encinas, hace unas semanas rindió un informe de las acciones de investigación y búsqueda de personas desaparecidas en México.

De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Búsqueda, de enero a septiembre de 2020, han desaparecido 4,960 personas. El funcionario aseguró que la tendencia va a la baja. En el mismo periodo de 2019, la comisión documentó 6,511 personas desaparecidas, lo que representa una disminución del 23.8 por ciento anual.

Sin embargo, dijo que la situación es más compleja y socava el panorama estadístico. Encinas explicó que, en general, las Fiscalías Estatales y los Ministerios Públicos tienen un desempeño “desigual”, no sólo en la resolución de los delitos asociados con las desapariciones, sino con el registro de los mismos. “Algunas actúan bien, pero casi no se judicializan carpetas (de investigación)”, declaró.

En total, las fiscalías han registrado 10,862 personas desaparecidas en lo que va del año. Pero, casi un tercio de los reportes, 31.3 por ciento, fueron dados de alta por dependencias del estado de Jalisco.

Además, el subsecretario destacó que el 90 por ciento de las desapariciones están vinculadas con actividades del crimen organizado. Ni la subsecretaría que encabeza Encinas ni el SESSN ofrecen datos concretos para respaldar esta afirmación. Sin embargo, el supuesto está basado en la localización geográfica de la mayoría de las desapariciones (Tamaulipas, Chihuahua, Guerrero, Sinaloa, Zacatecas y Jalisco), que coinciden con los territorios regidos o en disputa por los distintos cárteles nacionales.

El caso más relevante es la prevalencia de las desapariciones en el estado de Jalisco, que, además de ser la entidad con más personas desaparecidas en el registro, es el estado con más cuerpos exhumados de fosas clandestinas, 605 cuerpos desde que inició el Registro Nacional de Fosas Clandestinas y Cuerpos Exhumados en diciembre de 2018.

Cómo terminaron Jalisco, Guerrero y Michoacán bajo el yugo del “El Mencho” y el CJNG

La disputa entre los cárteles por controlar una parte más grande del territorio nacional, e incluso más allá de sus fronteras, ha derivado en una lucha encarnizada, que día a día se ha tornado más violenta.

La aparición de nuevos cárteles, derivado de las luchas internas de las grandes organizaciones del narcotráfico, ha dejado miles de muertos y desaparecidos en la mayor parte del país, pero Jalisco, Guerrero y Michoacán son tres de los estados en donde la situación se ha recrudecido.

Sumado a esto, la captura y extradición a Estados Unidos de Joaquín El Chapo Guzmán, ha ocasionado que el Cártel de Sinaloa se haya visto disminuido y hasta desplazado por otras organizaciones criminales, como es el caso del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Por lo que ahora, el objetivo del Gobierno federal es recobrar el control del territorio, la seguridad y lograr la pacificación del país. Con esa visión es que nace la Guardia Nacional (GN), la cual, después de un largo y debatido origen, este 30 de junio inició sus operaciones formales a lo largo y ancho de México, pero con fuerte presencia en los estados de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Veracruz, Ciudad de México, Baja California y Chihuahua; entidades que fueron catalogadas como prioritarias por el Gobierno de México.

El nacimiento de un nuevo cártel

El surgimiento del Cártel Jalisco Nueva Generación ocurrió hace menos de diez años y, rápidamente pasó de ser un grupo reducido de desertores del ahora extinto Cártel del Milenio a convertirse en una de las organizaciones más grandes de México, que ha extendido sus tentáculos a toda América, Europa y Asia.

Una de las claves de su rápido crecimiento fue la presencia estratégica de operadores en la frontera suroeste de los Estados Unidos, colindante con Tijuana, y en la frontera noroeste, colindante con Vancouver, Canadá. Aunado a ello, tiene control en zonas de los océanos Atlántico y Pacífico. Su especialidad: el trasiego de cocaína y las metanfetaminas.

Desde el inicio, el CJNG se caracterizó por su violencia, por lo que originó que la lucha por el control de territorios de tornara cada vez más violenta. De acuerdo con información de autoridades mexicanas y estadounidenses señalan que el cártel, comandado por Nemesio Oseguera, alias El Mencho, tiene presencia en catorce estados mexicanos, casi la mitad del territorio nacional.

De policía a jefe narco, quién es el Mencho

Nemesio Oseguera Cervantes ‘El Mencho’, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es el enemigo público número uno en México y Estados Unidos.

Ambos países anunciaron el año pasado que incrementaron el monto de la recompensa; en México pasó de 2 a 30 millones de pesos y en Estados Unidos ofrecen 5 millones de dólares a quien ayude a su localización y detención, confirmaron autoridades federales mexicanas.

Oseguera Cervantes, de 1.73 de altura y de aproximadamente 68 kilogramos de peso, es originario de la región de Tierra Caliente, en Michoacán. La DEA lo describe como un hombre de tez blanca y cuya última dirección conocida estaba en México.

El CJNG era conocido originalmente como los matazetas y fungía como un brazo armado del cártel de Sinaloa, pero con el tiempo comenzó a operar por su cuenta.

En 1994 la corte estadounidense del Distrito Norte de California lo condenó a tres años de prisión por conspirar para distribuir heroína en EU. Luego de su liberación, Nemesio Oseguera regresó a México donde se desempeñó como agente de policía en Cabo Corrientes y Tomatlán, Jalisco.

Tiempo después, “El Mencho” abandonó la policía para continuar con sus actividades de narcotráfico y unirse al Cártel del Milenio, un grupo criminal que era aliado del Cártel de Sinaloa.

Nemesio Oseguera luego se vinculó con “Nacho Coronel”, miembro del Cartel de Sinaloa que fungía como mano derecha de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.

Después de la muerte de Nacho Coronel y la captura del líder del Cártel del Milenio, Óscar Orlando Nava Valencia, “El Lobo”, el Cártel del Milenio se dividió en dos facciones: los Torcidos y la Resistencia.

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Estas dos divisiones iniciaron una batalla por el control del narcotráfico en Jalisco, y los Torcidos derivaron en lo que actualmente es el CJNG, con “El Mencho” como su líder.

Fuente:  la Revista Proceso y Pop Lab