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Motosierras, inyecciones y más, las brutales torturas de El Chapo en el CDS…

El juicio contra Joaquín El Chapo Guzmán continúa y esta vez es momento de hablar sobre los tipos de tortura aplicados por el capo cuando formaba parte del Cártel de Sinaloa.

Motosierras, inyecciones y más, las brutales torturas de El Chapo en el CDS...

De acuerdo con Joshua Fruth, un policía especializado en el caso sobre El Chapo, el Cártel de Sinaloa utilizaba métodos de tortura comparables con los del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés).  El informante reveló que uno de los métodos usados por el Cártel de Sinaloa se basaba en el empleo de inyecciones de adrenalina para elevar los dolores frente a las vejaciones que recibían las víctimas.

Joshua Fruth comentó que esa clase de tortura se le aplicó a mujeres y a niños que eran parte de las células delictivas rivales.  Fuentes cercanas al Cártel de Sinaloa aseguraron en la corte que la motosierra era el arma ideal para los asesinatos propinados por El Chapo cuando se encontraba frente a un rival.

Según lo dicho por el agente, cuando El Chapo utilizaba la motosierra para acabar con sus rivales, lo siguiente era cortar en partes a la víctima, desollarla como si se tratara de un celular al que hay que quitarle todas las partes y usar la piel para cubrir balones de futbol.

Lo macabro del asunto es que los ataques no terminaban ahí, ya que en el Cártel de Sinaloa ponían a las víctimas en botes metálicos que los capos atiborraban de agua caliente o en su caso les prendían fuego como si prepararan una sopa.

La violencia en el Cártel de Sinaloa también implicaba el uso de tigres y leones, a los que dejaban sin comer para que, a la hora de meter a un humano a las jaulas, las bestias hicieran lo suyo.

Los castigos eran variados e iban encaminados a los rivales, sin olvidar aquellos casos en los que los integrantes del propio Cártel de Sinaloa no cumplían con su labor.

Joshua Fruth puntualizó que los cárteles aman decapitar a los enemigos y dejar los cuerpos en las vialidades o en festejos, buscando crear el mayor miedo posible.