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“El Chapo” Guzmán no es un mito, dice “El Vicentillo”

Vicente Zambada Niebla, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, afirmó ayer lunes que Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera “no es mi enemigo”.

“El Chapo” Guzmán no es un mito, dice “El Vicentillo”

Pero tampoco “un mito” como pretende demostrar la defensa del acusado por narcotráfico durante su juicio en Estados Unidos.  “El Vicentillo” aseguró que el gobierno de Estados Unidos le permitió, desde prisión, hacer llamadas y enviar mensajes de texto a su padre, Ismael “El Mayo” Zambada, a cambio de aportar información a la DEA sobre grupos rivales.

En la última de las tres jornadas de su testimonio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán y tras 14 horas de declaración ante la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, “El Vicentillo” Zambada dijo que el acuerdo era dar información sobre ubicaciones y claves usadas por cárteles contrarios al de Sinaloa.

El abogado de “El Chapo”, Eduardo Balarezo quiso insistir en unas conversaciones telefónicas que “El Vicentillo” mantuvo con su padre. De acuerdo con el testigo, los intercambios fueron a instancias de la DEA, que también controló dichas charlas en las que “El Vicentillo” pidió a su padre que se entregara.

Balarezo cuestionó también que aquellas fueran las únicas comunicaciones entre padre e hijo, remarcando el papel de mensajeros de los abogados de “El Vicentillo”, que se reunían con su padre en su escondite en la sierra del Sinaloa.

La defensa de “El Chapo” insistió para que “El Vicentillo” aceptara que el verdadero líder del cártel de Sinaloa era “El Mayo” y no Joaquín Guzmán, al tiempo en que presentó como prueba la portada de la revista Proceso, donde aparece el encuentro entre el periodista Julio Scherer y Zambada.

Los abogados de Guzmán Loera también mostraron a “El Vicentillo” fotos de capos mexicanos de diferentes grupos, todos muertos o detenidos para resaltar el poder e impunidad que ha logrado construir “El Mayo”.

La fiscal Amanda Liskamm preguntó al testigo por dos de sus hermanos, Ismael y Serafín, así como por su tío, Jesús “El Rey” Zambada, todos ellos detenidos en México o Estados Unidos.

Terminaron así los tres días de testimonio de la mano derecha de “El Mayo” Zambada, durante los cuales “El Vicentillo” pudo relatar cómo “El Chapo” le narró su huida de prisión a bordo de un carro de lavandería, cómo su padre y Guzmán encargaban asesinatos de rivales o diversos entresijos del negocio del narcotráfico.

En estos días, Zambada también explicó los contactos que “El Chapo” mantuvo con la DEA mientras estaba prófugo y que Guzmán le puso en contacto con las autoridades estadunidenses cuando quiso salir del cártel.

“El Chapo” no es mi enemigo, pero tampoco es un mito, dice

Vicente Zambada se despidió cordialmente de su “compadre Chapo” con un educado cabeceo, que el acusado correspondió en la que probablemente sea la última vez que ambos ex líderes del cártel de Sinaloa se vean cara a cara.

“Mi compadre Chapo no es mi enemigo”, aseveró afectado el testigo tras la acusación del abogado de la defensa, Eduardo Balarezo, de que la información que estaba aportando en el juicio lo convertía en adversario de Guzmán.

“Él sabía que testificaría (en contra) porque me declaré culpable cuando él estaba libre, con mi padre, y me comprometí a cooperar con la Fiscalía”, insistió Vicentillo, que reafirmó: “No veo el futuro y no sabía que mi compadre Chapo estaría aquí. No es mi enemigo”.

El principal argumento blandido por la defensa durante las veinticinco sesiones del juicio es que “El Chapo” en realidad es un chivo expiatorio, una suerte de mito, y que Mayo Zambada -en libertad- es el verdadero líder del cártel del Sinaloa.