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Fotos e Historia de El Macho Prieto era el sicario mas temido, pero también el mas idolatrado

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CULIACÁN.- La noticia del recientemente abatido sicario Gonzalo Inzunza Inzunza, alias El Macho Prieto.

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Quien tenía domicilio conocido en la colonia Los Pinos de Culiacán, dio la vuelta al mundo, En esta capital, todo mundo sabía dónde vivía, para quién trabajaba y todo mundo lo conocía y constantemente se paseaba por las calles de la zona sin ningún temor, más bien infundiéndolo.

En toda esa zona y colonias aledañas, el temido sicario, narcotraficante y jefe del crimen organizado tenía “halcones” y controlaba un multimillonario negocio de robo en complicidad con altos funcionarios de la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Él controlaba la venta de drogas y el robo de autos y casa habitación de forma muy organizado y en concierto con autoridades corruptas de los diferentes niveles policiales del estado de Sinaloa.

El Macho Prieto circulaba en caravana de autos como Suburbans y siempre andaba con su chaleco antibalas y placas policiales. Además, él y su gente siempre estaban armados con rifles de alto poder y lanza granadas.

“Él envenenaba a la plebada y a la plebada le encantaba la chingadera. Lo idolatraban muchos y muchos otros le temían. El que no hablaba bien de él, mejor ni hablaba”, dijo Francisco Hernández alias “El Plata”.

“Yo y muchos plebes robábamos carros para él y a cambio nos daba una feriecita y droga. Nos empezó a dar cristal y hielo, porque todo mundo sabe que es más adictivo y más barato”, agregó El Plata.

“Yo estoy feliz que lo mataron, porque el mató a mi hermano porque se negó un día a robar un carro porque adentro venía una doña con su hijo”, dijo El Plata. “A otro hermano mío lo mató porque le dijo que lo denunciaría”.

Estas historias pueden sonar surreales, pero no lo son. Dénse una vuelta por las colonias Industrial Bravo, Guadalupe, Vallado, Los Pinos y hasta partes de Cañadas, y verán que todo mundo habla hoy de Inzunza Inzunza, quien fuera abatido antier cerca de Puerto Peñasco.

Escena del lugar donde fue acribillado desde un helicóptero

Escena del lugar donde fue acribillado desde un helicóptero

Hasta su muerte es realmente una historia de película, ya que murió como todo mundo esperaría que muriera: en un enfrentamiento a balazos. Se enfrentó ferozmente a marinos que tenían un retén y no fue hasta que llegó un helicóptero de la Policía Federal que pudieron terminar con él y cuatro de sus escoltas.

“No podría haber sido de otra forma, porque él era un matón muy temido y por eso cuando murió Gonzalo ‘El Chalo’ Araujo, él tomó su lugar como jefe de seguridad de Ismael ‘El Mayo’ Zambada”, dijo Andrés “El Virolo” Armenta.

El Chalo Araujo era un sicario casi legendario de Sinaloa, quien tenía influencia en todas las corporaciones policiales del estado y que incluso en sus inicios fue Policía Judicial.

Todas las policías de Sinaloa protegían a El Chalo y todo mundo le temía. Al igual que El Macho Prieto, El Chalo circulaba por las calles fuertemente armado sin temor nunca a ser detenido.

El Chalo murió en octubre de 2006 y trascendieron varias versiones, de las cuales ninguna era cierta. El Noroeste de Culiacán publicó en aquél entonces que estaba rodeado por ministeriales del Estado y decidió suicidarse. Otra versión es que la Policía Ministerial lo mató, pero inventaron el suicidio para evitar represalias del cártel de Sinaloa.

Pero la verdad es que El Chalo cometió el error de asesinar a un compadre de El Mayo Zambada, quien también tiene fama de implacable y lo cierto es que nadie asesina a nadie sin la autorización de los grandes jefes.

Entonces se le dio la opción a El Chalo de ser ejecutado o porque era muy respetado, de quitarse la vida él mismo.

Es una opción que no se le da a cualquier pistolero, pero por tratarse de El Chalo, así fue y él así decidió tomarse la vida en sus propias manos.

De allí se creía que Victoriano “El Chano” Araujo tomaría el lugar de su hermano, pero eso fue descartado porque él no estaba contento que después de haber dado tanto servicio al cártel le obligaran a terminar su vida así.

El Chano Araujo, por cierto, también ya era una leyenda y, por lo tanto, también un sicario muy temido, pero El Mayo también se encargó de él al conseguir primero que fuera encarcelado y dentro de la peni de Culiacán, asesinado en contubernio con las autoridades.

Por lo tanto, el puesto de jefe de seguridad de El Mayo recayó en El Macho Prieto y con eso vienen enormes beneficios como son plazas importantes del narcotráfico, como fueron Mexicali y todo Sonora, además de todo lo que ya controlaba Inzunza Inzunza en Culiacán.

Pero como dice el viejo refrán “el que a plomo mata a plomo muere, a El Macho Prieto le llegó su hora y el rumor en su colonia entre la plebada que aún muerto lo idolatra es que lo traicionó un tal “Checo” o “Yeyo”, quien lo vendió a las autoridades, pero en realidad, esas cosas no se hacen si la anuencia de los grandes jefes.

Pusieron a “El Macho Prieto”

Líderes del Cártel de Sinaloa dieron luz verde para la ejecución. Ya no podían controlar a Gustavo Inzunza, quien para expandirse, estaba matando a otros miembros de la misma mafia. Para acabarlo, los criminales informaron de su ubicación a las autoridades, y esos reportes resultaron en el enfrentamiento del 18 de diciembre en Puerto Peñasco, Sonora, donde el cuerpo ensangrentado del cabecilla, fue levantado por sus cómplices antes de huir, de acuerdo a testigos

En el ámbito criminal del Cártel de Sinaloa, la cabeza de Gustavo Inzunza Inzunza “El Macho Prieto”, tenía precio.

Bajo las órdenes directas de Ismael “El Mayo” Zambada, a Inzunza lo acusaban de estar matando a “gente de su misma empresa”, y después fingir que no lo había hecho. Agentes investigadores concluyeron: con el argumento de que “era muy desobediente”, los líderes del cártel dieron la orden de asesinar al traficante los primeros días de diciembre.

El ajuste de cuentas lo encauzaron para que fuese el gobierno el que acabara con la vida de “El Macho Prieto”. Sus enemigos proveyeron a la autoridad federal información sobre el paradero del capo. Como quien dice, lo pusieron para una de dos: o lo capturaran, o lo mataran.

Así inició la persecución que concluyó en balacera el miércoles 18 de diciembre de 2013, en una lujosa zona de Puerto Peñasco, Sonora. El resultado, cinco muertos.

Después del tiroteo, anotaron que uno de los muertos era precisamente “El Macho Prieto”, pero ni la Procuraduría General de la República, ni la Comisión Nacional de Seguridad, confirmaron la identidad de ninguno de los cuerpos.

De hecho, al cierre de edición de ZETA, solo el comisionado nacional, Manuel Mondragón y Kalb, refirió la balacera en Sonora. El 19 de diciembre de 2013 declaró que los cómplices de Gustavo Inzunza se habían llevado el cuerpo del líder de la célula delictiva de la escena del crimen -aunque no tiene la certeza, aseguró que se trató del cadáver- y que se estaban haciendo pruebas de ADN con las muestras de sangre que quedaron en el lugar de los hechos para corroborar la identidad.

Conforme a su versión, solo cuatro cuerpos habrían sido levantados por la autoridad de la escena del crimen, ya que el quinto fue  robado. Sin embargo, ZETA consultó con la agencia funeraria que resguarda los cuerpos en Puerto Peñasco, donde informaron que a las seis de la tarde del miércoles 18 de diciembre, recogieron los cuerpos y, desde entonces, todos los cadáveres permanecen en las instalaciones, resguardados por fuerzas militares.

Una vez más, la política del Gobierno de la República, de no informar, ha generado incertidumbre respecto a los muertos en la balacera entre fuerzas federales y supuestos criminales comandados por “El Macho Prieto”.

Para Inzunza, los problemas al interior del cártel sinaloense habían empezado hace tres años -de acuerdo a reportes de inteligencia de 2011 del Consejo Estatal de seguridad-. “El Macho” vivió en Tijuana por lo menos de febrero a junio de ese año, huyendo de los sicarios del mismo cártel para el que operaba.

El traslado se debió a que el 12 de diciembre de 2010,  justamente en la carretera Sonoyta-Puerto Peñasco, había asesinado o mandado matar al joven Paulo Osorio Payón “El Pablo”, “razón por la cual,  José Manuel Torres Félix ‘El Ondeado’,  líder criminal en la mafia sinaloense y consuegro de ‘El Mayo’, había dado la orden de asesinar a ‘El Macho’”.

Varios grupos de criminales detenidos por el Ejército en posesión de arsenales en aquel tiempo en Sonora, declararon que Inzunza  estaba comprando armas en Estados Unidos para enfrentarse a Torres Félix, quien fue muerto en octubre de 2012, en un enfrentamiento con elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional. En esas fechas “El Macho” regresó al Valle de Mexicali, desde donde se trasladó a Peñasco, que era su base de operaciones criminales.

Gustavo Inzunza continuó “invadiendo” territorios de otras células delictivas y matando a sus socios criminales para controlarlas; por eso el segundo  “permiso” para matarlo llegó en la primera semana de diciembre de 2013.

El infierno al puerto

La noche del miércoles 18 de diciembre, los cerca de 50 mil habitantes de Puerto Peñasco, Sonora, durmieron en la incertidumbre. El temor tenía que ver con la posibilidad que se suscitara un nuevo enfrentamiento, como el ocurrido la madrugada de ese mismo día en una zona conocida como Las Palomas, un conglomerado de condominios situado frente al mar.

Un operativo militar encabezado por un equipo especial de la Secretaría de Marina llegó hasta la zona. Los resguardaban dos helicópteros y acordonaron toda el área.

De acuerdo a diversas versiones -todas extraoficiales-, se dio una persecución donde los militares fueron apoyados por los dos helicópteros, incluso utilizando granadas para tratar de detener una camioneta que quedó completamente calcinada frente a una pequeña glorieta ubicada a la salida de los condominios. Ahí quedaron dos hombres muertos, ambos corpulentos, abatidos. Uno cerca de la camioneta, otro pegado a la banqueta.

Simultáneamente, en la entrada de los condominios se dio otro enfrentamiento, ahí quedó uno de los sicarios tendido boca arriba, en medio del camellón, con un rifle cuerno de chivo por un lado, abastecido con cargador de disco.

En el pasillo de acceso a los edificios vacacionales hubo más disparos, incluso en la pared del frente de uno de los condominios, hay huellas de la refriega, y el lujoso apartamento quedó ensangrentado. En total -de acuerdo a los testigos- hubo cinco muertos.

Los otros dos cadáveres quedaron tirados, sin resguardo policial, ni siquiera la cinta amarilla que se utiliza para salvaguardar la llamada escena del crimen. Durante horas, residentes de Peñasco cruzaban el lugar, daban vuelta en la glorieta, acercaban una cámara, un teléfono, lo que pudieran grabar, y se alejaban a toda velocidad del lugar.

Estas personas subieron imágenes de las consecuencias del enfrentamiento a las redes.

Ese miércoles, la autoridad suspendió las clases, las posadas, todos los actos públicos que se tenían agendados en este apacible puerto sonorense, caracterizado por la espectacularidad del paisaje y sus aguas mansas del Mar de Cortés.

Hasta el cierre de esta edición, oficialmente ninguna autoridad federal ha aportado información alguna, las redes sociales se han saturado con fotos, videos, comentarios sobre lo sucedido esa madrugada en Puerto Peñasco.

Las únicas versiones de autoridad, las ofreció el alcalde de Peñasco y el procurador de Sonora, vía Twitter. Y la última de Mondragón.

El munícipe Gerardo Figueroa Zazueta se apresuró a asegurar que “Puerto Peñasco está tranquilo…”, invitando a los pobladores para que continúen con sus actividades cotidianas.

Mientras, el fiscal Carlos Navarro solo confirmó los cuatro muertos y el enfrentamiento que se dio cuando agentes federales perseguían a presuntos delincuentes y la Marina acudió en apoyo.

“No estamos asustados, estamos desalentados”, expresó un residente del puerto ante lo que, para los pobladores, significa mala publicidad por esos hechos de violencia.

Horas de angustia

Desde la media tarde del martes 17 de diciembre inició la incertidumbre en esa parte de Sonora, cuando cerca de las tres de la tarde, se suscitó una balacera en una zona periférica de Sonoyta, conocida como la colonia Pápagos. Ahí quedó muerto un tipo que apodaban “El Cholo”, y presuntamente se trató de un operativo federal.

Horas después sucedió la balacera en Puerto Peñasco, un lugar muy visitado por turistas regionales y asentamiento de centenares de norteamericanos retirados.

La zona de Las Palomas es un complejo exclusivo -donde regularmente habitan adinerados norteamericanos-, pero que en los últimos meses ha servido como refugio a narcotraficantes que operan en el corredor Sinaloa-Sonora-Baja California.

Inzunza Inzunza era uno de éstos y, conforme a la Policía local, su presencia ya había provocado varios enfrentamientos.

Apenas hace dos años, elementos militares confiscaron un verdadero arsenal, que incluía lanzagranadas y rifles de alto poder. De manera oficial, se dijo que los portadores eran integrantes del Cártel de Sinaloa. Igual, hace año y medio trascendió la versión que el propio “Macho Prieto” tuvo que salir huyendo de Peñasco, debido a que se acercaba al puerto un convoy de autos con sicarios que iban a matarlo.

El criminal era considerado por la autoridades como uno de los principales cabecillas del Cártel de Sinaloa en la zona -junto con Luis Fernando Castro Villa y/o Cenobio Flores Pacho “El Checo”, “El Seis”  y/o “El Oaxaco”-, y fue jefe de escoltas de Ismael “El Mayo” Zambada en Sinaloa.

Los datos anotan que “El Macho Prieto” era un tipo sumamente violento y se le atribuían cerca de 80 asesinatos. En 2011, el gobierno norteamericano le ubicó en una lista de los capos más peligrosos.

Al cierre de edición, el gobierno de Estados Unidos con representación en Tijuana, tampoco confirmaba el fallecimiento del capo.

San Luis, Mexicali y el Valle

A Gustavo Inzunza Inzunza, el Consejo Estatal de Seguridad Pública en Baja California lo tiene identificado como el principal brazo ejecutor del Cártel de Sinaloa en esta región. Lo ubican en el mismo rango de autoridad criminal que Cenobio Flores Pacheco “El Checo”, Sergio Campos Salcido “El Checo” y a otro líder que solo  identifican con el seudónimo de “El Tony”.

Las autoridades locales le atribuyen la violencia generada en el último año entre San Luis, el Valle y Mexicali, por el enfrentamiento interno que Inzunza tiene con líderes de células del grupo de Los Garibay.

Entre los homicidios que le atribuyen, están los siguientes:

En enero de 2012 fue asesinado en Mexicali, a plena luz del día y en un céntrico estacionamiento -frente al campus principal de la UABC-, el agente de la Policía Municipal, Jesús Daniel Samaniego. Extraoficialmente se mencionó que había sido abatido por un supuesto “baje de droga “a narcotraficantes que operaban bajo la batuta de “El Macho Prieto”.

Posteriormente fue acribillado otro ex policía, David Yahuaca Tamayo, investigado a raíz del asesinato de Samaniego.

Antes, en octubre de 2011, mataron en Mexicali a una mujer dedicada a la compraventa y renta de bienes raíces, Martha Fernández Maldonado. Una de las versiones  sostenía que se trató de una venganza de narcotraficantes, ya que varios de los domicilios que ésta había rentado, fueron cateados por el Ejército. En el operativo policial tras el asesinato de la mujer, fueron detenidos un militar ex Gafe de apellido Parra Camargo, hermano de un agente de la Policía Ministerial adscrito a Mexicali, y, según las áreas de inteligencia de Baja California, compadre y escolta de “El Macho Prieto”.

La investigación pericial arrojó que la misma arma utilizada para ejecutar a Martha Fernández, fue usada en los asesinatos de los dos agentes municipales.

Trascendió que toda esa saga de asesinatos tuvo que ver con la operación en Mexicali del Cártel de Sinaloa, concretamente del grupo capitaneado por Gustavo Inzunza.

Conforme a datos en poder de las autoridades, Inzunza tiene establecida una red criminal que le permite cruzar droga a Estados Unidos por tres rutas: Venezuela, Honduras, Costa Rica, Sinaloa; otra que entraba por Chiapas, pasaba por Acapulco, Distrito Federal, Jalisco y de ahí rumbo a Estados Unidos; y la ruta final de Sinaloa a Sonora, Mexicali, Tijuana y a la Unión Americana.

Respecto a sus presuntos socios criminales identificados, destacan Abraham Inzunza Inzunza “El Peque”, Ismael Bernal “El Mongolo”, “Mando”, “El Bart”, Isaac “El Chichí”, y Jorge Ávalos  Meza “El Yucateco”.

Desde el 26 de septiembre de 2011, basado en acuerdo C/102/11, la PGR ofrece 3 millones de pesos por información que lleve a la captura de Gustavo Inzunza Inzunza “El Macho Prieto”.

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