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‘El Mencho’ es el nuevo enemigo público #1 y cada vez caen más operadores de su cartel en Estados Unidos

Un funcionario de la Administración para el Control de Drogas (DEA) advertía hace unos meses que “pronto” darían frutos las investigaciones enfocadas.

‘El Mencho’ es el nuevo enemigo público #1 y cada vez caen más operadores de su cartel en Estados Unidos

En el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el de más rápido crecimiento en ambos lados de la frontera. Reconoció que sucedería tras varios años siguiendo en Estados Unidos a la gente de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán. Ese plazo ya se está cumpliendo.  Desde el otoño pasado, decenas de operadores del narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’ y jefe del CJNG.

Han enfrentado la justicia en este país. No se trata de golpes contundentes contra “una de las cinco organizaciones criminales más peligrosas del mundo”; sin embargo, el gobierno desarticuló células en California, Texas y Virginia que transportaban armas y droga de costa a costa.

El operativo más reciente puso tras las rejas a seis miembros de un grupo ligado al CJNG que tenía su propio nombre, ‘Poseidón’ o ‘Tritón’. Su líder era Blas Rodríguez Ávila, un mexicano indocumentado de 28 años que le pagó entre 2,000 y 5,000 dólares a parejas anglosajonas y a mujeres para transportar varios kilos de cocaína entre California, Texas y Virginia. De esa manera, sus cargamentos ocultos en autos particulares no fueron detectados por la policía por un tiempo.

La suerte se le acabó en marzo de 2017, cuando un agente encubierto de la DEA comenzó a comprarle droga a la novia de Rodríguez Ávila en las calles de Virginia, donde operaba su grupo. En un principio, solo lo identificaron por sus apodos (‘Flaco’, ‘Kiko’ y ‘Rengo’), por su característica física de cojear, por un rancho que tenía en West Virginia y por ser el contacto con un distribuidor de droga en California.

Al seguirle la pista, la DEA confirmó que se trataba del último eslabón del poderoso cartel tapatío.

Mujeres y anglosajones para traficar

Según una acusación federal, Rodríguez Ávila le pagó a una “pareja blanca” para que fuera a Riverside, en el sur de California, a recoger varios kilos de cocaína en agosto de 2017. Un mes después regresaron por otro cargamento. Los contrató porque -según él- eran “menos sospechosos” a la vista de los policías.

Para enero de 2018, la agencia antinarcóticos ya tenía a un par de infiltrados en la organización de este joven narco. Uno de ellos reportó que le pidió en dos ocasiones que manejara un coche de Virginia a California, y que de regreso pasara a San Antonio, Texas.

Oficiales de la DEA montaron un operativo de vigilancia el 1 de febrero cuando Rodríguez Ávila se encontraba en una casa en Virginia. Salió acompañado de tres mujeres, otro de sus métodos para contrabandear.

Al ser interrogado por los detectives él aseguró que ellas viajarían a California para visitar a sus novios. Pero una de ellas, Judith Bright, confesó que les había pagado para que recoger un coche y traerlo a la costa este. En los bolsos de dos mujeres encontraron 12,000 dólares en efectivo.

Ese día, los agentes registraron su casa y la de uno de sus cómplices, donde encontraron un kilo de cocaína, materiales de corte y empaque, un libro con transacciones y 4,500 dólares en efectivo.

Rodríguez Ávila fue acusado de conspirar para distribuir cocaína y portar un arma de fuego siendo un indocumentado. Un juez federal lo sentenció a 13 años de prisión el pasado 27 de febrero. Ese mismo día, su socio Héctor Manuel Naal Huchin, alias ‘Yuca’, fue condenado a 130 meses de prisión.

“Estos acusados formaban parte de un cartel de drogas que se encarga de distribuir miles de gramos de cocaína en el valle de Shenandoah”, dijo el fiscal federal Thomas T. Cullen.

Mientras que Jesse R. Fong, agente especial de la DEA, declaró: “nuestra prioridad seguirá siendo investigar y responsabilizar a estos poderosos cárteles que tienen un insensible desprecio por la destrucción que causan”.

La Fiscalía federal puso la mirilla en el cartel de ‘El Mencho’ en octubre, cuando anunció que había diseñado una estrategia para cortar sus tentáculos, que llegan a las calles de California y Nueva York, pero también a lugares tan lejanos como Asia y Australia. Como parte de esa estrategia se interpusieron 15 acusaciones contra sus líderes, incluyendo Oseguera Cervantes y su hijo ‘El Menchito’.

Además, la dependencia creó una línea directa para recibir información relacionada contra estos narcos y elevó a 10 millones la recompensa que ofrece por el jefe del CJNG.

Esta organización, acusada de traer múltiples toneladas de cocaína, metanfetamina y heroína mezclada con fentanilo a EEUU, ahora está en la misma lista que el cartel de Sinaloa, la pandilla MS-13 y el grupo terrorista Hezbollah.

Dos meses después de estas acciones, el gobierno le asestó el zarpazo más duro a este cartel en EEUU, arrestando a 13 personas acusadas de conspirar para distribuir metanfetamina, cocaína y heroína en un período de casi cinco años -a partir de marzo de 2014- en Dallas y otras ciudades del norte de Texas.

Esta operación que encabezó la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) concluyó el pasado 11 de diciembre con el arresto de estos sospechosos y el registro de varias casas, una de las cuales está frente a una escuela primaria. Se incautaron droga, ocho armas de fuego y $24,800 en efectivo.

Algunos acusados también tenían vínculos con el cartel de los Zetas. Los investigadores creen que su jerarquía “evolucionó” con el paso del tiempo en esa violenta organización y en el CJNG.

“Parte del dinero por la venta y la distribución de la droga se utilizó para comprar más droga, mientras que el dinero de otra droga se enviaba a México”, señala la Fiscalía en un comunicado.

Estos narcos enfrentan una condena de hasta 40 años en prisión y una multa de $5 millones.

Blanqueando dinero con autos

Mientras continúa su lucha a muerte contra pistoleros del cartel de Sinaloa en Tijuana, la organización de ‘El Mencho’ convirtió a Texas en uno de sus principales centros de distribución.

En las áreas de Dallas y Desoto operaba una célula del CJNG encabezada por Marco Antonio González. A finales de 2017, él y siete cómplices fueron citados en una acusación por conspirar para traficar miles de kilos de metanfetamina durante al menos un año. Este grupo instaló varios laboratorios en casas clandestinas en dicha región para la recristalización de la droga.

“También utilizaron un negocio automotriz para almacenar grandes cantidades de narcóticos y las ganancias por la venta de droga se usaron para comprar autos en un esfuerzo por ocultar la fuente de esos fondos”, señala el Departamento de Justicia.

Al ejecutar varias órdenes de cateo el 31 de agosto de 2017, la policía decomisó casi 750 kilos de metanfetamina en forma líquida valorada hasta en siete millones, así como cocaína y heroína.

“Redes de traficantes como esta son responsables de alimentar las principales drogas peligrosas en el norte de Texas, incluidas la metanfetamina y la heroína”, dijo sobre este caso el fiscal John Parker.

El brazo de ‘El Mencho’ en California

En California también se ha visto la expansión de ese cartel y, de acuerdo con informes de la DEA, ya ha desplazado a sus enemigos sinaloenses.

En el otoño de 2016 concluyó una pesquisa del sheriff del condado de Los Ángeles (LASD) con el arresto de cuatro personas en Oxnard. Tenían un poderoso arsenal, en el cual había ocho rifles de asalto y uno calibre 50, capaz de derribar un helicóptero. Su plan era entregar las armas a los sicarios de ‘El Mencho’.

En tanto, dos acusaciones interpuestas en una corte federal en San Diego señalan a dos líderes del CJNG. Serían responsables de pasar múltiples cargamentos de narcóticos a través de la frontera entre México y California. Se trata de Juan Pérez Vargas, alias ‘Piolín’, y de Rafael Flores Hernández, apodado ‘El Tío’.

‘Piolín’ fue arrestado el 20 de septiembre de 2017 en Guadalajara y está a la espera de ser extraditado. Desde una fecha desconocida y hasta el día de su detención, él dirigió una conspiración para importar cocaína, metanfetamina, heroína y marihuana al sur de California, según documentos judiciales.

Flores Hernández es un pez gordo del crimen organizado. Tiene 66 años y pertenece a la vieja guardia del narco. El Departamento del Tesoro lo cataloga como un capo de alto calibre y puso en su lista negra a 21 socios y 42 empresas y otras entidades afiliadas a su célula criminal que opera en Guadalajara.

Su nombre se hizo famoso cuando vincularon al futbolista Rafael Márquez y al cantante Julión Álvarez en esa red de lavado de dinero.

El gobierno alega que este narco “ha traficado cantidades significativas de drogas, principalmente cocaína, a Estados Unidos y que se involucrado en estas actividades desde finales de la década de 1970”. Llevaba más de 30 años operando desde Colombia, Perú y Ecuador, hasta su arresto en julio de 2017.

Su efectiva sociedad con el cartel de ‘El Mencho’ y el de Sinaloa le permitió acumular “una gran riqueza”, que invirtió en una extensa red de negocios e inmuebles en Jalisco, afirma la Fiscalía.

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