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El día después de mañana, así cambio el coronavirus al narco en México

La epidemia por coronavirus sumergió a México en una crisis sanitaria y económica de dimensiones todavía insospechadas.

El día después de mañana, así cambio el coronavirus al narco en México

Se trata de un ingrediente explosivo en un país aquejado por los cárteles de la droga cuya violencia se reflejó en marzo con más de 40,000 asesinatos.  En ese contexto los narcotraficantes mueven sus piezas sobre el territorio nacional para posicionarse en lo que podría ser una reconfiguración del mapa del crimen y de las propias organizaciones.

Con entrega de despensas a la población, amenazas, toques de queda clandestinos y avances armados, infames organizaciones como el Cártel de Jalisco Nueva Generación, Los Viagras y La Familia Michoacana, extienden sus tentáculos intentando llenar huecos que deja el Estado a territorios agobiados por la incipiente crisis económica.

“A río revuelto, ganancia de pescadores”, así sintetiza el periodista especializado en temas de seguridad, Óscar Balderas, el panorama de los cárteles en regiones marginadas de Tamaulipas y Sinaloa.

El objetivo de los grupos criminales no es sólo enriquecerse, sino ganar base social y gestionar poder y Balderas anticipa que pueden tener éxito.

“El crimen organizado necesita dos componentes obligados para poder existir: el apoyo institucional —autoridades corruptas o corruptibles—, y la base social, es decir, gente en los pueblos que te permitan operar al margen de la vigilancia del Estado, esto puede ser desde informantes, personas que protejan los lugares y empresarios que necesitan el dinero sucio del narco para seguir operando sus negocios”, detalló el especialista a el Blog del Narco.

En el país existen 346,000 personas cuyo trabajo se esfumó entre marzo y abril, por ello, el Estado prepara una inyección que llegará en unas semanas o hasta meses; sin embargo, mucha gente tiene necesidad y acepta la ayuda del narco en turno. También apoyos de dinero, que para los cárteles no son nada, pero para los pobres lo es todo.

El anuncio del gobierno sobre los empleos temporales para agricultores y créditos blandos para pequeñas empresas podrían ser insuficientes para enfrentar la magnitud de la crisis. En este punto se corre el riesgo de que el crimen organizado suplante al Estado en la provisión de trabajos.

Los grupos del narcotráfico tienen una ventaja sobre el gobierno: ellos siguen ahí, mientras los gobernantes pasan. Este ha sido el comportamiento tradicional de la mafia, y en ese contexto se inscribe la emergencia nacional actual.

Muchos de los mexicanos que están recibiendo la ayuda del narco habrán perdido sus empleos y convertirse en un trabajador del crimen organizado será la única alternativa para sobrevivir.

También, la nueva gobernanza y/o las oportunidades económicas para los cárteles de la droga en el país podría consistir en la usura: buscarán prestar dinero a los empresarios a intereses bajos. Su gente ira a buscarles hoteleros, restauranteros, con el fin de arrebatarles su actividad comercial. “Los grupos criminales han estado ofreciendo líneas de créditos o prestamos para algunos negocios que están a punto de quebrar por la crisis económica», mencionó Balderas.

El objetivo del narco usurero es poco a poco subir los intereses hasta que el empresario no logre pagar. Una vez sustraída la compañía, el mafioso la usará para lavar dinero.

“Todo esto, que aparentemente son ayudas desinteresadas, solidaridad con el pueblo, cariño por la gente, evidentemente es una estrategia para fortalecer al crimen organizado. Primero, amplían su base social. Con los prestamos, los cárteles tendrán más gente que les deba un favor porque la entrega de dinero compromete a las personas. Aunque no se lo digan, en algún momento ese favor se les va a cobrar. Segundo, es muy probable que los grandes capos de la droga terminen con un mayor número de ingresos; sin embargo, los más pequeños (cárteles) podrían recibir un golpe casi mortal”, resume el experto.

Balderas, que ha sido uno de los primeros en alertar sobre la impunidad del crimen organizado, proyecta el fin de la pandemia así: “cuando todo esto termine vamos a afrontar menos cárteles o expresiones más compactas, pero con mayor base social y liquidez económica. Esto supone un altísimo riesgo de seguridad pública”.

El reto de los cárteles. El coronavirus también corroe la parte débil de los grupos delictivos. Los que necesitan de los crímenes para seguir viviendo. Cárteles debilitados como el de Santa Rosa de Lima o Los Viagras. “Si esta pandemia se extiende tres meses más, probablemente estos pequeños grupos locales no van a poder continuar repartiendo despensas, y los van a devorar los grandes grupos que sí tienen liquidez y capacidad de arrebatarles la base social”, explica Balderas.

Este panorama conlleva a un brote de violencia importante en el país, pues los grupos criminales comenzarán a disputarse la plaza. Entonces, las expresiones como balaceras, secuestros, decapitaciones, extorsiones se harán presentes a gran escala.

Dejando de lado las advertencias, es importantes destacar que México se bate entre la crisis sanitaria y la seguridad.

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Pese a que en el país, el crimen organizado plantea un gran desafío, el pasado 9 de abril el gobierno autorizó a estados y municipios el uso de fondo anticrimen para la compra de insumos médicos destinados a la atención del COVID-19 (12,000 millones de pesos), lo que asegura una posible deficiencia para anticipar y contrastar a los criminales.

El coronavirus nos está llevando a territorios desconocidos en términos de crimen organizado y parece que lo peor esta por venir. La incertidumbre surge sobre cómo los cárteles y las pandillas mexicanas se adaptarán a la situación actual, y será la magnitud de la crisis económica lo que revelará que tanto se erosionará la “gobernanza” criminal o si por el contrario, se hará más fuerte.