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A qué otros negocios ilícitos se dedican los cárteles mexicanos

El tráfico de droga es una batalla cotidiana que pocas veces se gana, por ello, los narcotráficantes mexicanos se han volcado a otras actividades.

A qué otros negocios ilícitos se dedican los cárteles mexicanos

Algunas relativamente más «sencillas» que la venta de estupefacientes.  Uno de los casos que pone en evidencia esta realidad es el tráfico de armas, que son adquiridas en Estados Unidos, uno de los principales fabricantes de armas en el mundo, y que exporta 298 mil armas cada año a puntos fronterizos como Tijuana, Baja California; Nogales, Sonora; Culiacán, Sinaloa; Ciudad Juárez, Chihuahua, entre otros.

Debido a que los delitos cibernéticos no están dentro de la lista de crímenes de alto riesgo del gobierno, los narcos han puesto aquí el dedo sobre el renglón.  Entre los principales delitos cometidos en internet están el pshishing (técnica para obtener información confidencial) y el fraude cibernético.

Tan sólo en el primer semestre del año, el robo de datos bancarios o de identidad obtuvo 9,000 millones de pesos, según cifras de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros.

El secuestro es uno de los delitos de alto impacto que más han afectado a México. En 2000, la tasa se empezó a elevar; sin embargo, fue en 2003 cuando el delito tuvo su nivel máximo con 1,688 casos, es decir, 143 casos por cada 100 mil habitantes.

En dicho crimen se han visto involucrados policías en activo o dados de baja. Los blancos han sido menores de edad hasta políticos con amplia trayectoria.

La experiencia sobre formar redes de vigilancia, les ha dado pausa a los criminales para robar casas. Las ciudades son generalmente el espacio donde más se da este delito.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la tasa de delito de robo a casa habitación fue de 2,745 casos por cada 100 mil habitantes en 2017.

Los casos de extorsión o cobro de piso también tuvieron un mayor número de denuncias en 2017, cuando hubo 5,814 casos por cada 100 mil habitantes.

Ésta, es una práctica común del crimen organizado pero también de grupos criminales pequeños. La célula Los Caballeros Templarios en Michoacán, hicieron de la extorsión su forma de dominio en la entidad, pues llegaron a controlar el sector que producía aguacate y limón.

El huachicoleo, como se conoce al robo de combustible en México, se ha convertido en un negocio «fácil de mover», pues la gente prefiere comprar hidrocarburo más barato que en las gasolinerías.

Sin embargo, actualmente es un «comercio» más arriesgado que el narcotráfico, pues el gobierno de López Obrador ha hecho del tema, un asunto en materia de seguridad.

Así como como el combustible, existen productos agrícolas con alto valor. Este tipo de delitos suelen realizarlos personas que conocen de esa industria y saben no solo del valor que tienen sino como aprovecharlos.

Aunque este tipo de robo no existía hace 10 años, los delincuentes son cada vez más profesionales, pues saben que las autoridades no tienen nigún «radar» para descubrirlos.