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El día que el “Mayo” y los Beltrán Leyva acordaron sobornar a Calderón para designar a García Luna

Culiacán, Sinaloa, fue en septiembre de 2006 el escenario de la reunión que marcó históricamente –a partir de ahí– el futuro que le esperaba a México.

El día que el “Mayo” y los Beltrán Leyva acordaron sobornar a Calderón para designar a García Luna

Ismael el ‘Mayo’ Zambada, líder del Cártel de Sinaloa, pactó con uno de los Beltrán Leyva, Arturo el ‘Barbas’ sobornar al entonces recién electo presidente Felipe Calderón para poner como encargado de la seguridad nacional a uno de sus más cercanos socios: Genaro García Luna.

Este episodio es el punto de partida del libro “El licenciado”, que recientemente publicó el periodista Jesús Lemus, en el que desmenuza al “súper policía” que ahora es señalado como el artífice principal de la violencia que azotó a México en el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012) con su famosa guerra contra el narcotráfico.

A García Luna, ahora juzgado en Estados Unidos –cuya próxima audiencia fue programada, este miércoles, para el próximo 7 de diciembre–, se le señala como el principal responsable de que el narco corrompiera al sistema de gobierno: él puso al Estado a disposición del crimen organizado, principalmente al servicio del Cártel de Sinaloa.

“—¿Y cómo vamos hacer para llegar hasta el presidente? —inquirió el Barbas, consciente de que el dinero necesario para la encomienda era lo de menos. El Mayo no borraba la sonrisa de su rostro. Se dio tiempo de servirse otro trago antes de contestar. —Allí está la respuesta —dijo, mirando fijamente a Sergio Enrique Villarreal (…)”, señala un fragmento del texto de Lemus.

Sergio Villarreal, el ‘Grande’, era el hombre de confianza de Arturo Beltrán Leyva. “Él fue el principal hilo conductor de la unión entre los cárteles de las drogas y Genaro García Luna”, dijo Jesús Lemus en entrevista para Infobae México.

Pero, ¿cómo llegó el ‘Grande’ a Felipe Calderón? por una de las personas más cercanas a él: Guillermo Anaya Llamas, entonces senador por el PAN, quien era pariente político del emisario de los cárteles, según relató Lemus.

“—Ya estuvo, jefe —le dijo para su propia tranquilidad—. Voy a ver al presidente, en unos días. Ya puede dar por un hecho que el Licenciado será nuestro secretario de Seguridad Pública. El Barbas se limitó a sonreír. La rueda de la historia había comenzado a rodar”, continúa Lemus en su texto.

Efectivamente, no pasaron ni 10 días del trascendente encuentro entre los líderes criminales, cuando Sergio Villarreal logró coincidir con Calderón Hinojosa en el bautizo de la hija de Anaya Llamas. En ese encuentro solo fueron presentados, pero el momento fue clave para servir la mesa.

Meses después, indica Lemus en su libro, el mismo García Luna –que ya era socio de los Beltrán Leyva desde años atrás– concretó la reunión entre el ‘Grande’ y Felipe Calderón, ocurrida en octubre de 2006 en la Ciudad de México. Duró menos de 20 minutos. Ahí Sergio Enrique contó al entonces presidente electo la petición de los cárteles que representaba; 20 millones de dólares era el pago si aceptaba poner a García Luna al frente de la SSP.

La respuesta de Felipe Calderón, según el ‘Grande’ citado por Lemus en su texto, fue: “dile a los señores que estén tranquilos, que no se les va a molestar”.

“Esa versión es la que él –Sergio Enrique, actualmente testigo protegido de la DEA en Texas– mismo platicó decenas de veces en la cárcel de Puente Grande cuando estábamos en el mismo pasillo y éramos vecinos de celda. No teníamos nada qué hacer en las tardes y noches y nos la pasábamos platicando de política, y sobre esos personajes”, recordó a través de una videollamada el periodista, quien pasó tres años en la cárcel, precisamente, al ser víctima de la podredumbre que manejaba García Luna.

“Él señala directamente a Felipe Calderón”.

Así que Lemus considera incongruente que ahora, el exmandatario trate de deslindarse del que fuera su mano derecha, con el argumento de que nunca supo nada de lo que este hacía.

“Él mismo aceptó el pago del narcotráfico para colocar al secretario de Seguridad Pública», insistió el autor, apuntando que ese es motivo suficiente para llevar a Calderón a comparecer ante la justicia, «no nada más preguntarle a la gente si lo quieren procesar o no”.  Aunque Lemus no responsabiliza totalmente al expresidente por la figura del “súper policía”.

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«Felipe Calderón en un momento determinado sí fue socio de esta corrupción, pero en un algún punto hasta fue subordinado de García Luna (…) pero de que supo en el momento dado que se reunió con el ‘Mayo’ Zambada o con el ‘Grande’ o con Jesús Zambada, pues claro que lo supo”.