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Una manifestación por los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa derivó en un ataque incendiario a un cuartel militar

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El incidente ocurrió a seis días de la conmemoración del cuarto aniversario de la desaparición de los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

Cuyos padres culpan a los militares de la región por presuntamente no haber hecho nada el 26 de septiembre de 2014, día que fueron secuestrados sus hijos por policías corruptos y narcotraficantes. “Estamos aquí parados para decirles que ‘ni perdón ni olvido’, que la llaga sigue abierta (…) Exigimos sean investigados todos los militares que participaron esa noche”, dijo a la prensa local Felipe de la Cruz, vocero de los manifestantes.

Los encapuchados llegaron al lugar abordo de 12 autobuses, acompañados de familiares de los 43 estudiantes.  La investigación oficial apunta a que los estudiantes fueron entregados a presuntos narcotraficantes que los habrían asesinado e incinerado, y que sus restos fueron arrojados a un río; una versión a la que el fiscal que inició la investigación llamó “la verdad histórica”.

Sin embargo, tanto los padres como un grupo de expertos independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que investigó durante meses in situ rechazaron esa pesquisa. Piden que se reanuden las investigaciones y que se llame a declarar los militares que estaban en la zona.

Ese crimen provocó una indignación mundial y una grave crisis en la administración del presidente saliente Enrique Peña Nieto, quien no obstante defendió el mes pasado el resultado de la investigación oficial.

“Sabemos que recibieron órdenes, por eso Enrique Peña Nieto sigue insistiendo en su ‘verdad histórica’ y protegiendo a los responsables. Pero no nos van a callar, ni nos van a detener”, advirtió De la Cruz durante la manifestación.

“Son cuatro años de tormento psicológico, físico y emocional, y aquí estamos parados, para decirle a los militares que van a pagar sus crímenes”, subrayó.