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Sangre y venganza, el día que cayó “El Ceja Güera”, el narco que debía más de 100 vidas…

Miguel Ángel Beltrán Lugo nació en San Pablo Mochobampo, Sinaloa, tierra de cabecillas del narco, aunque se dedicaba al tráfico de drogas.

Sangre y venganza, el día que cayó “El Ceja Güera”, el narco que debía más de 100 vidas...

Sus principales actividades eran el asalto a bancos, negocios y el secuestro.  En 1991 protagonizó una espectacular fuga de la cárcel de Aguaruto, en Sinaloa, cuando en medio de la noche se escapó junto con otros 36 reos, a pesar de que tenía el privilegio de entrar y salir cuando quisiera gracias a la complicidad de los celadores.

Sin embargo, la libertad le duró sólo unos días: el 17 de abril de ese año fue detenido nuevamente en la ciudad de Los Mochis cuando agentes de Seguridad y Protección Bancaria que patrullaban la colonia Centro detectaron la presencia de hombres armados en una camioneta Dodge Prospector de color rojo, con franjas gris a los costados y placas del estado de Sonora.

Uno de los policías se acercó al vehículo para pedir identificación a los hombres. Uno de ellos, que traía una pistola 9 milímetros fajada a la cintura, se identificó como José Loera Chaparro, agente de la Policía Judicial del Estado en Mocorito.

Pero al pedirle su credencial, descubrió que debajo de una cobija había rifles AK-47 y se desató un tiroteo en el que fueron rafagueadas tres patrullas, uno de los sicarios cayó herido con una granada de fragmentación en la mano.

Minutos después del tiroteo los agentes tomaron el control de la situación y detuvieron a los sujetos armados. En la investigación se supo que José Loera Chaparro no era agente de la Policía Judicial, su verdadero nombre era Miguel Ángel Beltrán Lugo, mejor conocido como “El Ceja Güera”.

Posteriormente se detuvo a Beltrán Lugo, quien se encontraba en una tienda conocida como Import-Club, a donde había acudido a comprarle una carriola a su hijo.

“Ni modo, me detuvieron y qué quieren que haga… acepto que la perdí”, dijo “El Ceja Güera” tras su detención, reseña la prensa de la época.

Beltrán Lugo enfrentó 16 cargos relacionados con tráfico de drogas, 100 homicidios y robos violentos, secuestros y amenazas entre otros.

Después de su recaptura, fue enviado a la cárcel de Puente Grande, en Jalisco, y después trasladado a la prisión de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México, donde se encuentran los criminales más peligrosos del país y de donde se fugó Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera a través de un túnel.

La venganza de sus enemigos llegó hasta la entonces llamada prisión más segura del país, ya que el 6 de octubre de 2004 fue asesinado de cinco tiros al interior del penal sin que ninguno de los otros reclusos interviniera en su defensa.

Lucio “Don Juan” Govea, sentenciado a 42 años de cárcel acusado de asalto a bancos lo asesinó con una calibre 22 de dos en el cuerpo y tres en el cráneo. El hombre habría recibido la encomienda por parte de Los Zetas quienes meses después le pagarían para ejecutar el 31 de diciembre a Arturo Guzmán Loera “el Pollo”, hijo del Chapo Guzmán, quien también se encontraba preso en el Altiplano.

El asesinato del Ceja Güera y el del Pollo marcan el inicio de una guerra que se extiende hasta hoy. Sinaloa contra Tamaulipas.

Al funeral del Ceja Güera asistieron importantes personajes de la política como el entonces alcalde y posteriormente diputado local, Saúl Rubio Ayala, quien también fue ejecutado mientras viajaba en su auto.