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‘La Mafia Mexicana’… la temible pandilla estadounidense de ‘El Mencho’ y ‘El Mayo’ Zambada

La sanguinaria pandilla estadounidense es la principal distribuidora de drogas provenientes de México en Estados Unidos, detallan documentos de la DEA.

'La Mafia Mexicana'... la temible pandilla estadounidense de 'El Mencho' y 'El Mayo' Zambada

El cártel de Sinaloa y el cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) son las organizaciones criminales trasnacionales que más droga envían a Estados Unidos, así lo asegura la Administración para el Control de las Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).  Con la mercancía asentada en tierras estadounidenses, son las pandillas las que se encargan de distribuirla.

De las innumerables pandillas norteamericanas, hay una que se gana el mote de la mandamás en el trasiego local de droga: «La Mafia Mexicana».  La DEA califica a «La Mafia Mexicana» como el principal distribuidor nacional de drogas ilegales que provienen de México.  Además, esta pandilla ha desarrollado relaciones comerciales con importantes cárteles mexicanos, principalmente con el CJNG  y el cártel de Sinaloa.

¿Qué es la Mafia Mexicana?

La Mafia Mexicana, también conocida como La Eme o MM (en inglés: The Mexican Mafia), es una organización criminal en los Estados Unidos de América conformada mayoritariamente, pero no de modo exclusivo, por personas de origen mexicano. Es la pandilla más poderosa en las prisiones y es una de las más antiguas en los Estados Unidos.

Pese a su nombre, no fue fundada en México, y su actividad es casi exclusiva de los Estados Unidos, especialmente en las prisiones.

El 14 de noviembre de 1957, una reunión de mafiosos fue descubierta en Apalachin, Nueva York (Reunión de Apalachin). Al día siguiente, un periódico publicó que Luis «Huero Buff» Flores, el que sería finalmente fundador de la organización, se había reunido con otros individuos pertenecientes a diversas pandillas.

La Mafia Mexicana fue fundada al día siguiente, el 15 de noviembre de 1957, por 13 miembros de pandillas de chicanos de Los Ángeles (entre las que se encontraban Boyle Heights, East Los Angeles, o Hawaiian Gardens) encarcelados en la Institución Profesional Deuel, un centro de menores que en la actualidad se ha convertido una prisión estatal ubicada en Tracy, California.

Algunas bandas como White Fence, Hawaiian Gardens, Varrio Nuevo Estrada, Big Hazard, Eastside Clover, Hoyo Maravilla, o Avenues, se habían consolidado como entidades independientes y estaban enfrentadas entre sí. Luis Flores consiguió unir, una vez en prisión, a muchos de sus miembros que habían sido enemigos en la calle, y sentaron las bases de la Mafia Mexicana.

Luis Flores inicialmente reclutó a miembros violentos para la banda, en un intento de crear una organización altamente temida que pudiera controlar las actividades del mercado negro de las instalaciones de la prisión Deuel.

Uno de sus miembros, Ramón Eme «Mundo» Mendoza, afirmó que «El objetivo al principio era aterrorizar el sistema penitenciario y disfrutar de las comodidades de prisión mientras pasa el tiempo».

Cuando los nuevos miembros de La Eme iban siendo puestos en libertad, Anacleta «Annie» Ramírez, un conocido miembro de la comunidad de East Los Angeles, acogió a muchos de ellos y los emparejó con jóvenes problemáticos del barrio. Ramírez, una mujer fuerte y resistente, enseñó la disciplina a los jóvenes, reglas para la vida en la calle, y algunos delitos menores. Este papel fue creciendo hasta convertirse en una comerciante de drogas. Ramírez ordenaba los asesinatos de sus rivales en el negocio a los jóvenes, a los que les exigía lealtad.

Actividades delictivas

Las principales actividades de La Mafia Mexicana son principalmente terrorismo, robo de automóviles, secuestros, extorsiones, asesinatos, tráfico de drogas, de armas y de personas, tanto dentro como fuera del sistema penitenciario.

Según el FBI, la Mafia Mexicana ha encargado asesinatos de otras pandillas en prisión, tales como la Hermandad Aria (en inglés: Aryan Brotherhood) y la Black Guerilla Family.

La Mafia Mexicana opera en el llamado Triángulo de Oro: Chicago, Texas y California.

El primer asesinato de la Mafia Mexicana en las calles de Los Ángeles fue encargado desde prisión en 1971 por Joe «Patadepalo» Morgan, el padrino de La Eme, que había ascendido hasta estar en los más altos rangos de la organización, a pesar de no tener orígenes mexicanos. Sus conexiones con la cocaína y los proveedores de la heroína en México sentó las bases para la distribución de narcóticos a través de toda California.

Durante la década de 1970, bajo el control de Morgan, la Mafia Mexicana tomó el control de varios grupos locales. Su financiación se produjo mediante filtraciones del dinero de programas de prevención de alcohol y drogas. La Mafia Mexicana y las pandillas italoamericanas de Los Ángeles colaboraron para crear una droga sintética financiada por los contribuyentes para los programas de tratamiento.

En 1977, se puso en marcha una investigación por parte del Gobierno, a la vez que infiltraron a un trabajador del programa de drogas en La Eme, Ellen Delia. Poco antes de una cita con el Secretario de Estado de California de Servicios de Salud y Bienestar Social, Delia fue asesinado. Su colección de evidencias sobre la conexión de las mafias italiana y mexicana nunca fue recuperada.

En 1995, Estados Unidos acusó 22 miembros de las autoridades federales de asociación con la Mafia Mexicana, así como de crímenes que incluyen extorsión, asesinato y secuestro. Uno de los miembros detenidos, Benjamin «Topo» Peters, fue presuntamente uno de los miembros de más alto rango en la Mafia Mexicana, y en el momento de la detención estaba envuelto en una lucha de poder con otros miembros de la misma como Rubén «Tupi» Hernández. Otro de los detenidos fue acusado de haber conspirado para asesinar a un activista anti-pandillas que trabajó como consultor para la película American Me.

En 2006, 36 miembros de la Mafia Mexicana fueron encarcelados tras una acusación federal. Los arrestos fueron realizados por actos de violencia, tráfico de drogas y extorsión contra otras pandillas latinas. Según la acusación, los miembros de la Mafia Mexicana ejercen su influencia tanto en los sistemas penitenciarios federales como estatales ya sea mediante la violencia explícita o las amenazas.

Los miembros y socios de la pandilla (llamados cholos, vatos o clikas) son extremadamente leales a la organización criminal, tanto dentro como fuera de la prisión, sobre todo en ciudades del sur de California como Los Ángeles y San Diego. La Mafia Mexicana ejerce su influencia sobre las pandillas chicanas del sur de California con la amenaza de violencia contra sus miembros en caso de que alguna vez sean encarcelados. Las pandillas y los narcotraficantes que se niegan a pagar una «protección» a modo de impuesto a la Mafia Mexicana son a menudo asesinados o amenazados de muerte. Los miembros de alto rango de la organización que están encarcelados, se encuentran aislados en celdas privadas de 23 horas al día. Pese a ello, son capaces de comunicarse con sus asociados, a través de métodos como tocar un código en las tuberías de la celda o cartas de contrabando.

A partir de la década de 2010, en Laredo, Texas los coches robados son trasladados hasta Nuevo Laredo, México por miembros que trabajan tanto en Estados Unidos como en México y no tienen problemas en cruzar la frontera por poseer la doble ciudadanía.

Arrebatan cárteles locales control en EU a mexicanos, reconoce la DEA su crecimiento

Estados Unidos no solo tiene cárteles locales de la droga, sino que además estos le han arrebatado a los mexicanos el control de los territorios y mercados tras el boom del consumo de drogas sintéticas.

Dichos cárteles pasaron de ser simples operadores a ser socios según lo acepta el Agente Especial a Cargo (SAC, por sus siglas en inglés) de la Administración Antidrogas (DEA) con oficinas en Arizona, Polo Ortiz.

El alto funcionario de la DEA rompe con el discurso de Washington establecido desde la época de Richard Nixon en el sentido de que solo criminales extranjeros operan el negocio de la droga, lo anterior al reconocer que en su país operan cárteles de la droga integrados y bajo el mando de connacionales.

Desde su oficina en el distrito de Nogales, Arizona, a pocos metros de la frontera con México, Polo Ruíz lamentó que cada día mueran unas 137 personas víctimas de sobredosis de drogas, ahora en su mayoría sintéticas.

Ahora las sobredosis se dan por el consumo de fentanilo como causa principal, por lo que la DEA enfrenta con todo a su alcance la lucha para frenar su distribución por los cárteles internos.

Ruíz reitera contundente que en Estados Unidos si hay cárteles del narcotráfico integrados por ciudadanos estadounidenses

Estos cárteles son una modalidad del crímen organizado que surgió en los últimos cuatro o cinco años, tienen sus negocios en la parte norte del país y además tienen a sus operadores en la frontera con México para transporte y otros aspectos de logística.

Se estructuraron en cárteles cuando antes eran solo pandillas y clubes de moticiclistas que trabajaban para organizaciones mexicanas, lo anterior ante la creciente demanda de drogas y la necesidad de adquirir, transportar, distribuir y vender todo tipo de enervantes en los Estados Unidos.

En el sur, justo en la frontera con México, están los que mueven las drogas, se las compran a granel a los cárteles mexicanos y luego con el control que tienen de territorios logran su distribución, ahora la DEA se enfoca en enfrentarlos.

Usaron el mismo modelo de los cárteles mexicanos para integrarse, antes recuerda Ruíz, éstos compraban la droga a granes a los cárteles colombianos, ahora las pandillas hacen los mismo.

En cuanto a su distribución la hacen por medio de las pandillas que controlan las áreas a donde lleven los enervantes a vender sea en Los Ángeles, Nueva York o Chicago, destaca.

El negocio se hizo más organizado y lucrativo, relata el Agente Especial de la DEA, con la popularidad que alcanzó el fentanilo, pues para fabricarlo es más fácil montar y esconder laboratorios clandestinos, además es más barato que la heroína y la cocaína.

La DEA tiene identificado el modo de operar de los cárteles domésticos como por ejemplo en Los Ángeles donde la gente adicta les compra tanto crack como metanfetaminas y son catalogados como tales por la violencia que generan.

Cuando se afecta a la comunidad local, son los alcaldes o autoridades locales quienes recurren a la DEA en busca de apoyo para enfrentarlos, pues se adueñan mediante la violencia de los territorios.

Ruíz, señala directamente como cárteles a Hells Angels y Los Bandidos, grupos conocidos históricamente y tradicionalmente sólo como clubes de motociclistas, ahora mueven las mentanfetaminas, hace 10 o 15 años sólo traficaban con efedrina.

Ahora con la facilidad que se consigue en la frontera con México el fentanilo para producir toneladas de metanfetaminas, los cárteles estadounidenses se dedican a su fabricación en laboratorios clandestinos por todo el país.

El origen del fentanilo del lado mexicano sigue bajo el control de el Cártel de Jalisco Nueva Generación y el de Sinaloa cuyas organizaciones se encargan de transportarlas y meterlas por la frontera, luego las pandillas se hacen cargo.

Como las pandillas o cárteles estadounidenses más reconocidos Polo Ruíz señaló a los Gangsters Discriples en Chicago quienes tienen una conexión directa con el Cártel de Sinaloa, su control es más regional.