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El Bukanas, cabecilla de los huachicoleros y su macabra alianza con Los Zetas

Roberto de Los Santos de Jesús, alias El Bukanas, es uno de los líderes huachicoleros más buscados del país, por quien se ofrece una recompensa de 5 millones de pesos.

El Bukanas, cabecilla de los huachicoleros y su macabra alianza con Los Zetas

Antes de que la principal figura del robo de combustible fuera José Antonio Yépez Ortiz, El Marro, El Bukanas tenía dicho título. El Bukanas ha sido relacionado con Los Zetas desde 2014, fecha en que se destaparon sus ilícitos. Durante un operativo en Veracruz, autoridades hallaron un rancho de entrenamiento de sicarios en Sierra de Agua, en Cumbres de Acultzingo.

En aquella ocasión se logró la captura de varios aprendices, de entre 15 y 25 años, quienes habían sido entrenados para usar armas, tablear víctimas y torturar en aguas residuales y celdas de castigo.  En aquella ocasión, El Bukanas se dio a la fuga y continuó sus operaciones en Veracruz y Puebla, principalmente.

Actualmente es el líder del grupo criminal Sangre Nueva Zeta, el cual se disputa el control del llamado Triángulo Rojo con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).  Se asegura que El Bukanas vive en la sierra de Veracruz, en los límites con Puebla. Debido a la baja del huachicol, la asociación delictiva de El Bukanas habría incursionado en el secuestro, extorsión y saqueo de vehículos de carga.

Una de las rivalidades que sostiene El Bukanas y su grupo Sangre Nueva Zeta es la que existe con su exaliado Antonio Martínez Fuentes, alias El Toñín, quien está relacionado con el Cártel Jalisco Nueva Generación y también opera como huachicolero.

En 21 de junio de 2017 hubo un enfrentamiento entre elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y de la Secretaría de Marina (Semar) con varios chupaductos liderados por El Bukanas y su hermano Saúl, alias El Fósil.

El saldo del enfrentamiento fue de cuatro delincuentes muertos y varios heridos, así como un marino abatido.

Los hermanos y algunos criminales lograron escapar, tras lo cual se reportó el secuestro de una enfermera identificada como Eusebia López y su pareja, Fortino Andrade Martínez, quienes fueron plagiados para curar a los heridos.

Cinco días después, los cadáveres de ambos fueron hallados con signos de tortura y maniatados.