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Cómo el CJNG y el CDS se convirtieron en los reyes del fentanilo, la droga que mata a miles en EEUU

El fentanilo se ha convertido en la droga de moda en los Estados Unidos, situación que han sabido aprovechar muy bien los cárteles mexicanos.

Cómo el CJNG y el CDS se convirtieron en los reyes del fentanilo, la droga que mata a miles en EEUU

Como el de Sinaloa (CDS) y el de Jalisco Nueva Generación (CJNG), los cuales obtienen ganancias millonarias por el trasiego, y cada vez más, por la fabricación del opioide.  La Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA), señala que en 2017 murieron 28,466 personas por sobredosis de opioides, un promedio de más de 70 al día. Se calcula que el 50% podrían ser por ingerir fentanilo.

Los reporteros Gerardo Reyes y Peniley Ramírez de Univisión Investiga, siguieron durante siete meses, la trayectoria de violencia y destrucción que deja a su paso el fentanilo, desde su fabricación en laboratorios improvisados en Sinaloa, hasta las calles del pequeño pueblo de Española, en Nuevo México, azotado por la epidemia de los opioides.

Hace apenas cuatro años, los productores y distribuidores que trabajan comprando y enviando droga en Sinaloa no sabían qué era el fentanilo. Desde entonces, la producción de esta droga sintética ha acaparado el mercado y se ha convertido en el producto más popular entre quienes cosechan, fabrican drogas y la venden a otros distribuidores en territorio estadounidense.

Varios de ellos coincidieron en que este opioide sintético al que llaman popularmente ‘el diablito’ o ‘chiva sintética’ es fácil de producir y exportar, ya que es casi imposible que lo detecten los perros o las máquinas de rayos x en la frontera.

Otra gran ventaja de producir esta potente droga que es 100 veces más poderosa que la morfina y altamente adictiva, es que no se depende de cosechas, recolectores ni de tener que pagar a vigilantes de los sembradíos, pero sobre todo, el ahorro de sobornos cuando se transporta en píldoras.

Univisión señala que en San Diego, en la frontera con la ciudad mexicana de Tijuana, las autoridades comenzaron a monitorear este tráfico desde 2017, cuando se creó un grupo de trabajo especial sobre el fentanilo. En 2015 habían tenido cinco incautaciones. Cuatro años más tarde, aumentaron a 100. La fiscal asistente Hobson aseguró que al menos 550 kilogramos de esta droga cruzaron por esa frontera el año pasado.

El Cártel Jalisco Nueva Generación, pioneros en el trasiego y fabricación del Fentanilo

La organización comandada por Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, fue la primera en aprovechar la demanda en Estados Unidos del fentanilo, sobre todo, porque ya tenía una larga experiencia en la creación y trasiego de metanfetaminas, así como el acceso a los puertos de Lázaro Cárdenas (ubicado en Michoacán), Manzanillo (Colima) y el de Veracruz..

Pero también otra oportunidad para el cártel de Jalisco fue la crisis de liderazgo y de divisiones internas en el Cártel de Sinaloa tras el arresto de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El ex comisionado nacional de seguridad mexicano, Renato Sales, explicó que los de Jalisco habían expandido sus operaciones en 2015 y 2016 en Estados Unidos gracias a la distribución de fentanilo chino que ingresa a México por el puerto de Lázaro Cárdenas y cruzaba el país en vehículos discretos, hacia la frontera.

Pero ahora, el negocio está en disputa, porque el cartel de Sinaloa ha entrado de lleno en su producción, después de la extradición y juicio de Guzmán.

Fentanilo mexicano

En diciembre de 2019, un informe sobre la Amenaza Nacional de las Drogas desclasificado por la DEA, reveló que “el fentanilo disponible en los Estados Unidos es principalmente de origen chino o mexicano” y que ingresa al país a través de la frontera Estados Unidos-México. El informe asegura que “mezclar fentanilo con otras drogas ilícitas no es representativo de una estrategia general de los carteles mexicanos”.

René Amarillas, supervisor de la DEA dijo que comenzaron a detectar el problema en 2014, cuando algunos adictos a medicamentos para el dolor en Estados Unidos, como la oxicodona, comenzaron a consumir fentanilo en píldoras que se veían como las de los medicamentos de prescripción médica.

“Era como una estrategia de mercadotecnia de las organizaciones criminales”, explicó. La prohibición de dichos medicamentos y los procesos judiciales iniciados contra varias farmacéuticas por no haber alertado a los pacientes que eran adictos aumentaron la demanda de la sustancia ilegal, explicó.

En apenas dos años, las agencias del gobierno estadounidense comenzaron a registrar que la sobredosis de fentanilo se esparcía en el país, al punto de que las unidades de primeros auxilios y las policías de ciudades como San Diego, y Española, en Nuevo México, han tenido que incluir kits con naloxona, un antídoto al fentanilo, para salvar de inmediato a los adictos y que no mueran en su tránsito al hospital.

En Sinaloa, ya entrado el 2019, el cartel se dio cuenta de que el envío de fentanilo en altas dosis camufladas en pastillas, estaba provocando la muerte de su propia clientela, según varios productores y distribuidores. Por los que sus propios compradores han comenzado a pedir que mezclen el fentanilo con otras drogas, especialmente con heroína y cocaína.

Aunque no está probado que las muertes se hayan reducido, dice Univisión, uno de los distribuidores afirma que la nueva mezcla ayudó al amenos estimular al deprimido mercado del opio.

«Ahorita nos pusimos a sembrar porque está subiendo y ya hay un poquito más de mercado, pero el año pasado no hubo mercado, nos quedamos con las cosas ahí o las malbaratamos», dijo uno de los agricultores de amapola.

La goma, que se obtiene de la planta de la amapola, había caído de precio con el auge del fentanilo. Un kilo llegó a costar 250 dólares. Pero desde finales de 2019 ha repuntado hasta un precio actual de 1,000 dólares por kilogramo.

Ahora cientos de productores en Sinaloa están sembrando amapola de emergencia para cosecharla en primavera.

Univisión entrevistó a uno de los encargados de cosechar la amapola, quien tiene alrededor de 30 años, pero dijo, empezó en el negocio desde los 12. En su pueblo, celebran el nuevo auge. La mayoría de los pobladores están involucrados de un modo u otro con el negocio. Unos vigilan los caminos para alertar de la llegada de agentes del gobierno o fuereños; otros cultivan, recogen las cosechas, producen heroína, cuidan la marihuana mientras se seca. Allí el narcotráfico es la norma, el modo de vida.

Y la nueva bonanza es motivo de júbilo. El impulso de la goma, explicaron, se lo deben a tres tendencias en el mercado: el aumento de la demanda de la heroína por temor a los riesgos del fentanilo; la mezcla de fentanilo con la heroína bajo la creencia de que se baja el riesgo de muerte, y la utilización de la heroína como precursor químico para la elaboración del fentanilo.

“Como la sintética (fentanilo) está yendo mucho pa’ Estados Unidos y como ha matado a mucha gente allá, porque es muy fuerte, ahora procuran mejor la otra, la natural”, dijo el cosechador. “La natural” es la goma de opio, que es menos fuerte que el fentanilo.

La ofensiva de Estados Unidos contra el fentanilo tiene también efectos en la selección de los cultivos. Algunos de los campesinos dijeron que prefieren sembrar amapola pero no involucrarse en la producción.

«Buscan mucho al que lo produce (el fentanilo), y de volada dan con él porque está matando mucha gente», dijo un cultivador.

En el mismo pueblo, un hombre que ha sido productor de heroína como «cocinero» durante los últimos 20 años dijo que prefiere no aprender a preparar fentanilo, que no quiere que vengan a buscarlo «los güeros», refiriéndose a los agentes de Estados Unidos.

Univisión destaca que lo dicho por los productores difieren con el informe reciente de la DEA, que dice que las “mezclas de fentanilo con otras drogas ilícitas son relativamente poco frecuentes al por mayor, lo que significa que la mezcla de fentanilo con heroína y otras drogas ilícitas tienen lugar dentro de Estados Unidos, no en México”.

Pero en otras regiones de Sinaloa, el auge de la producción de fentanilo mezclado con opio ha puesto a trabajar a cientos de campesinos locales en laboratorios clandestinos, improvisados con instrumentos oxidados y mínimas condiciones de seguridad, dicen los lugareños.

Para algunos de los pobladores de esta región, familiarizados con el mercado de los narcóticos, las cifras de incautaciones anunciadas por los gobiernos de Estados Unidos y de México son mínimas comparadas con las cantidades que los distribuidores están enviando.

En el último informe de la DEA, con datos de 2018, se asegura que se incautaron 923 kilogramos de fentanilo en la frontera, principalmente en California y Arizona. Pero un solo productor mexicano afirmó que envía un promedio de unos 200 kilogramos al año.

Los productores en Sinaloa aseguran que San Luis Río Colorado, en la frontera entre Sonora y Arizona, es el punto donde resulta más barato para los carteles cruzar la mercancía, porque existe una menor vigilancia. Cruzar por San Luis Río Colorado les cuesta 350 dólares, mientras por Mexicali pagan 500 y por Tijuana, 800 dólares.

Para el cruce utilizan a varias personas denominadas “mulas” que se esconden la droga en el cuerpo. La mayoría son mujeres.

«Nosotros tenemos una muchacha que nos está trabajando. Se mete (el fentanilo) en la vagina, así como un condón, y con ese pasa pa’ dentro», dijo el jefe de un laboratorio clandestino que produce dos kilos de fentanilo, en promedio, cada semana y quien pidió el anonimato.

Alberto, nombre ficticio, explicó que utilizaba San Luis Río Colorado para financiar su adicción al fentanilo cruzando cajas de pastillas que le entregaban vendedores de rango medio y bajo del Cártel Jalisco Nueva Generación.

“En vez de tener que vender las pastillas una por una entre una semana andando pa’ rriba y pa’ bajo en mi carro, llevándola a domicilio -dijo- se me hizo más fácil no más ir y agarrar el cargamento de esa persona y al cruzar en 20 minutos tenía mil dólares en la mano”.

La red

Los transformadores del fentanilo en Sinaloa, conocidos como cocineros, cuentan con contactos en Estados Unidos para la venta y distribución del producto. El cocinero entrevistado por Univision dijo que el suyo es un revendedor dominicano en Los Ángeles a quien envía fentanilo mezclado con heroína cada semana.

Los dominicanos, según la DEA, han jugado un papel muy importante en la industria del fentanilo.

«Hemos visto varios casos donde los dominicanos se han venido a México, se han podido reunir, trabajar junto con los cárteles de Sinaloa principalmente», explicó Amarillas, agente supervisor de la DEA. Algunos, agregó el funcionario «regresan a República Dominicana a fabricar fentanilo y a distribuirlo en Nueva York y en diferentes áreas del mundo».

Un reciente informe de la DEA señala que «traficantes dominicanos han formado lazos con mexicanos para transportar heroína y han establecido operaciones de fabricación de fentanilo en la República Dominicana. Estas organizaciones son altamente móviles y sin restricciones por fronteras nacionales».

En la Ciudad de México, capital del país, las autoridades aseguran que no han podido detectar mucho del fentanilo que pasa por su territorio y se han concentrado en revisar la paquetería de algunos aeropuertos.

«El caso de nosotros como antidrogas solamente tenemos presencia en la Ciudad de México y Cancún, pero, por ejemplo, en el área de Cancún no se trabaja paquetería. Aparte que la mayoría lo concentran aquí. Aquí en la Ciudad de México», dijo el policía encargado del operativo antidrogas en el aeropuerto de la capital mexicana, quien pidió omitir su nombre por seguridad.

El 16 de octubre de 2019, Univisión le preguntó al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador qué está haciendo su gobierno para combatir el trasiego y producción de fentanilo en México. Primero, dijo que “se destruían laboratorios constantemente”. Horas más tarde, de su oficina enviaron a Univision Investiga un informe, que decía: “Hasta el momento, no hay evidencia sobre el establecimiento de algún laboratorio para la producción de esta droga en el país”.

Un día después, el 17 de octubre, su gobierno detuvo y luego liberó a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, quien tiene pendiente una solicitud de extradición, ya que es acusado de tráfico de fentanilo y otras drogas en un tribunal de Nueva York.

El titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, el general Luis Crescencio Sandoval, informó que la detención de Ovidio Guzmán era precisamente por su participación en el trasiego de fentanilo, pero las autoridades afirmaron que lo habían dejado en libertad luego las balaceras que desataron los sicarios del Cártel de Sinaloa, que dejó decenas de personas heridas, retenidas y asesinadas.

Tres meses después del fallido operativo, los narcotraficantes en Sinaloa mantienen una vigilancia estricta de las autoridades, la producción va en aumento y las muertes no les preocupan demasiado, según el distribuidor de pastillas.

“Nosotros lo que queremos es el dinero. Realmente, si se mueren, eso ya es responsabilidad de cada quien”, aseguró.