Blog del Narco Alexa

El día que «El Z-40″ le dio un ultimátum a El Metro 3″ Entreguen a los asesinos de mi amigo, hijos de puta. Tienen hasta el 25 de enero para hacerlo. Si no cooperan, habrá guerra.»

En los años 90’s, el capo Osiel Cárdenas Guillén comenzó a reclutar miembros del Ejército Mexicano para que formaran parte de su escolta personal y fungieran como el brazo armado del Cártel del Golfo.

Los primeros desertores provenían del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales, el círculo de militares élite en las Fuerzas Armadas. Este grupo, conocido como Los Zetas, se encargaba de proteger los territorios de cártel, llevar a cabo asesinatos y secuestros, y de proteger a los líderes de la organización. Sin embargo, cuando Cárdenas Guillén fue arrestado en el 2003 y extraditado a los Estados Unidos en el 2007.

Los Zetas incrementaron su poderío en el cártel.  Pero la alianza entre estas dos bandas vivió su ruptura el 18 de enero de 2010, cuando varios miembros del Cártel del Golfo secuestraron a Víctor Peña Mendoza, alias «El Concorde 3,» lugarteniente de Miguel Treviño Morales, líder de Los Zetas.

Durante la captura, los del Golfo forzaron a Peña Mendoza a que cambiara de bando y dejara a Los Zetas. Al no hacerlo, fue golpeado brutalmente y ejecutado, presuntamente por órdenes de Flores Borrego.

Cuando Treviño Morales se enteró de lo sucedido, le dio un ultimátum a Samuel Flores Borrego y a Jorge Eduardo Costilla Sánchez:

«Entreguen a los asesinos de mi amigo, hijos de puta. Tienen hasta el 25 de enero para hacerlo. Si no cooperan, habrá guerra.»

Ambos se rehusaron a cooperar con él, pero Treviño Morales no tardó en hacer valer su palabra. ​ El 30 de enero de 2010, varios integrantes de Los Zetas, bajo las órdenes de Treviño Morales, secuestraron y ejecutaron a 16 miembros del Cártel del Golfo en Reynosa, Tamaulipas, iniciando la guerra entre estos dos grupos criminales.  La pelea por el control territorial entre ambos grupos ha dejado miles de muertos en los estados mexicanos de Tamaulipas, Nuevo León, y Veracruz. Asimismo, Los Zetas le ha ganado el control territorial al Cártel del Golfo en la mayoría de estas regiones.

Época moderna

La guerra librada entre el Cártel del Golfo y Los Zetas ha llenado de sangre las calles de Tamaulipas. Se dice que en ciudad Reynosa, el Cártel del Golfo se alió en su momento con La Familia Michoacana para combatir al grupo de Los Zetas. Heriberto Lazcano Lazcano amenazó al Cártel del Golfo con atacarlos trayendo a todos los integrantes de Los Zetas en el país, reprochándoles que las plazas ocupadas por ellos son de ellos; desde entonces, se vive una guerra sin cuartel entre estos dos grupos del crimen organizado mexicano. Para afrontar esta guerra, el Cártel del Golfo gestó una alianza con La Familia Michoacana, llevándolos a estos a tener conflictos con Los Zetas de manera directa en tierras michoacanas, peleando por el control de estas.

El 5 de noviembre de 2010 muere Antonio Cárdenas Guillén en una balacera en Matamoros, Tamaulipas. Ante la confusión, el grupo de los Zetas trato de hacer efectiva su amenaza de recuperar la Zona Norte de Tamaulipas con enfrentamientos en carreteras y en las ciudades de Matamoros y Reynosa, extendiéndose hasta el sábado 6 de noviembre sin lograr su cometido.

En el 2010 nacen los Carteles Unidos, en conjunto con La Familia Michoacana y el Cártel de Sinaloa. Tiempo después, esta alianza se desintegró con el dominio casi absoluto del Cártel de Sinaloa en el crimen organizado de México y del exterior al convertirse en el cártel más importante y dominante del país, además de ser uno de los mayores traficantes de armas y narcóticos en el mundo.

El 2 de septiembre de 2011, es asesinado Samuel Flores Borrego, alias el «Metro 3», por parte del Comandante R1, líder de Los Rojos; se habla de una supuesta «traición» por parte del R1.

El 12 de septiembre de 2012, fue detenido su máximo líder Jorge Eduardo Costilla Sánchez, alias «El Coss», por la Marina Armada de México.

El 16 de septiembre de 2012, Mario Ramírez Treviño, alias «Comandante X-20», se erige como nuevo líder absoluto del CDG.

En el 17 de enero de 2013, es ejecutado Hector Delgado Santiago, alias el «Metro 4», en Reynosa, Tamaulipas.

En 11 de marzo de 2013, se enfrentan entre sí células del Cartel del Golfo en Reynosa, Tamaulipas.

El 17 de agosto de 2013, el líder del Cartel del Golfo, Mario Ramírez Treviño fue capturado por elementos de la Armada de México y del Ejército Mexicano en Reynosa, Tamaulipas. Las autoridades prevén que Homero Cárdenas Guillén se convirtió en el nuevo líder. Se presume de la muerte de Homero Cárdenas, producto de un ataque al corazón, el 28 de marzo de 2014 en un hospital de Monterrey (Nuevo León) por complicaciones médicas después de una liposucción en una clínica en Matamoros. La información aún no es confirmada por la autoridades.

El 17 de abril de 2015, el líder del Cartel del Golfo, Sergio Velázquez, alias El GAFE, fue capturado por elementos de la armada de México y del ejército mexicano en Reynosa, Tamaulipas.

El 16 de octubre de 2015 el ejército mexicano detiene a Angel Rodriguez Prado, alias El Ciclón 7 o El Orejón, líder del Cartel del Golfo en Matamoros, Tamaulipas

El 12 de enero de 2010 se uniría un nuevo miembro al Cártel del Golfo (CDG), Mario Alberto Gómez Gloria, alias «McQueen», comandante en la zona de Tamaulipas, muriendo el 10 de mayo de 2014 abatido por sus mismos compañeros.

Después de 2010, intensos combates han habido de manera constante entre células de Cartel del Golfo y contra otros grupos, lo que ha ocasionado perder influencia en áreas estratégicas de antiguos territorios a su cargo y a perder negocios ilícitos dentro y fuera del país debilitando la organización, sumando además los golpes que las autoridades han realizado en su contra. Esto ha obligado a algunas células del Cártel del Golfo a pactar una alianza en 2014 con varias células de Los Zetas, también debilitados por guerras internas que sostuvieron y por golpes de parte de las autoridades, para restablecer la unión que había entre ellos antes de 2010, llamándose esta alianza como «Vieja Escuela» y/o «Vieja Guardia», donde el principio fundamental era volver al negocio del narcotráfico, dejando los secuestros y extorsiones de lado. Esta facción quedó del todo disuelta y, por ende, el grupo de Los Zetas desaparecido con la captura el 9 de febrero de 2018 de José María Guizar Valencia, alias Z-43.

La actual decadencia del Cartel del Golfo y Los Zetas ha dejado el noreste de México sin un poder criminal dominante. Pero la antigua rivalidad de los dos grupos criminales ha mantenido el derramamiento de sangre en una región clave para el narcotráfico.

En la superficie, las cosas en el noreste de México siguen igual que en la mayor parte de la última década: el Cartel del Golfo y Los Zetas mantienen un control estricto en diferentes lugares de Tamaulipas —el estado fronterizo clave que fue cuna de ambos grupos— pero ninguno es lo bastante fuerte para derrotar al otro.

Las fuerzas del gobierno, en particular la marina, han mantenido cierta presión consistente en los grupos criminales que operan en Tamaulipas.

Un importante operador financiero del Cartel del Golfo, que también hizo parte de la lista de los más buscados de la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus iniciales en inglés), fue detenido en Ciudad de México en septiembre pasado. Ese mismo mes, una figura importante del Cartel del Noreste, rama de Los Zetas, también fue arrestado. Las autoridades también han apuntado a una gran cantidad de activos pertenecientes a estos grupos, desde casinos hasta refugios.

La ofensiva del gobierno, en combinación con otros factores, ha dejado desperdigada una maraña de varias células alineadas con los dos grupos alrededor de Tamaulipas, lo que incluye dos de los cruces fronterizos más grandes de México, Reynosa y Nuevo Laredo. Según un informe de Milenio en mayo, hay siete células del Cartel del Golfo en disputa con tres células de Los Zetas por el control del estado.

El Cartel del Golfo tiende a concentrarse en ciudades específicas, lo que indica una cierta independencia. Y en los últimos meses han corrido rumores de que diferentes células del Cartel del Golfo libran una lucha a muerte allí. La región también fue testigo de la aparición de grupos disidentes de Los Zetas, como el Cartel del Noreste, de los que se tuvo noticia por primera vez en 2015, aunque ninguno de ellos parece haber desplazado a los otros.

Aunque debilitado, el Cartel del Golfo y Los Zetas también siguen siendo actores importantes en amplias franjas de Coahuila y Nuevo León, dos estados fronterizos justo al oeste de Tamaulipas.

Violencia en Veracruz

En una parte importante de la región del Golfo, sin embargo, el cálculo es un poco más complicado. Los Zetas han dominado por largo tiempo a Veracruz, el populoso estado con amplias costas sobre el Caribe, al sur de Tamaulipas, mientras que el Cartel del Golfo nunca ha tenido mucha presencia allí.

Pese a eso el control de Los Zetas se ha puesto a prueba por multitud de factores, en particular la incursión del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El grupo —que se formó de los restos de la organización del fallecido Ignacio Coronel, antiguo jefe del Cartel de Sinaloa y ha incursionado en regiones de todo el país— ha librado una batalla con Los Zetas en Veracruz por casi todo lo que va corrido de 2017.

Una de las primeras apariciones públicas del CJNG como grupo fue llamarse los Mata Zetas, en videos publicados desde Veracruz a comienzos de la década de 2010. En ese sentido, el CJNG parece haber regresado a sus raíces, y representa un aliado muy formidable que los rivales de Los Zetas en otros lugares del noreste.

No es coincidencia que la seguridad pública haya exhibido un declive mucho más dramático en Veracruz que en otros estados del noreste. El número de homicidios en Veracruz dio un salto de 487 en 2014 a 1.258 en 2016, y dicha cifra se encamina a dar otro brinco para superar los 1.600 este año, un incremento de más de 300 por ciento en solo tres años.

En contraste, el número total de homicidios en Tamaulipas parece dirigirse hacia los 700 para 2017, un aumento relativamente leve desde el total de 628 en 2014. En Nuevo León, la proyección es que esta cifra pasará de 490 en 2014 a unos 650 este año. En Coahuila, es posible que el número de homicidios registre una baja de casi 40 por ciento desde 2014.

Alteración de alianzas

Una de las explicaciones del anómalo repunte de la violencia en Veracruz puede desprenderse de la particular interconexión que tenían Los Zetas con el gobierno estatal que recién dejó el poder, cuya cabeza anterior fue el exgobernador Javier Duarte. Aunque durante largo tiempo las organizaciones criminales han pagado a los representantes de gobierno por su apoyo, en Veracruz, la línea entre Los Zetas y el gobierno de Duarte se borró, hasta el punto en que muchas veces se ha hablado del gobierno como poco más que una rama del grupo criminal.

El escándalo que rodea el ejercicio de Duarte, terminado en 2016, ha puesto las operaciones de Los Zetas en la mira de todos, y hay evidencia de que las fuerzas del gobierno han redoblado sus esfuerzos por someter al grupo en Veracruz. Este colapso simultáneo del régimen político —el reemplazo de Duarte fue un gobernador de la oposición por primera vez en la historia reciente de Veracruz— y el poder criminal dominante parece haber dejado un vacío de caos en el estado.

Con tantos nuevos actores en escena y tantos actores diferentes en el juego, es poco probable que se produzca un balance del poder criminal en Veracruz, lo que significa que el actual derramamiento de sangre podría continuar y quizás incluso empeorar.