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El origen del Cártel de Juárez, el más poderoso de todos los tiempos.

Aunque en estas fechas se cree que fue Amado Carillo Fuentes, «El Señor de los Cielos», quien fundó el Cártel de Juárez, la realidad es que antes le antecedieron varios líderes fundadores.

El origen del Cártel de Juárez, el más poderoso de todos los tiempos.

Fueron Gilberto Ontiveros, «El Greñas», y Rafael Aguilar Guajardo, junto con Rafael Muñoz Talaveral, los que dieron inicio al Cártel de Juárez.  El cártel era controlado por Ernesto Fonseca Carillo, tío de quien a la postre sería el líder más conocido: Amado Carrillo Fuentes.

Otros de los miembros del cártel eran: Carlos, Héctor, Ana, Alicia, Susana y Enriqueta Tapia Anchondo; Mario Alberto Tapia Molina; Gustavo Silva —o Gustavo Banda—; James Ibáñez; Baldomero Fuentes; Jorge Orona, y Humberto Mendoza, entre otros

Rafael Aguilar Guajardo fue uno de los co-fundadores del cartel de Juárez. Murió el 12 de abril de 1993 en un muelle de Cancún, Quintana Roo, acribillado cuando se disponía a abordar una lancha. Fue integrante de la Dirección Federal de Seguridad así como dueño del Premier en la ciudad de México y del Lido de París.

Aun cuando Aguilar Guajardo estaba retirado de la vida pública, seguía encabezando las listas de esta red delictiva. Anteriormente, otro de los principales capos, Rafael Muñoz Talavera, fue detenido en Tijuana, cuando pretendía, con su hermano Eduardo, huir a Canadá Actualmente se encuentra recluido en Almoloya de Juárez, Estado de México, desde donde se supone todavía dirige la organización

El 6 de mayo de ese mismo año, en el exclusivo fraccionamiento El Campestre de esta capital, fue secuestrado el principal lugarteniente de Aguilar Guajardo, Cuauhtémoc Ortiz.

En aquellos tiempos la violencia estaba contenida en Ciudad Juárez. Aparecían cadáveres, pero enterrados en zonas despobladas rociados con cal. Tal es el caso de Cuauhtémoc Ortiz, también ex agente de la Dirección Federal de Seguridad.

Amado Carrillo Fuentes, sobrino del capo Ernesto Fonseca Carrillo, fue enviado por su tío con Pablo Acosta Villarreal «El Pablote» o «El Zorro de Ojinaga», para que le enseñara todos los secretos del oficio.

Lo aprendió de tal manera, que el alumno no sólo superó al maestro, sino incluso ordenó la muerte de quien fuera su mentor para erigirse como jefe máximo de la organización. Lo mató Guillermo  González Calderoni, ex jefe de la Policía Judicial Federal.

Simultáneamente con su llegada al poblado de Ojinaga, en Ciudad Juárez, Chihuahua, en 1970, el ex miembro de la DFS, Rafael Aguilar Guajardo, dueño del Premier en la ciudad de México y del Lido de París, junto con el empresario Gerardo Terrazas S., fundaba «El Cártel de Juárez».

Por 17 años, Amado Carrillo permaneció junto al  «El Zorro de Ojinaga», primero como su asistente y después como segundo en jerarquía, pero al ordenar su muerte  en abril de 1987 y ser abatido por agentes de la Policía Judicial Federal, al mando de Guillermo González Calderoni, entonces director de Intercepción, Aérea, Terrestre y Marítima de la PGR, asumió el mando absoluto de la organización que al paso de los años se convertiría en el cártel más poderoso del mundo.

González Calderoni, moriría también ejecutado 16 años después, el 5 de febrero de 2003, en los Estados Unidos, donde se había refugiado para evitar ser detenido por la justicia mexicana, al acusársele de proteger a narcotraficantes de diversas organizaciones

Paralelamente con las actividades en Ojinaga, Amado comenzó a extender sus redes a Ciudad Juárez y en poco tiempo, al igual que lo hizo con Acosta Villarreal, se ganó la confianza del ex federal Aguilar Guajardo quien lo dejó manejar recepciones de droga desde Colombia y le permitió conocer a sus contactos.

De la misma manera, gracias a lo aprendido con Acosta Villarreal, incrementó los envíos de droga, principalmente cocaína, hacia los Estados Unidos y poco a poco fue desplazando también a Aguilar Guajardo.

A fines de la década de los ochentas, Carrillo Fuentes dejó Ojinaga y asentó su cuartel de operaciones también en Ciudad Juárez.

Hasta ese tiempo, había conservado el tesoro más preciado para un capo de las drogas: el anonimato.

Nadie o mejor dicho casi nadie sabía de su existencia y por lo mismo podía moverse a sus anchas, mediante sobornos a funcionarios y jefes policíacos de primer nivel, lo mismo que a militares de alto rango, entre ellos varios generales.

El mote de «El Señor de los Cielos» le había sido impuesto por el uso de una flotilla de cuando menos 30 aviones, la mayoría Boing 727, a los que quitaba el fuselaje, asientos y todo lo necesario para convertirlos en transporte de carga.

De esa manera, mientras sus rivales en el narcotráfico transportaban 200 o 500 kilos de droga en avionetas o en aviones pequeños, Amado hacía envíos de hasta nueve toneladas de cocaína en un solo viaje.

Se estima que el solo introdujo cuatro veces más cargamentos de droga a la Unión Americana que todos sus competidores juntos y ya en 1993, merced a sus contactos, a sus aviones y a sus sobornos ( fue cuando cobró fama la frase de «plata o plomo»), se había convertido en el narcotraficante más poderoso e importante del mundo.

La organización criminal manejaba el 60 por ciento de la cocaína colombiana que llegaba a EU vía México, por lo que convirtió al estado de Chihuahua en su base de operaciones con el trasiego de cocaína y heroína enviadas por el cártel de Cali.

Irónicamente quien estaba más satisfecho con sus logros, era su socio, Rafael Aguilar Guajardo.

Pero la voracidad y el hambre de poder de Amado no conocia límites y el 12 de abril de 1993, en un muelle de Cancún, Quintana Roo, Aguilar Guajardo fue acribillado cuando se disponía a abordar una lancha.

Igual que con Acosta Villarreal, se dijo que quien pagó un millón de dólares por su muerte, había sido Amado Carrillo Fuentes, «El Señor de los Cielos», para asumir el liderazgo total y absoluto del Cártel de Juárez.
El origen del Cártel de Juárez; el más poderoso de todos los tiempos.