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Altar de muertos al ex capo Ignacio Coronel Villareal “Nacho Coronel”

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El día de muertos es una tradición en el país, las personas recuerdan a sus muertos con altares, en donde les ofrecen como ofrenda lo que más disfrutaba el difunto en vida.

No es la primera vez que a un narcotraficante se le rinde un tributo el 2 de noviembre, en esta ocasión, estudiantes universitarios de UAC “Universidad Autonoma de Culiacán”, recordaron a Ignacio Coronel Villarreal, mejor conocido como Nacho Coronel.

Los jóvenes armaron un novedoso altar, con fotografías personales de Nacho Coronel, comida que le gustaba, pan de muerto, dulces tradicionales, calaveritas de azúcar, sin olvidar los placeres que en vida disfrutaba el narcotraficante, cigarros, whiskey, tequila, y hasta polvo blanco (simulando cocaína).

En el altar, también se pudo apreciar la portada de la revista Proceso, en donde se anunciaba la muerte de Nacho Coronel; decorado con balas de grueso calibre sobre platos de barro, armamento, chalecos anti balas, capuchas, entre otras cosas de uso personal del fallecido, como una toalla, un cinto, entre otras.

Es así, como los jóvenes recordaron a uno de los más famosos narcotraficantes en México, perteneciente al Cartel de Sinaloa, quien murió el 29 de julio de año en curso, durante un operativo Militar, en Zapopan, Jalisco.

¿Quién era “Nacho” Coronel? “El Nacho Coronel”, “Don Nacho”, “El rey del cristal”, el número tres de la organización de narcotraficantes más poderosa de México, un delincuente “armado y peligroso”. Muerto con 55 años de edad en un enfrentamiento con el ejército mexicano, “Nacho” Coronel Villareal era considerado el número tres del Cartel de Sinaola por detrás de Joaquín “El Chapo” Guzmán y de Ismael “Mayo” Zambada. Las autoridades mexicanas ofrecían US$2,3 millones a quienes condujeran a la captura de Coronel, mientras que la Oficina Federal de Investigación de EE.UU. (FBI, en inglés) había puesto la cifra en US$5 millones, eso sí, con la advertencia de que se trataba de alguien “armado y peligroso”. Tanto era así que la agencia antidrogas estadounidense (DEA, en inglés), en su ficha, alertaba: “No intente detener a este individuo”. Este jueves, Coronel murió en un tiroteo con militares en Colinas de San Javier, un lujoso barrio de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Según la versión oficial, disparó primero. Mató a un soldado e hirió a otro. Poco después, el presidente de México, Felipe Calderón, visitó la zona. “Seguiremos firmes en el combate a la delincuencia, que afecta a nuestras sociedades y a nuestras comunidades”, dijo. “El rey del cristal” “Nacho” Coronel, sostienen las autoridades, compró toneladas de cocaína a carteles colombianos y fue el responsable de la producción de grandes cantidades de metanfetaminas en laboratorios clandestinos. Eso le valió el apodo de “El rey del cristal”. También se le consideraba el operador financiero del cartel y era responsable de sus actividades en la ciudad de Guadalajara, capital de Jalisco. Se estima que su área de influencia llegaba a EE.UU. y varios países europeos, centroamericanos y sudamericanos. Sin embargo, dónde nació es algo sobre lo que las fuentes oficiales mexicanas y estadounidenses no se ponen de acuerdo. Según el FBI fue en Veracruz, pero los mexicanos piensan que fue en Canelas, un pequeño municipio en la sierra de Durango. Empezó su larga carrera delictiva junto a Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos”, considerado como el narcotraficante más poderoso en la década de los 90. Cuando murió su mentor, se asoció con Ismael Zambada y Joaquín Guzmán en el germen de lo que después se conocería como el Cartel de Sinaloa. “La familia es sagrada” Años después, los hermanos Beltrán Leyva, sus antiguos socios, mataron a su hijo de 16 años, Alejandro Coronel. “Don Nacho” respondió con el secuestro de la esposa de Héctor Leyva, a la que poco después liberó con un mensaje: “Te la entrego sana y salva para que veas y aprendas que para nosotros la familia es sagrada”. En EE.UU., en diciembre de 2003 fue formalmente acusado por un jurado de Texas de “conspiración a poseer una sustancia controlada con intención de distribuirla”. Se emitió la consiguiente orden de arresto. Mientras en su país ha sido tema de al menos dos narcocorridos, una especie de subgénero musical que alimentan el ego de los traficantes mexicanos. En los que aparece “Nacho” Coronel, es retratado como un sujeto valiente que no duda en desafiar a los efectivos del ejército.

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