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Baja California es más probable morir a balazos que por contagio del coronavirus

Dadas las condiciones de violencia en este momento, aún es más probable morir a balazos que por contagio del coronavirus.

Baja California es más probable morir a balazos que por contagio del coronavirus

En los primeros 18 días a partir que se declaró la contingencia oficial, 65 residentes de la entidad -cifras oficiales- han fallecido a causa de la pandemia, y 137 personas han sido asesinadas. En Tijuana, células del Cártel de Sinaloa reactivan su violencia homicida. En Mexicali aumentaron las muertes violentas en la zona de Las Pueblas y en Ensenada asesinaron a dos policías y un bombero

“Todavía el PlomovirusTj-20 es el más maligno y agresivo” respondió un médico forense cuando ZETA preguntó respecto a las causas de muerte en Baja California.  El 31 de marzo, esta entidad federativa registró el primer muerto por COVID-19, la peor pandemia enfrentada en el mundo moderno y,  al jueves 17 de abril, el coronavirus había sumado 65 decesos en la entidad, con víctimas arriba de los 40 años de edad.

En los mismos 18 días, las pugnas homicidas entre células de los cárteles de la droga dejaron 137 cadáveres de hombres y mujeres entre los 20 y 40 años por los cinco municipios. Diez muertos corresponden al 31 de marzo, y 127 entre el 1 y 16 de abril. En las últimas 24 horas de ese periodo, el coronavirus mató a diez personas y los sicarios le quitaron la vida a quince.

El primer mes, el inicio para los dos órdenes de gobierno, habían sido los tiempos más difíciles y sangrientos, con 241 asesinatos en todo el Estado durante octubre de 2019, cuando tomaron posesión los nuevos alcaldes, y 231 homicidios en noviembre, con la llegada del gobernador Jaime Bonilla Valdez. Por los siguientes tres meses las muertes violentas bajaron y se promediaron en 200 muertes violentas.

Ahora, el periodo de la emergencia sanitaria que inició entre el 13 y 18 de marzo, ha sido el de mayor violencia enfrentada por los gobiernos del morenismo bajacaliforniano, porque en marzo las ejecuciones aumentaron a 244, y las estadísticas de abril no muestran mejoría, con 127 cadáveres a mitad de mes.

Por un lado, la actividad de los matones muestra que les tiene sin cuidado la cuarentena, los retenes y filtros sanitarios, los hijos en las casas o la campaña de Sana Distancia. La información muestra que solo el 13% de los ataques armados han tenido lugar en el interior de  patios o casas.

El otro 87% han ocurrido en vía pública, la mayor cantidad en caminos vecinales, terracerías, callejones, rampas, lotes baldíos, banquetas, incluso en las inmediaciones de panteones. Y un número menor en el interior de autos.

En general, los han asesinado a balazos, con tiros en cabeza y tórax, otros menos han sido asfixiados con bolsas plásticas y torturados, desmembrados, específicamente decapitados, y sus restos abandonados en maletas, mochilas o sacos de basura.

Incluso hubo un asesino al que le pareció oportuno, el 7 de abril, dejar a un costado del cadáver de un hombre decapitado y encobijado, abandonado en el interior de una camioneta en la calle Sierra de la delegación Natura de Tijuana, el siguiente mensaje: “La limpia va para las lacras siguen El Corona, Joel, Daniel alias La Wera Pepa, el Roque, Atte Covid-19”.

Pero las medidas sanitarias frente a la contingencia, sí han afectado el trabajo de las policías y de la Fiscalía General del Estado, donde la cantidad de personal se redujo, cuando enviaron a resguardo a los empleados con comorbilidades y el resto se distribuyó con guardias y rotaciones, “esto resultó una disminución en el número de órdenes de aprehensión y procesos iniciados en la segunda quincena de marzo, lo que no le gustó al fiscal general (Guillermo Ruiz Hernández), quien analizó la posibilidad de regresar a laboral a parte del personal y  pidió un mayor esfuerzo”, explicó un integrante de las Mesas de Coordinación para la Construcción de la Paz y la Seguridad, pero se negó a informar el porcentaje en que disminuyó el personal o el impacto en la efectividad.

En cuanto a la Policía operativa, un porcentaje de los oficiales tienen asignaciones contra la contingencia, desde repartir alimentos hasta participar en retenes, patrullajes de perifoneo, dispersión de grupos en playas, presas, zonas turísticas y multas en reuniones de festejos, como se anunció esta semana en Mexicali.

“Además, a pesar del equipo de seguridad que se les asignó, existe el temor al contagio, eso es real y ha reducido el número de capturas”, expuso un jefe policiaco en Tijuana, para rematar: “Los jefes siguen tratando de ponernos mínimos”.

OPERADORES DE CÁRTEL DE SINALOA REACTIVAN VIOLENCIA

La inseguridad conurbada que viven los residentes de Tijuana, Rosarito y Tecate, es atribuida por las autoridades integradas a las Mesas de Coordinación para la Construcción de la Paz y la Seguridad de Baja California, a una nueva jornada homicida promovida por los sicarios y cabezas de célula del Cártel de Sinaloa.

Datos obtenidos por los investigadores revelan que los cabecillas de células de los cárteles Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Arellano Félix (CAF) han abandonado físicamente sus zonas de operación a partir del 9 de marzo, cuando su jefe David López Jiménez -capturado el día 29 de ese mes- fue designado objetivo prioritario de la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación (GESI) y las fuerzas federales.

Mientras los del CAF intentan controlar las actividades criminales en sus zonas, por medios electrónicos, los de Sinaloa decidieron aprovechar  para intentar ampliar sus dominios.

En ese contexto, los mayores  generadores de violencia en este momento son:

Leonardo Peña Peralta “Arcángel” y/o “Turbo”, y Francisco Javier Rabadán Gudiño “Aguacate” e “Iván”, su principal área de operación son las zonas  Centro y Oeste. También lavan dinero administrando hoteles, moteles y bares en Tijuana.

Edwin alias “Max”, que inició labores criminales en Sinaloa de la mano del grupo de  Víctor Hugo Mejía López “El Griego”, tiene como zona de confort criminal el Centro de Tijuana, las delegaciones  La Mesa, Mesa de Otay y Sánchez Taboada.

En Zona Este, José Luis Mendoza Uriarte “El Güero Chompas” junto a Luis Alberto López Uriarte “El Pájaro”, tienen casas de seguridad distribuidas a los largo del Bulevar Insurgentes y en la Tercera Etapa del Río Tijuana.

Este grupo pelean territorios colindantes con Tecate y enfrentan a matones del CJNG, encabezados por:

Danny Isaac “El Moreno”, hermano de José Giovanni Ortiz Covarrubias “El Puma”, asesinado el año pasado y señalado como responsable de los homicidios de la familia de Jorge Humberto Acosta Gallegos “El Güero Leches”, traficante del CAF y de Sinaloa, preso desde 2015. Sobre él pesa una orden de aprehensión por el secuestro y asesinato de Ernesto Zatarain Cisneros “El Netillo”, cometido el 3 de marzo de 2017.

Del lado del CAF, las autoridades identificaron en la pugna a Jorge Villarreal, identificado como sobrino de Arturo Villarreal Heredia “El Nalgón”, lugarteniente criminal detenido en agosto de 2006 en aguas internacionales por agentes policiacos de Estados Unidos, cuando acompañaba a Francisco Javier Arellano “El Tigrillo”.

TIJUANA, SEIS HOMICIDIOS POR DÍA

Las estadísticas de muertes violentas en Tijuana con Movimiento Regeneración Nacional como partido en el poder, vivieron su peor mes con 175 ejecuciones en noviembre de 2019, los siguientes meses descendieron, solo para recrudecerse con 163 homicidios en marzo y 88 cadáveres en los primeros 15 días de abril de 2020.

En la ciudad con más homicidios en BC, el 65% de los ataques a la vida cometidos en el último mes se concentraron en las delegaciones Natura, Sánchez Taboada, San Antonio de Los Buenos y Los Pinos. El 70% fueron perpetrados con arma de fuego, 6% con golpes contusos y en el 24% de las carpetas aún se ignora la causa de la muerte dolosa.

Destaca el hecho que entre el 14 y 15 de abril, la jornada criminal totalizó 14 homicidios, un número igual de muertes violentas ya se habían tenido entre el 30 y 31 de enero, pero antes, solo el 5 de enero la ciudad había amanecido con 18 personas asesinadas.

En abril, la cuarentena no detuvo la escalada de violencia, apenas la tarde del 15 de abril tres hombres fueron asesinados en la intersección que forman las calles San Miguel y Rancho Alegre en la colonia 20 de Noviembre, Delegación La Mesa. Estaban en un lote de terracería, dos de ellos dentro de un auto marca Scion color blanco, placas 7CZF913. Otro quedo tirado sobre el terreno.

Antes, el 14 de abril, mientras circulaba en un auto Toyota sobre el Bulevar Natura, Miguel Ángel López Ruiz, con antecedentes de lesiones por culpa, fue atacado a balazos con un rifle 223; iba acompañado de su hijo de 13 años, ambos resultaron con lesiones. El 11 de abril, también en Natura, un hombre de tez blanca, con chamarra negra y pantalón de mezclilla, a bordo de un auto Honda blanco, disparó por la espalda y mató al de nombre Ernesto Juárez Vázquez.

En la Zona Este, Natura es una de las áreas más conflictivas y, de acuerdo con las autoridades, el michoacano Víctor Manuel Navarro Rivas, herido en fechas recientes, representa al CJNG, mafia que lleva un año controlando la mayoría de los puntos de venta de droga al menudeo en la zona. Están enfrentados a células delictivas del Cártel de Sinaloa encabezadas por Los Uriarte.

Esta semana llamó la atención que tanto el ISSSTE como el Issstecali, instituciones médicas dedicadas a tender a trabajadores del Estado y sus familias, empezaron a reportar muertos por herida de bala. Daniel Guzmán Morales y Carlos Leobardo Huerta López, de 29 años, fueron atacados el 11 de abril en la colonia Camino Verde, y el día 9 del mismo mes, José Arturo Grijalva Gómez, de 24 años, baleado el día previo en la colonia Castillo. “No son empleados gubernamentales, pero los atendieron ahí porque el Hospital General ya no está recibiendo heridos de bala”, aclaró un funcionario de la Fiscalía General del Estado.

EN MEXICALI, VIOLENCIA VA ESCALANDO

En marzo, periodo en que ya se había registrado el primer caso de coronavirus, se tuvo la cifra más alta de homicidios durante el gobierno morenista de Marina del Pilar Ávila Olmeda, con 18 muertos en Mexicali, y el más alto desde julio de 2019, cuando se contabilizaron 22 homicidios generados -en gran medida- por el intento de ingreso del grupo delictivo de Los Salazar, lo que dejó varios homicidios en el Valle de Mexicali.

La zona de mayor incidencia homicida se ha registrado en el conjunto de comunidades conocidas como Las Pueblas, al Oriente de la ciudad. Solo entre el 17 y 22 de marzo se contabilizaron nueve crímenes, de los cuales seis podrían estar relacionados en siete homicidios ocurridos el 19 de ese mes.

Asesinaron a Ricardo Cadena Montes, cuyo cadáver fue localizado brutalmente golpeado en una alcantarilla en Ángeles de Puebla; el mismo día hallaron los cuerpos de tres personas en los alrededores del canal Tulichek, a la altura de la colonia Cerro Prieto, en la zona conurbada cercana al Ejido Puebla; el otro crimen fue en agravio de un conductor de Uber llamado Fredy Ramírez Escobar;  el último de esa zona fue el pequeño Abraham, de 5 años, asesinado presuntamente por sus padres.

En esa fecha también se asesinó al empleado de una gasera que fue asaltado en el fraccionamiento Islas Agrarias, al Oriente de la ciudad.

Sin embargo, otros hechos ocurrieron entre el 17 y 22 de marzo, uno de estos en agravio de un taquero de nombre Francisco Flores Acosta, en Parajes de Puebla.

En este periodo también fue asesinado el 22 de marzo, Daniel Enrique Pacheco Espinoza “El Cherokee” en Parajes del Oriente; la víctima tenía un largo historial ligado al narcomenudeo y le fue hallada una pistola en mano.

UN POLICÍA Y BOMBERO, ENTRE LOS ASESINADOS EN ENSENADA

El paramédico y bombero Héctor Murillo Dávila, se sumó a la estadística de 15 homicidios ocurridos en este mes abril en Ensenada, 39 en marzo ya en tiempos de aislamiento y pandemia, y 80 en lo que va del año.

Murillo fue el segundo elemento municipal asesinado en 2020, tras el ataque en contra del ex subdirector operativo de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, Juan Francisco Chávez Ibarra, la noche del 9 de marzo.

El mismo día, después de cuatro semanas sin homicidios en San Quintín, a las 3:27 pm la Policía de la delegación de Vicente Guerrero fue alertada sobre un tiroteo en la calle Industria, entre Cuarta y Quinta del poblado Chula Vista.

Al llegar los oficiales encontraron un vehículo tipo sedán color gris modelo 1998 detenido en medio de la calle de terracería. Al interior encontraron a dos hombres que habían fallecido como resultado de lesiones por arma de fuego, y a una mujer con heridas que fue trasladada a un hospital. En la escena del crimen, la Policía Ministerial localizó 30 cartuchos percutidos de arma larga.

ROSARITO, MUNICIPIO QUE REGISTRA MAYOR ALZA

Tecate tuvo un leve repunte en los homicidios en marzo y llegó a 10, la cifra más alta del año, pero es el único municipio que muestra reducción de la incidencia homicida en abril, con tres muertes violentas a mediados de mes.

En Rosarito, las 14 ejecuciones del mes de marzo ocupan el segundo lugar en su estadística anual. Sin embargo, integrantes de las Mesas de Coordinación Territorial para la Construcción de la Paz y la Seguridad están más preocupados por la tendencia mortal de abril, porque apenas a mitad de mes ya sumaba 12 homicidios.

Entre las víctimas rosaritenses, destaca el agente municipal Francisco Honorio Hernández Cota, quien pereció en el hospital Issstecali El Mirador el 10 de abril, por lesiones propinadas desde el 29 de marzo, cuando circulaba en su vehículo personal en la colonia Bajamar.

El agente repelió el ataque y vehículo en que iban los agresores, perdió el control hasta invadir la circulación contraria y se colisionó de frente contra un camión de pasajeros. Javier Meléndez de la Tova, uno de los detenidos por el ataque, ha sido sentenciado por robo con violencia y tiene otra averiguación previa por el mismo delito en su contra. Él y su familia  han sido denunciados “por dedicarse a robar gasolina de los ductos de Pemex en las inmediaciones de la colonia Carranza  y Rancho El Mezquito”.

Las privaciones de la libertad también continúan. El 14 de abril fueron detenidos los residentes de Rosarito, José Guadalupe González Navarro, Juan José Suárez Delgado y Saúl Mejía, luego que intentaran llevarse a la fuerza a un residente de Tijuana en un centro comercial de Primo Tapia.

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A partir del ingreso de los alcaldes morenistas en los ayuntamientos de Baja California, las estadísticas contabilizan mil 430 homicidios, de esos, mil 199 se han cometido en el gobierno de Jaime Bonilla Valdez, y 768 corresponden a 2020.