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La guerra en Culiacán protagonizada por «Los Chapitos» y «El Mayo» Zambada

Hay una pugna interna en el cártel de Sinaloa, misma que se acentuó tras la liberación de Ovidio Guzmán.

La guerra en Culiacán protagonizada por Los Chapitos y El Mayo Zambada

El «Culiacanazo», el operativo fallido para detener a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín Guzmán Loera, «El Chapo», marcó un antes y un después en la cotidianidad de la capital sinaloense. Desde entonces los hechos de violencia se han disparado en Culiacán.  Los asesinatos, desde octubre del año pasado, han ido a la alza, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

En octubre se registraron 30 homicidios dolosos, en noviembre se contaron 42 asesinatos, en diciembre los crímenes alcanzaron  35 casos y para enero pasado fueron 32 las muertes violentas.  Pero, ¿a qué se debe? Si desde la incursión fallida de las fuerzas federales en el también llamado «Jueves Negro», éstas no han ingresado con dicha fuerza en el estado.

De acuerdo con Ismael Bojórquez, director de Río Doce, hay una pugna interna en el cártel de Sinaloa, misma que se acentuó tras la liberación de Ovidio Guzmán.

Aquel 17 de octubre del 2019, cuando Guzmán López estaba rodeado por elementos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de la Defensa Nacional, sus medios hermanos «Los Chapitos», Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, planearon su rescate.

Mucho se habló de la participación de Ismael Zambada García, «El Mayo», en el rescate de Ovidio, sin embargo, Bojórquez asegura que éste no sólo no participó, sino que tampoco apoyaba la liberación del hijo de «El Chapo».

Los operadores de «Los Chapitos» reclamaron a los de «El Mayo» su nulo apoyo al «Culiacanazo». Desde entonces, los roces entre ambos se han ido intensificando.

El pasado viernes 6 de marzo, por ejemplo, en el Hospital Regional 1 del IMSS, hombres armados ingresaron al área de urgencias para rematar a un hombre herido, pero fueron detenidos.

El 26 de febrero, en la colonia Rubén Jaramillo, también se registraron balaceras que dejaron al menos un muerto.

La experiencia de Zambada García supondría la superioridad de éste ante los hijos de Guzmán Loera, lo cierto es que el «Culiacanazo» empoderó a «Los Chapitos», «todas las familias empezaron a cuadrárseles», explicó Ismael Bojórquez.

El pleito es tal y la debilidad del gobierno federal también que, relata el director de Río Doce, el gabinete de seguridad, liderado por Alfonso Durazo, se reunión en Sinaloa, pero no en Culiacán, en Mazatlán.

Desde antes del «Culiacanazo» ya se escuchaban rumores sobre la ruptura en el cártel de Sinaloa.

En julio del año pasado, tras la sentencia de «El Chapo», miembros del cártel de Sinaloa que respondían a las órdenes de los Guzmán Salazar se acercaron a Zambada García.

«Hay un éxodo de gatilleros del lado de ´Los Chapitos´, ya sea que están abandonando Culiacán o intentando cambiar de bando y pasar a ‘El Mayo’, porque se habla de una pelea interna entre los dos», explicó una fuente a Vice en aquel entonces.

Eduardo Guerrero, experto en seguridad, dijo en su momento que ve en «Los Chapitos» muchos flancos débiles que no le gustan a Zambada García: «El Mayo debe estar pensando: ‘No voy a terminar en la cárcel por los errores cometidos por estos tipos’.»

La separación de «El Mayo» de «Los Chapitos» no sería tan descabellado para un capo calculador, más cuando Mike Vigil, ex jefe de operaciones internacionales en la Administración para el Control de las Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), que pasó casi dos décadas trabajando en México, calificó a los hijos de Guzmán Loera como «más tontos que rocas».

Para Vigil, la reputación de los Guzmán Salazar es de seres impetuosos, excesivamente violentos y carentes de las habilidades estratégicas.

El propio juicio de «El Chapo» también habría provocado roses entre los Guzmán y los Zambada. La familia de «El Mayo» fue fundamental para la condena de Guzmán Loera; Jesús «El Rey» Zambada y Vicente Zambada Niebla, «El Vicentillo; hermano e hijo de Zambada García respectivamente, fueron testigos clave en el caso.

Iván Archivaldo, ya estuvo tres años en la cárcel, Jesús Alfredo por su parte se encuentra en la lista de los diez más buscados del Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés). «El Mayo», por su parte, cuenta con dos recompensas sobre sus hombros, una por 30 millones de pesos en México y otra de 5 millones de dólares en Estados Unidos.