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Yucatán, centro de lavado de dinero del narco

Revelaciones de un distribuidor de drogas que compró a un equipo de fútbol profesional local, el testimonio de Tirso Martínez Sánchez, un importador.

Yucatán, centro de lavado de dinero del narco

Transportista y distribuidor de droga en Estados Unidos para cárteles de México, durante el juicio que se le realiza a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera en Nueva York, de nuevo evidencia que Yucatán figura en el mapa de organizaciones criminales mexicanas y colombianas.  El narcotraficante, conocido con los múltiples.

Alias de “José Martínez”, “José Tirso Hernández Félix”, “José Tirso Félix”, “Manuel Ochoa-Martínez”, “El Doctor”, “El Futbolista”, “El Mechancio”, “El Mecánico”, “El Centenario” o “El Tío” era compadre y uno de los principales operadores de los fallecidos capos Amado Carrillo Fuentes y Arturo Beltrán Leyva, líderes de los cárteles de Juárez y Beltrán-Leyva, respectivamente.

Además, las declaraciones del delincuente, detenido el 9 de febrero de 2014 en León, Guanajuato, y extraditado a Estados Unidos el jueves 17 de diciembre de 2015, demuestra y prueba lo que es un secreto a voces: Yucatán, Mérida en particular es ahora utilizado por los patrones del narcotráfico para el lavado del dinero del tráfico de estupefacientes.

De acuerdo con los señalamientos de Martínez Sánchez, durante la primera década de 2000 adquirió con recursos ilícitos equipos de fútbol profesional en Querétaro, Celaya, Irapuato, La Piedad y Mérida.

Como informamos, “El Futbolista” juró durante la audiencia del martes 12 pasado en la Corte Federal de Brooklyn donde se procesa a “El Chapo”, que compró los equipos Venados de Yucatán y Reboceros de La Piedad por lo que pagó de 600 mil a 700 mil dólares, y 2.2 millones de la moneda estadounidense, del peculio de la organización de los Beltrán Leyva para blanquear las ganancias obtenidas con la venta de drogas, sobre todo cocaína.

La compra de los Venados de Yucatán

Tirso Martínez Sánchez
La adquisición de los Venados de Yucatán por “José Martínez” se habría concretado de 2002 a 2003, después de que su propietario, Antonino “Nino” Costanzo Ceballos, mudó la franquicia de Atlético Chiapas a Mérida y la transformó en Atlético Yucatán. Sin embargo, Costanzo Ceballos decidió una temporada después regresarla a su sede original.

El diario deportivo “Récord” publicó en 2005, que una persona que estuvo relacionada con uno de los equipos que maneja la Promotora del Bajío, “El Tío”  o “El Tirso”, como le conocen las autoridades en Estados Unidos y México, o “El Patrón”, “El Jefe” o “El Innombrable”, como le llamaba la gente del fútbol en los clubes que adquirió, es quien aportaba el dinero para pagar a los jugadores.

Constantino “Nino” Constanzo Ceballos

Según el medio capitalino, los directivos tequileros que en diciembre de 2000 asumieron el mando de los Venados de Yucatán, después de adquirirlo a Valente Aguirre Meza, siguieron inmiscuidos en el fútbol profesional, en Celaya y Colima, aunque el segundo era “rentado” por  “Nino” Costanzo, quien residía en Mérida.

Es la franquicia que primero fue Atlético Chiapas, luego Venados del Atlético Yucatán, después Riviera Maya y posteriormente Huracanes de Colima.

El principio…

Al empresario chiapaneco, que la Federación Mexicana de Fútbol lo investigó por presuntos nexos con el narcotráfico, declaró, en una entrevista que se publicó el 3 de julio de 2002 en Diario de Yucatán, al conocerse que presidiría el equipo de fútbol en Yucatán: “mi intención al llegar a Mérida será buscar una propiedad y construir mi casa, porque quiero quedarme a radicar… Quiero que los yucatecos sepan que no voy a engañarlos”.

De acuerdo con la historia del club de fútbol profesional yucateco, después de desaparecer Atlético Yucatán, los hermanos Arturo y Mauricio Millet Reyesinvitaron a Francisco Ibarra de Quevedo, entonces dueño del Nacional Tijuana, a trasladar la franquicia a Mérida, con lo que de nuevo se conformó el equipo con el nombre oficial de Mérida Fútbol Club, pero con el mote de Venados de Mérida Fútbol Club.

El primer torneo en el que el equipo participó con ese epíteto fue el del Apertura 2003 en el que, según una nota publicada el 30 de julio de ese año por el Diario, fungían como directivos del conjunto los hermanos Millet Reyes.

“La hora mágica del fútbol de la Primera División A en Yucatán será los viernes a las 8:15 de la noche, dio a conocer ayer la directiva de los Venados del Mérida Fútbol Club. El anuncio fue hecho por Arturo Millet Reyes, presidente del equipo, durante la primera práctica cierva en el Estadio Olímpico”, se cita en la entrada de la nota publicada por el Diario 30 de julio de hace 15 años.

Encuentro entre los Venados de Yucatán y La Piedad en 2002
Hace 10 años, el 28 de octubre de 2008, el periódico dio a conocer las declaraciones que hizo José Ramón Fernández a Radio Fórmula, en la que el polémico comentarista deportivo inmiscuyó a tres organizaciones de la Primera División, incluidos los Venados del Mérida FC, por sus vínculos con el narcotráfico.

En el texto se lee lo siguiente: “Su ‘exclusiva’ fue una afirmación temeraria y no la sustentó. Sólo dijo que en relación con el narco debía investigarse a Irapuato, Querétaro y Venados. ¿Por qué lo dijo? ¿Qué les sabe a esos clubes? ¿Qué origina sus sospechas? Al no presentar bases, al no dar datos, Fernández da pie a pensar que quizá habló por la herida, pues sabe que los ciervos de los hermanos Arturo y Mauricio Millet Reyes trabajan en sociedad con el Morelia (TV Azteca), y de todos es sabido que el veterano periodista ya no tiene nexos con esa cadena televisiva”.

Antecedentes turbios

En el último año de la década de 1990, otro polémico personaje también se ostentaba como dueño del equipo de fútbol Venados de Yucatán. Se trata deValente Aguirre Meza, un empresario duranguense que tenía como centro de operaciones financieras Guanajuato, pero mantenía tratos con hombres de negocios de Jalisco que deseaban adquirir la franquicia, como se lee en una nota publicada por el Diario el 26 de junio de 1999.

“Los Venados, aún son propiedad de Valente Aguirre. Los actuales directivos no han registrado el cambio de dueño ante la FMF. La venta del club, ¿una farsa?” es el título de la noticia que dio a conocer el rotativo hace 19 años, donde se subraya que un error administrativo dejó al descubierto esa situación y la sospecha sobre la posibilidad de que empresarios jaliscienses adquirieron los permisos para operar el equipo de fútbol.

Valente Aguirre Meza

Aguirre Meza, ahora convertido en un poderoso hombre de negocios del ramo inmobiliario, según nota del periódico A.M. de León, Guanajuato, del 21 de enero del año pasado, su constructora Grupo VGI enfrenta numerosas denuncias y demandas ante las autoridades municipales y el Infonavit por no cumplir con pendientes de infraestructura vial y educativa en varios fraccionamientos que promueve.

Además, también es acusado de embaucar o engañar a trabajadores que necesitan de una vivienda con falsas promesas y utilizando información personal, incluso empleando logos oficiales, según destaca la revista Procreso en su edición del 21 de enero de 2017.

Hasta donde se averiguó, Valente Aguirre está libre y sigue operando como un próspero empresario de bienes raíces, principalmente en Guanajuato y Jalisco.

Paraíso para blanquear

Las revelaciones del distribuidor de cocaína, que también sirvió al Cártel de Sinaloa, encabezado por Guzmán Loera, refuerzan las conjeturas de analistas y expertos del tema, que los jugosos rendimientos de las organizaciones del narcotráfico también se limpian con inversiones en bienes raíces y la construcción de nuevas obras en la Península, y principalmente en la capital yucateca, donde proliferan, a semejanza de lo que ocurrió en Monterrey, Nuevo León hace 20 años, nuevos desarrollos comerciales y residenciales.

Ignacio Coronel Villarreal

A los dichos de Tirso Martínez en Nueva York, se suma la reciente detención en Mérida de Eleazar Medina Rojas, alias “El Chelelo”, identificado como presunto líder del Cártel del Golfo, y en años anteriores de otros capos del narcotráfico en Yucatán, que refuerzan el hecho de que la ciudad es y ha sido refugio de otros jefes de la droga como Ignacio “Nacho” Coronel Villarreal (abatido en Zapopan, Jalisco, el 9 de julio de 2010) y Antonio “Tony Tormenta” Cárdenas Guillén(muerto en un tiroteo con marinos en Matamoros, Tamaulipas, el 5 de noviembre de 2010), que tuvieron los más altos rangos en las organizaciones criminales a las que pertenecieron.

También hay pruebas de la presencia en la capital yucateca de otros jerarcas con menos renombre, pero con funciones relevantes en sus organizaciones, como Rafael Salinas Cornejo, José Enrique Rejón Aguilar, Emilio Garza Báez, José Antonio Medina Castro (a) “Tornado”, Miguel “El Güero” Rodríguez Olivera y José Antonio Díaz Pantoja.

Juana Raquel Alatorre Correa

Otros, como Juana Raquel Alvarado Torres, alias Raquel Alatorre Correa, acusada en Nicaragua de lavado de dinero, crimen organizado y transporte internacional de drogas, convirtió a Yucatán en su centro de operaciones. Al igual que Roberto Nájera Gutiérrez, alias “La Gallina”, que eligió la zona de Tizimín para la limpieza de las ganancias del Cártel de Sinaloa, según la PGR, y Lázaro Rivadeneyra González, alias “Greñas”, presunto líder de “Los Zetas” en la plaza de Playa del Carmen, Quintana Roo, que residía en Mérida.

Detenciones de narcotraficantes en Mérida

En la Ciudad Blanca la Policía Federal también capturó a Flavio Gómez Martínez, operador financiero de “Los Caballeros Templarios” y hermano de Servando, alias “La Tuta”, líder de esa famosa banda, y en Chelem, comisaría de Progreso, se detuvo a Víctor Aguirre Garzón, alias “El Gordo”, presunto líder del Cártel Independiente de Acapulco y quien tenía más de un año de vivir en Yucatán.

Portada del libro “Los señores del narco”
La importancia de Martínez Sánchez se denota en el libro “Los señores del narco“, de Anabel Hernández García, en la que le dedica un apartado al narcotraficante que purga una condena en Estados Unidos a la que titula “Los Güeritos y El Tirso”, en el que se refiere a Ignacio Coronel que le apoyaban como subordinados Luis y Esteban Rodríguez Olivera, “Los Güeros”, que tenían como base de operaciones Guanajuato y Jalisco en el prólogo de 2000, y ocho años más tarde también incursionaron en Michoacán para disputar la plaza a “Los Zetas”.

De Tirso, la escritora apunta, en la edición actualizada de 2014, que tiene 44 años (48 años actualmente) es originario de Guadalajara, la capital jalisciense, y “es el jefe de su propia organización y ha podido equilibrar sus propias ambiciones con el trabajo que hace para otras redes criminales como importador, transportista y distribuidor”.

Además, refiere que entre los clientes de “El Futbolista” están los cártes de Juárez y La Federación, y los capos colombianos Javier y Víctor Mejía Munera. “El Tirso es tan relevante en la organización que el gobierno de Estados Unidos ofrece cinco millones de dólares a quien proporcione información sobre su paradero”, cita Anabel Hernández en la parte final de ese capítulo.

Yucatán, santuario para familiares de narcotraficantes

La confesión de “El Doctor” en la corte de Nueva York, y de acuerdo con datos del archivo de Diario de Yucatán establecen que en casi tres décadas, Yucatán dejó de ser un simple trampolín o lugar de trasiego de la droga que los dirigentes de los más poderosos cárteles mexicanos exportaban de Colombia a Estados Unidos, para convertirse en un su santuario y la de sus familiares más cercanos, y en la actualidad es importante centro para la operación de blanqueamiento de las exorbitantes sumas de dólares que obtienen del narcotráfico.

Un expediente elaborado por la Policía Judicial Federal que el Diario dio a conocer en su edición del 25 de agosto de 1990, indica que la península de Yucatán está ubicada de forma estratégica para favorecer la comunicación por mar y aire, ya que enlaza Centro y Sudamérica con los Estados Unidos, y “sirvió durante varios años a un grupo de narcotraficantes vinculado con el Cartel de Medellín para embarcar cocaína hasta el vecino país, apoyado por yucatecos que ahora están en prisión”.

Extradición de Osiel Cárdenas a Estados Unidos
En el documento también se asienta que el jefe de la banda era Gonzalo Rodríguez Gacha, alias “El Mexicano”, muerto en diciembre de 1990 durante una emboscada que le tendió el ejército de Colombia. Desde ese país, el narcotraficante dirigía a su personal para verificar que los embarques llegaran a su destino cruzando por aire, mar y tierra yucatecos hace más de un año.

De acuerdo con un resumen de los informes de la documentación policíaca, los traficantes colombianos durante la década de los años 90 contaron con el apoyo de Enrique Ferráez Peraza,  quien adecuó una pista en el rancho “Chapultepec”, en Tizimín, para el aterrizaje de aviones que traían la droga colombiana. Después, según el informe, la cocaína se trasladaba “por carretera a Progreso y, en un barco de Banpesca, seguían hasta aguas internacionales para trasbordarla a otros buques que la llevarían finalmente a los Estados Unidos”.

En la parte final del sumario se precisa que por lo menos en una ocasión, “Ferráez (detenido tiempo después) fue ayudado por Rufino Rodríguez Conrado, también preso, para llevar en una camioneta 550 kilogramos de cocaína a Progreso, por la que recibirían una fuerte suma en dólares. Sin embargo, la droga fue tirada al mar porque un dragaminas de la Armada comenzaba a darle alcance a la lancha que la llevaba”.

Ahora santuario de capos
Con el paso de los años, ya en la década de 2000, Yucatán evolucionó de ser un trampolín para el trasiego de drogas de Colombia a los Estados Unidos a ser guarida de los patrones y mandos medios del narcotráfico.

De acuerdo con los archivos de Diario de Yucatán, otros jefes o familiares de organizaciones criminales en México fueron aprehendidos en el Estado, en particular en Mérida, donde según algunas versiones establecen la residencia de sus parientes más cercanos, como ya dimos a conocer.

Alcides Ramón Magaña
Aunque no hay evidencias contundentes de que los cabecillas de los cárteles de la droga en México operen y consideren una plaza importante a Yucatán, a semejanza de otras entidades del país, como la vecina Quintana Roo, sí hay pruebas de que establecen casas de seguridad en territorio yucateco.

Un informe de la Policía Nacional de Colombia y la DEA, que el Diario reprodujo en sus páginas el 15 de agosto de 1998, menciona a Alcides Ramón Magaña, alias “El Metro”, como uno de los hombres que en entonces aspiraba a suceder al extinto Amado Carrillo Fuentes, conocido como “El señor de los cielos”, y agrega que “Alcides Ramón Magaña tiene a su cargo mantener el contacto con los narcos colombianos para la recepción de la droga que llega a través de la península de Yucatán”.

El decomiso de una suntuosa residencia en el exclusivo complejo Isla Dorada, en Cancún, Quintana Roo, el 19 de noviembre de 2001, presunta propiedad de Osiel Cárdenas Guillén, jefe del Cártel del Golfo, expuso que el patrón del narco tenía otras “sucursales” de la organización delictiva que encabezaba en otros puntos de la Península.

La presencia de poderosas mafias del narcotráfico en Quintana Roo y en otros lugares de la Península fue reconocida a mediados de 2002 por la PGR al revelar en un documento oficial la existencia de una célula del Cartel del Golfo en Yucatán que comandaba Cárdenas Guillén, socio del capo Albino Quintero Meraz, detenido en mayo de 2002 en Veracruz, según apareció en el Diario el 15 de marzo de 2003, un día después de la detención, a cargo de elementos del Ejército, de Cárdenas Guillén, apodado “El Licenciado”, en Matamoros, Tamaulipas.

Quintana Roo, centro de operaciones del Cartel del Golfo

Casa de Alcides Ramón Magaña en Cancún
De acuerdo con el “Mapa delictivo” de la República Mexicana, que elaboró en 2003 el Centro de Planeación para el Control de las Drogas (Cendro) de la PGR, Quintana Roo es uno de los 10 estados del país donde operan células del Cartel del Golfo. Al parecer las actividades de esa célula se concentran en Mérida.

Un argumento más que refuerza la versión de que Yucatán, Mérida específicamente, es como un oasis para los jefes narcos es la declaración que hizo José Luis Santiago Vasconcelos el 6 de junio de 2007 publicadas por “El periódico de la vida peninsular”, en la que el subprocurador de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada de la PGR admitió que el Estado es refugio de capos: “A diferencia de lo que ocurre con otras zonas del país, Yucatán no es un lugar apetecible para los negocios de los grandes

narcotraficantes, pero su territorio es asiento de casas de seguridad de algunos delincuentes que buscan sustraerse de la acción de la justicia”, agregó entonces el funcionario policíaco.

Yucatán, lugar para lavar dinero del narco

Cateo de una residencia del fraccionamiento Montebello, presunta casa de seguridad de Osiel Cárdenas Guillén
Con todos los antecedentes sobre el papel de Yucatán en la historia del narcotráfico en la Península, en años más recientes crece la sospecha de que ahora la entidad es un remanso elegido por los líderes de las organizaciones criminales de México, y posiblemente de otros países, como Colombia, para lavar, limpiar el dinero proveniente del tráfico de drogas.

El 30 de enero de hace cuatro años, el Dr. Sergio Aguayo Quezada advirtió, durante un foro en la Universidad Marista, la factibilidad de que la capital yucateca sea un sitio de blanqueamiento e inversión del dinero del narcotráfico.

“¿Es Mérida un centro de lavado de dinero del narcotráfico?”, le preguntó un alumno al profesor del Colegio de México en el  evento que se organizó en 2014.  Aunque no contestó con un sí rotundo, el analista y estudioso del fenómeno tampoco lo descartó: “En su mayoría, las historias que se cuentan sobre el lavado de dinero son ciertas… es una preocupación real que debería ser investigada más”.

“Sólo conocemos anécdotas de cómo el crimen organizado encuentra sus refugios en ciudades muy específicas: Guadalajara hace unos años, Monterrey, Aguascalientes, Mérida… El lavado de dinero es poco estudiado porque probablemente se tocarían intereses muy poderosos…, pero si yo fuera ustedes, sí me preocuparía”, apuntó el académico de la Universidad de Harvard, Estados Unidos.