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‘El Memín’ destapa el lado sanguinario de ‘El Chapo’ Guzmán… «enterraba vivos a sus enemigos»

NUEVA YORK, EU.-  Antiguo colaborador del narco describe la tortura que aplicaban a sus rivales, el jurado del juicio contra Joaquín “el Chapo” Guzmán Loera.

'El Memín' destapa el lado sanguinario de 'El Chapo' Guzmán... enterraba vivos a sus enemigos''

Escuchó espeluznantes recuentos de torturas y asesinatos cometidos presuntamente por el acusado cuando Isaías Valdez Ríos, último testigo cooperante del Gobierno de EU, trabajó como parte del equipo de seguridad del capo.  Se trata del primer testimonio en el juicio que relata homicidios cometidos y ordenados por Guzmán Loera.

Aunque el Chapo no es juzgado por homicidio, sino por el tráfico de más de 155 toneladas de drogas a Estados Unidos, la Fiscalía busca presentarlo ante el jurado como un hombre violento, capaz de todo para proteger su negocio.

Valdez Ríos, extraditado a EU en 2014 y que desde entonces aguarda por su condena en una cárcel federal, explicó con detalles cómo Guzmán Loera, su exjefe y al que aún se refiere como “el señor” torturó y asesinó a un miembro del cartel de los Arellano Félix y a dos más del grupo rival de los Zetas.

Aseguró haber presenciado cuando, alrededor del 2006 o el 2007, estando en el pueblo de Bastantita, en Durango, el acusado ordenó a uno de sus secretarios que recogieran a un miembro de los Arellano Félix que les enviaba en un avión Ismael “el Mayo” Zambada.

“Venía bastante torturado”, dijo el testigo, para recordar además que informaron a Guzmán Loera que el sujeto estaba “quemado con plancha de ropa y con marcas de encendedor de coche”, y que tenía la camisa pegada a la piel y sus pies estaban quemados.

De acuerdo con Valdez Ríos, conocido como “Memín” su jefe se molestó por las condiciones en que le habían enviado al sujeto.

El testigo, que trabajó 10 años, aseguró que pasaron tres días hasta que su jefe decidió interrogar al sujeto sobre otros miembros del cártel de los Arellano Félix.

Ese día cambiaron de campamento llevando consigo al sujeto que colocaron en un gallinero.

“Ahí duró varios días y le informamos (a Guzmán Loera) que apestaba, que estaba podrido”, dijo. Ordenó entonces que lo llevaran a un área elevada y que cavaran un hoyo, tras lo cual acudió al lugar portando un arma de fuego.

Al sujeto, amarrado de pies y manos, lo habían colocado cerca del hoyo y aunque no hacía frío, temblaba. El Chapo presuntamente le colocó el arma en la cabeza, comenzó a interrogarlo y, mientras le contestaba, le pegó un tiro y dijo que lo enterraran.

De acuerdo con “Memin”, el hombre no murió, “aún trataba de respirar, pero así, lo echamos al hoyo”.

“Memín” también declaró que estando en Durango, también entre 2006 y 2007, el Chapo les dijo que Dámaso López “el licenciado” -uno de sus principales lugartenientes- les enviaba “un regalo”: dos miembros del cártel enemigo de los Zeta.

“Ordenó que los pusiéramos en una cabaña” y que fueran “calentándolos” al referirse a que “los empezáramos a golpear para que soltaran información”, tras lo que pidió el capo que fueran trasladados a la montaña.

Una vez que llegó el Chapo, pidió un tronco grueso y empezó a torturarlos.

“Memín”, de 39 años, se alejó del lugar y al regresar observó que “estaban con huesos quebrados, no tenían movimiento pero les seguía golpeando con el tronco y el rifle”.