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Ramiro, 20 años, fue por trabajo a Nayarit. Policías de Tepic se lo llevaron… y no se supo más de él

Ramiro Osuna Ríos no aparece. Su padre lo ha buscado desde hace dos meses en hospitales, fiscalías, procuradurías, hasta en el Servicio Médico Forense (Semefo) y nada.

Ramiro, 20 años, fue por trabajo a Nayarit. Policías de Tepic se lo llevaron… y no se supo más de él

Nadie le da indicio alguno sobre el paradero de su hijo.  El pasado 19 de junio de 2018, el joven de 20 años habría sido detenido en la carretera libre México 15, supuestamente por elementos de la Fiscalía General de Justicia de Nayarit.  Tres días después de la presunta detención, la pareja sentimental del joven llamó a los padres para avisarles que su hijo había sido arrestado, pero no les dio más información.

“Yo me fui a buscarlo, pues me cayó como un balde de agua helada. Dije: ‘Pues qué está pasando, ¿por qué lo detuvieron?’. Me fui para allá a investigar anduve en todas las delegaciones, fiscalías, en la Procuraduría y en la Policía Municipal”, relata el señor Ramiro Osuna Osuna, el padre.

A la fecha, el señor Osuna no sabe por qué fue supuestamente detenido su hijo. “A mí me dijo que iba a ir a trabajar a Nuevo Vallarta, Nayarit, y cual fue mi sorpresa que estaba en Tepic. Quizás haya conocido, en el ámbito de los restaurantes, a alguien que lo haya jalado para Tepic”.

Su padre recuerda que hasta hace dos meses, Ramiro trabaja como ayudante de chef en un restaurante en Mazatlán, Sinaloa. “Siempre había gustado de la gastronomía y le habían ofrecido un trabajo a Nuevo Vallarta. Yo le dije: ‘Sí está bien y [es] mejor pagado, adelante’. Y ya no supe más”, recuerda.

“Yo siempre he trabajo bien derecho y nunca le di mal ejemplo [..], le di la confianza de que se fuera a trabajar y nada más nos estábamos comunicando por teléfono y él iba y venía”, detalla.

LA BÚSQUEDA

En cuanto el padre de Ramiro recibió la noticia sobre la detención, se trasladó de Mazatlán, Sinaloa, a la capital de Nayarit en la búsqueda de su primogénito, pero al llegar nadie el dijo nada sobre sobre él.

“Yo he ido a ciegas y con las manos atadas. Anduve por las calles buscándolo y buscando las instituciones, llegué al Penal en Venustiano Carranza, me atendió el subdirector y al que recibe a los internos le di la foto de mi hijo para que la estuvieran viendo a ver quién entraba o estuvo ahí pero nada”, relata.

En la Fiscalía de Nayarit, Ramiro entregó a los oficiales la foto de su hijo. “Les dije: ‘Miren ando buscando a mi hijo. A mí me hablaron a Mazatlán que lo había detenido la Fiscalía’. Me respondieron que ahí no habían agarrado a nadie”.

Ramiro Osuna levantó dos denuncias ante la Fiscalía de Tepic y la Procuraduría General de la República (PGR) por desaparición forzada de su hijo.

En el penal le recomendaron un abogado de oficio que “no hizo nada”. “Cuando te ayudan, andas hombro con hombro, te meten para que veas con quien vas a hablar y [el abogado] siempre me dejaba ahí afuera, no me decía con quién entró o con quién fue y las visitas eran muy rápidas”, denuncia Ramiro padre.

Ante la desesperación y la omisión del abogado, el señor denunció la desaparición también ante la PGR.

Ramiro es un joven que el pasado 31 de julio cumplió los 20 años, que gusta de la gastronomía, lleva año y medio con su novia, con la que hasta el día de su desaparición vivía en unión libre en Tepic.

El día de la supuesta detención iba de regreso a su casa, vestía pantalón azul mezclilla, camisa tinta y tenis azules. Mide 1.75 metros, tiene la cara redonda, el cabello oscuro y tiene una pequeña cicatriz en la ceja derecha.

SIN RESPUESTAS

Ramiro explica que la versión de la novia de su hijo señala que un amigo de él la llamó, pero que no dijo más sólo que “había sido la Fiscalía y unas camionetas blancas”. “Mi nuera es la pieza clave para todo esto porque ella vivía allá con él”, sostiene.

De las dos denuncias presentadas por desaparición forzada ante la Fiscalía y la PGR, poco sabe. Señala que la dependencia estatal no ha entregado reporte alguno a la familia. “Yo pienso que ahí hay gato encerrado”.

El padre de Ramiro lamenta que aunque la PGR le ha entregado algunos reportes y ha enviado oficios a los seguros, a la Cruz Roja, Semefo y hospitales no hay ninguna noticia del paradero de su hijo, “ni golpeado, ni nada aparece”.

“Yo sé que la Ley es lenta, que no hay que desesperarse, pero como pasan los días me agarra una desesperación y me pongo a hacer oraciones para ver qué digo: ‘Dios mío, pues, mándame algo una señal de que esta bien o está vivo para saber de él’”, expone.

EL LLAMADO

“Me siento cansado, agotado y no me dan ganas de salir más que estar aquí en el cuarto encerrado, pero tengo que ser fuerte por mi esposa que también está destrozada”, dice el padre de Ramiro.

Pide que quienes se llevaron a su hijo se lo regresen, “que se les ablande ese corazón, que me digan el motivo por qué fue la detención o qué fue lo que pasó o con qué lo agarraron o qué fue lo que hizo porque nosotros no sabemos nada”.

La familia de Ramiro se integró con otro grupo de familias que también buscan a sus hijos, padres, madre o hermanos.

“A veces pienso que ando buscando una aguja en un pajar porque son muchos, muchos los desaparecidos”, dice.

Ramiro, 20 años, fue por trabajo a Nayarit. Policías de Tepic se lo llevaron… y no se supo más de él

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