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Detallan brutales crímenes del Chapo Guzmán

Nueva York.- El jurado del juicio contra Joaquín “el Chapo” Guzmán Loera, escuchó este jueves espeluznantes recuentos de torturas y asesinatos cometidos.

Detallan brutales crímenes del Chapo Guzmán

Presuntamente por el acusado cuando Isaías Valdez Ríos, conocido como “Memín”, último testigo cooperante del Gobierno de EU, trabajó como parte del equipo de seguridad del capo.  Valdez Ríos, extraditado a EU en 2014 y que desde entonces aguarda por su condena en una cárcel federal, explicó con detalles cómo Guzmán Loera, su exjefe y al que aún se refiere como “el señor” torturó y asesinó a un miembro del cartel de los Arellano Félix y a dos más del grupo rival de los Zetas.

Aseguró haber presenciado cuando, alrededor del 2006 o el 2007, estando en el pueblo de Bastantita, en Durango, el acusado ordenó a uno de sus secretarios que recogieran a un miembro de los Arellano Félix que les enviaba en un avión Ismael “el Mayo” Zambada, otro líder del cartel de Sinaloa.

“Venía bastante torturado”, dijo el testigo y aseguró que pasaron tres días hasta que su jefe decidió interrogar al sujeto. Ese día cambiaron de campamento llevando consigo al sujeto que colocaron en un gallinero.

Al sujeto, amarrado de pies y manos, lo habían colocado cerca del hoyo y aunque no hacía frío, temblaba. El Chapo presuntamente le colocó el arma en la cabeza, comenzó a interrogarlo y, mientras le contestaba, le pegó un tiro y dijo que lo enterraran.

De acuerdo con “Memin”, el hombre no murió, “aún trataba de respirar, pero así, lo echamos al hoyo”.

“Memín” también declaró que estando en Durango, también entre 2006 y 2007, el Chapo les dijo que Dámaso López “el licenciado” -uno de sus principales lugartenientes- les enviaba “un regalo”: dos miembros del cartel enemigo de los Zeta.

“Ordenó que los pusiéramos en una cabaña” y que fueran “calentándolos” al referirse a que “los empezáramos a golpear para que soltaran información”.

Una vez que llegó el Chapo, pidió un tronco grueso y empezó a torturarlos.

“Memín”, de 39 años, se alejó del lugar y al regresar observó que “estaban con huesos quebrados, no tenían movimiento pero les seguía golpeando con el tronco y el rifle”.

Recordó además que ordenó que se cavara un hoyo, hicieran una hoguera y en la noche llevaron a los dos hombres a ese lugar, les disparó en la cabeza y ordenó que se quemaran los cuerpos para que no quedaran “ni los huesos”.