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El renacer de ‘La Familia Michoacana’ parecía extinta pero hoy por hoy tiene un segundo aire

«La Familia Michoacana» parecía un cártel en declive, prácticamente desaparecido en el mapa nacional del narcotráfico; sin embargo.

El renacer de 'La Familia Michoacana' parecía extinta pero hoy por hoy tiene un segundo aire

Renació, hoy tiene un segundo aire que lo coloca de nuevo en la mira del gobierno mexicano y estadounidense.  EL PRIMER AUGE,  La organización criminal fue una de las organizaciones más temibles del país, nacida en la década de los ochenta, fue el verdugo de Michoacán en la primera década de los dos mil. Primero, aliado de «Los Zetas».

Aprendió tácticas militares del que fuera el brazo armado del Cártel del Golfo, añadiendo una pseudo ideología religiosa a sus prácticas criminales.  Luego, se independizó y sacó con violencia a su ex socios de la entidad, haciéndose el mandamás del estado michoacano. Sus máximos líderes fueron: Enrique «Kike» Plancarte; Nazario Moreno González, «El Chayo»; y de José de Jesús Méndez Vargas, «El Chango Méndez».

El auge de «La Familia Michoacana» se dio entre 2006 y 2010, lapso en el que protagonizaron actos atroces. Michoacán aún recuerda el abandono de cinco cabezas humanas en un antro de Uruapan, Michoacán, en 2006; o los granadazos en el centro de Morelia durante los festejos patrios de 2008. En 2009, en una publicación del Diario Oficial de la Federación, el gobierno de Felipe Calderón ofreció recompensas de 30 millones de pesos a quienes ayuden a dar con el paradero de los principales líderes del narcotráfico.

Entre los capos más buscados se encontraban Nazario Moreno, «El Chayo»; Servando Gómez Martínez, «La Tuta», José de Jesús Méndez Vargas, «El Chango; y Dionicio Loya Plancarte, El Tío. Todos ellos de la «Familia Michoacana».

LA CAÍDA

A partir de 2010, cambió todo. El cártel comenzó a desaparecer en el ámbito criminal. Una de las razones de su declive, incluso mencionada por el gobierno estadounidense, es que «La Familia Michoacana» pidió una tregua con las autoridades mexicanas a cambio de la disolución de la organización. Otro de los argumentos de su primera caída fueron las diferencias en la cúpula del poder: «El Chango Méndez» y «El Chayo» rompieron. Nazario Moreno, junto con «Kike» Plancarte, se separaron de «La Familia» y fundaron «Los Caballeros Templarios», donde acentuaron los tintes religiosos y colocaron a «El Chayo» como su «mesías».

Aprovecharon que «El Chayo» fue dado por muerto por las autoridades mexicanas sin pruebas -más que un audio «La Tuta» diciendo a «su gente» de que Nazario Moreno «ya no estaba con nosotros» tras un enfrentamiento con Fuerzas Federales- para asegurar que el capo había regresado de la muerte. La debilitación de «La Familia Michoacana» se consolidó con la captura de «El Chango Méndez», en 2011. El vacío de poder dejado por «La Familia Michoacana» fue tomado rápidamente por «Los Caballeros Templarios».

EL RESURGIMIENTO

El poderío criminal de «Los Caballeros Templarios» fue más violento que el de «La Familia Michoacana», controlaban prácticamente todo el estado y, además del tráfico de drogas, incursionaron en la extorsión, el secuestro y la toma ilegal de minas. La violencia contra la población era tal y la respuesta del gobierno era inexistente, que nacieron grupos de autodefensa para sacar a los «Templarios» de sus tierras.

El movimiento armado llamó la atención del gobierno de Enrique Peña Nieto, quien fijó a «Los Caballeros Templarios» como objetivo prioritario. Entonces, sus líderes comenzaron a caer: «El Chayo» Moreno y «Kike» Plancarte fueron abatidos por fuerzas federales en 2014; y a «La Tuta» detenido en 2015.

Mientras las autodefensas sacaban a sus operadores de los municipios michoacanos. Sin embargo, varias de estas autodefensas fueron cooptadas por miembros del crimen organizado, principalmente del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), quien a partir de 2015 comenzó a crecer. El CJNG se hizo del vacío de poder en Michoacán, tras los golpes constantes contra «Los Templarios», con ayuda de bandas criminales locales, como «Los Viagras» y la misma «Familia Michoacana».

Los hermanos Sierra Santana, líderes de «Los Viagras», fueron parte de las autodefensas; al igual que Jesús Méndez, El Chuchín, hijo de «El Chango Méndez» y compadre de Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho», líder máximo del CJNG. Así, «La Familia Michoacana» resurgió en su tierra natal con el apadrinamiento del CJNG. Se expandieron, con ayuda de «El Mencho», en Guerrero, Estado de México e incluso llegaron a tener presencia en Colima.

LA CONSOLIDACIÓN

La alianza de «La Familia Michoacana» con el CJNG se rompió. Aún no hay razones claras de su rompimiento, pero sí registros de enfrentamientos entre ambos cárteles. Aunque «La Familia Michoacana» fue relegada poco a poco de Michoacán, convirtieron al Estado de México como su bastión criminal. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) sostienen que «La Familia Michoacana» mantiene una alianza con «Los Caballeros Templarios» en el Estado de México, para hacerle frente a Guerreros Unidos, lo que ha provocado el debilitamiento de esta organización criminal.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) señala a los más buscados en la entidad mexiquense a los hermanos Johnny Hurtado Olascoaga, alias «El Pez», y José Alfredo Hurtado Olascoaga, alias «El Fresa», por quienes ofrece 500 mil pesos de recompensa por su captura. La Sedena coincide con la Fiscalía mexiquense del liderazgo de los Hurtado Olascoaga en «La Familia Michoacana».

Sobre su presencia en territorio mexicano, diferentes dependencias nacionales e internacionales difieren, pero hay al menos tres estados que mencionan constantemente: Michoacán, Guerrero y el Estado de México. Por ejemplo, un documento de la Fiscalía General de la República (FGR) señala que «La Familia Michoacana» tiene presencia en Morelos, Guerrero y el Estado de México.

Por su parte, información de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) coloca a «La Familia Michoacana» en Michoacán, Guerrero y el Estado de México. Mientras que el gobierno de Estados Unidos asegura que tienen presencia en Michoacán y Guerrero.

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A la par que identifican operaciones en el estado de Washington, en alianza con las pandillas «Mexican Mafia», «Norteños», «Sureños» y Peckerwoods». Las mismas autoridades estadounidenses aseguran que se ha especializado en la producción y el contrabando de metanfetamina, junto con el tráfico de otras drogas sintéticas. También se sabe que trafican marihuana, cocaína y heroína.