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La reina, una bróker independiente del narco italiano

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ROMA.- El pasado 18 de agosto, sobre el mediodía, policías de paisano de la Guardia de Finanzas de Nápoles se hicieron pasar por turistas en las campiñas del Véneto italiano.

La reina, una bróker independiente del narco italiano

Un disfraz para evitar llamar la atención sobre el escondite de la gánster Carmela Riemma, una broker independiente de drogas apodada en Italia La reina de los narcos y quien había desaparecido años atrás. Cuando finalmente La reina vio a los agentes, ya con las esposas listas, negó ser ella, incrédula de que su fuga hubiese acabado. Luego sufrió un ataque de risa nerviosa.

El agente a cargo del operativo que la detuvo, el capitán de la unidad antidrogas de la Guardia de Finanzas napolitana, Domenico Mollo, estuvo meses detrás de ella. “Era una de las más buscadas. Se hacía pasar por una anónima mujer de pueblo, honesta y piadosa. Había engañado a todos. Una perfecta embaucadora”, contó en entrevista con Apro. “Capturarla no fue fácil”, añadió.

El arresto de La reina significó una jugosa victoria para la policía italiana. Añadió otra pieza al rompecabezas de lo conocido por los investigadores sobre el uso por parte de las mafias de los llamados intermediarios independientes, es decir, células sin afiliación directa con los grandes grupos criminales.

“La de Riemma era una organización muy eficiente que trabajaba independientemente de las más conocidas organizaciones criminales italianas, en particular de la Camorra napolitana. En su organización, Riemma se desempeñaba como líder y tesorera”, afirmó Mollo.

“Esa es una modalidad muy vigente en la actualidad entre los broker que provienen de y trabajan hoy en la zona de Nápoles. Operan con los mafiosos locales, pero no son parte integrante de sus sistemas”, precisó.

En Nápoles, según las pesquisas de los investigadores, Riemma se relacionó con los clanes Egizio, Panico y Fabbrocino, pero no fue parte de ninguno de esos grupos. Con todo, “Riemma mantenía un papel protagonista en la importación de drogas procedentes de América Latina y destinadas a los mercados de Nápoles, Roma, Florencia y Turín”, subrayó el fiscal Giuseppe Borelli, procurador adjunto de Nápoles y responsable de la investigación judicial.

El dato ha resultado significativo pues confirma que el comportamiento de la Camorra napolitana de usar a la ocurrencia estos grupos, no se asemeja al de otras organizaciones criminales italianas como la Ndrangheta calabresa.

“La gran diferencia es que es impensable que la Ndrangheta actúe de esa manera, apoyándose en gente completamente ajena a su organización”, explicó Giovanni Tizian, periodista experto en mafias que desde hace seis años lleva escolta por las amenazas de muerte de esa organización criminal.

“La Camorra, en cambio, desde tiempo hace uso de intermediarios externos a su organización”, añadió. De acuerdo con su investigación, pese a que casi todos los miembros de la cúpula de la Ndrangheta ya no viven ya en Italia, asuntos delicados como la compra de estupefacientes son gestionados desde adentro.

En el caso de la Ndrangheta, en efecto, las excepciones a esta regla que se conocen resultan, hasta la fecha, contadas y nunca se ha tratado de sujetos completamente ajenos. Un ejemplo está en Bruno Fuduli, empresario calabrés que acabó siendo informante de la policía.

Fuduli contó que, ya caído en desgracia por las grandes deudas de sus empresas, se convirtió entre finales de los 90 y comienzos de los años 2000 en un broker de la Ndrangheta. Así mantuvo contactos con narcotraficantes colombianos y mexicanos, a través de viajes tanto a Colombia como a México -en particular a Cancún y Guadalajara-, para organizar el envío de cocaína a Europa, según documentos de los investigadores italianos a los que apro tuvo acceso.

Tres vidas

Más allá ha ido la historia de Riemma, una mujer de 45 años, originaria de Acerra, un municipio de la ciudad metropolitana de Nápoles y patria de Polichinela, el célebre personaje de la Comedia del Arte napolitana.

Antes de ser narcotraficante, Riemma fue una futbolista profesional. En concreto, su primera vida empezó en los 90, cuando, durante años, su actividad principal fue la de jugadora en un club del campeonato femenino de fútbol de Italia, el U.S. Avellino. Un pasado que enterró por el negocio criminal.

Ya en la mira de la policía, se transformó nuevamente, esta vez, en una aparente inocua cuidadora de ancianos. Se hacía llamar Stefania y, cuando la capturaron, residía en Thiene, una anónima localidad del norte de Italia, en las cercanías de la ciudad véneta de Vicenza.

“Vivía en una casita junto con otras cuatro personas, que ignoraban completamente su pasado criminal y trabajaba como cuidadora de ancianos en una localidad cercana”, explicó el fiscal Borelli.

“Su comportamiento era irreprochable, nunca falló una sola vez”, dijeron por su parte los atónitos empleadores de la mujer, que desconocían su verdadera identidad, de acuerdo con información publicada por el diario local Il Giornale di Vicenza.

Por ello, tras su detención, Riemma fue inmediatamente trasladada a la prisión de Venecia, en virtud de una sentencia de 21 años y seis meses por narcotráfico ya confirmada por los tribunales italianos en 2015.

Se puso fin así a una camaleónica fuga. De hecho, tras desaparecer en la nada años atrás, supuestamente gracias a la ayuda de algunos familiares -la hermana, la madre y amigas fueron acusadas por los fiscales italianos del delito de favorecimiento de la fuga-, varios cuerpos de las fuerzas del orden italianas se dedicaron a buscar a Riemma durante varios años. Ella, sin embargo, parecía haber desaparecido del mapa.

“El primer rastro de ella que hay en los archivos criminales es del año 2000. A partir de entonces y por lo menos hasta 2007, estuvo al frente de una organización criminal que vendía droga en Italia, tras haberla comprado en Ecuador y en otros países de América Latina”, indicó Mollo.

Ecuador es uno de esos países que han empezado a aflorar con frecuencia en estos últimos años cuando se habla de decomisos de lotes de cocaína destinados al mercado italiano. “Los narcotraficantes de cocaína que operan en Italia se han abastecido mayoritariamente de drogas provenientes de Colombia, transportando las sustancias a través de países como Ecuador, Panamá, Venezuela, Brasil y República Dominicana. Y ya llegados a Europa, a través de España y Holanda”, según el informe anual de 2016 ante el Parlamento italiano del Departamento de Políticas Antidrogas de Italia.

“Además de España y Holanda, entre los países involucrados en el tráfico internacional de drogas con la camorra están Turquía, Ecuador, Colombia y Venezuela”, confirma asimismo el informe del primer semestre de 2016 de la Dirección de Investigación Antimafia (DIA) de Italia.

Tan solo en junio pasado, durante una investigación conjunta de España -en particular la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil en Madrid- e Italia, las autoridades italianas interceptaron unos 600 kilos de cocaína valorados en más de mil 300 millones de euros procedentes del país andino y destinados al mercado italiano e internacional, que habían llegado a Italia escondidos en el interior de varias maquinarias.

Relevo familiar

Unas circunstancias presentan similitudes con el relato de la historia de La reina’. Según la policía, de hecho, en sus inicios, el nexo con Ecuador se originó a través de su hermano Salvatore, quien organizaba el tráfico desde ese país.

Sin embargo, este fue posteriormente capturado en el año 2000 y extraditado a Italia para ser encarcelado en una prisión de Nápoles. Fue entonces cuando la mujer asumió el mando de su banda y empezó a usar tarjetas telefónicas no italianas para esconder sus tráficos de la policía.

Asimismo, Riemma también habría mantenido contactos con Venezuela, hecho que le habría llevado a involucrarse en un oscuro caso de intento de secuestro de una niña de seis años, destapado por las fuerzas del orden de Turín en el año 2000.

En aquel entonces, ella y otras 27 personas, entre ellas varias mujeres, fueron arrestadas por tratar de llevarse a la menor, hija de un milanés con antecedentes penales que mantenía una deuda de alrededor 200 millones de euros con la organización de Riemma.

¿La razón? Una compra no pagada de droga presuntamente procedente de Venezuela. Tras la intervención policial, ante la imposibilidad de lograr sus propósitos mediante ese secuestro, la mujer ordenó golpear brutalmente y asesinar a su deudor, según los investigadores.

Mujeres mafiosas

Otros aspectos que han puesto en evidencia el caso de Riemma es la creciente presencia de mujeres mafiosas italianas en puestos de mando. Algo que se remite también a que, a partir del 2000, muchos clanes han sido fuertemente debilitados por las autoridades, en particular en la zona de Nápoles.

Estos hechos terminaron por alertar a las autoridades italianas que intensificaron su caza a La reina, por la cual en 2004 fue formalmente emitida una orden de búsqueda y captura. Poco después, el caso de Riemma también llegó a los tribunales. En 2015, la persecución se intensificó después de que su condena fuera confirmada de manera definitiva y la Fiscalía de Nápoles reiteró su interés en la mujer.

“Su carrera como futbolista sin dudas no estuvo a la altura de sus andanzas criminales, las de una aspirante Bonnie Parker”, escribió el periódico napolitano Il Mattino, comparándola con la conocida fugitiva estadunidense que encumbró -junto a Clyde Barrow- la historia criminal de Estados Unidos en años 30.

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