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La astucia sin límites de ‘El Chapo’ Guzmán

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Desde el comienzo de su carrera delictiva, Joaquín Guzmán mostró señales de ser un narcotraficante con una visión global y mientras su imperio crecía.

La astucia sin límites de 'El Chapo' Guzmán

Un centro de inteligencia de la DEA en El Paso, Texas, lo vigilaba silenciosamente, ‘El Chapo’ había garantizado la venta de cocaína y marihuana que enviaba a Estados Unidos a mediados de la década de 1980. En el lado estadounidense de la frontera, la demanda era insaciable. La cocaína era considerada una droga con clase.

Fueron la visión estratégica y la distinguida inteligencia para los negocios de ‘El Chapo’ Guzmán los factores que edificaron el negocio, según Guillermo Valdés Castellanos, ex director de la agencia de inteligencia civil de México, CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional).

Los elevados niveles de consumo llevaron al presidente Ronald Reagan a reforzar la guerra contra las drogas en 1982. En 1985, el secuestro del agente especial de la Administración para el Control de Drogas (DEA) Enrique “Kiki” Camarena por una banda de narcotraficantes mexicanos llevó a la administración Reagan a cerrar la frontera estadounidense al tráfico procedente de México, con el propósito de forzar al gobierno mexicano a intensificar sus esfuerzos por encontrar al agente secuestrado.

Después de la muerte de Camarena, el gobierno de Estados Unidos concentró todos sus esfuerzos contra las drogas en un Centro de Inteligencia en El Paso, Texas, conocido como EPIC.

En el Centro de Inteligencia EPIC, la DEA comenzó a reunir información acerca de ‘El Chapo’ Guzmán. Los informes de diferentes organismos fueron finalmente consolidados en un libro de inteligencia, sobre la base de los cada vez más frecuentes informes sobre el narcotraficante.

EPIC elaboró un documento de 80 páginas sobre la vida de Guzmán desde que tenía 27 años de edad hasta su primera detención en 1993.

El informe obtenido por Univision revela, por ejemplo, que desde mediados de los 80, Guzmán ya tenía una red internacional: negociaba con vendedores de heroína de Tailandia. La construcción de túneles en ese momento ya se realizaba con diseños arquitectónicos y Guzmán conducía por Estados Unidos con una licencia de conducir de California.

La DEA coincide en que los narcotraficantes colombianos marcaron el comienzo de la edad de oro de El Chapo. Se referían a él con otro apodo: “Speedy”.

“Le llamaban Speedy porque cuando recibía la mercancía, inmediatamente la pasaba por la frontera”, dijo un ex traficante entrevistado por Univision.

Parte del éxito de las operaciones en el uso de pistas clandestinas tenía que ver con la forma en que los pilotos colombianos se comunicaban por radio con la gente de ‘El Chapo’.

“Ellos simplemente se silbaban el uno al otro, así lo hacían, se hablaban por walkie talkies y ya sabían que el piloto estaba por llegar”, dijo Larry Villalobos, ex jefe de inteligencia de la DEA en EPIC.

El hombre clave en estas operaciones era Miguel Ángel Martínez, un piloto mexicano que aparece en una fotografía inédita y a quien Guzmán pagaba 1 millón de dólares al año.

Martínez conocía la rutina diaria de El Chapo, cómo se las arreglaba para visitar a sus tres esposas en un día y su creciente fortuna.

Años más tarde, en un tribunal federal de Arizona, el piloto explicó que un día recibió $6 millones de Bernardino Meza, quien más tarde se convertiría en alcalde de Agua Prieta, una ciudad en la frontera con Estados Unidos.

Durante la audiencia, el fiscal le preguntó a Martínez: “¿Qué hizo usted con los $6 millones?”

Martínez respondió: “Llenamos bolsas con billetes de $20 y volé a Querétaro y El Chapo me estaba esperando.”

Túneles, piscina y pimientos

La primera vez que el gobierno de Estados Unidos comprendió plenamente el ingenio criminal de ‘El Chapo’ fue en 1990 cuando se descubrió un túnel en Douglas, Arizona.

“Fue el decomiso de drogas más espectacular de mi carrera. Lo describimos como una operación de tipo James Bond”, dijo el agente de aduanas de Estados Unidos, Thomas McDermott.

La estructura desmantelada tenía el sello distintivo de Guzmán: falsos negocios, cuartos secretos y dispositivos hidráulicos.

Evidencia 1: 511 kg de cocaína incautada al Cártel de Sinaloa, que estaba en el motor de un vehículo en Patterson, New Jersey.

Evidencia 2: 1,997 kg de cocaína hallados en un almacén en Queens, New York y 1,925 kg más encontrados en un auto y otro almacén de Chicago, Illinois.

Evidencia 3: 1,923 kg de cocaína decomisados en un vehículo y un depósito de Brooklyn, New York.

Evidencia 4: Un almacenamiento de 1,100 kg de cocaína fue incautado en El Paso, Texas.

Evidencia 5: Un total de 12,000 kg de cocaína fueron decomisados en este barco pesquero, en el Pacífico Este.

Evidencia 6: En este semisumergible incautaron 1,302 kg de cocaína en el Pacífico Este.

Evidencia 7: En esta pequeña avioneta capturaron 373 kg de cocaína en Ecuador.

Evidencia 8: Las autoridades interceptaron este bote en las costas de Baja California en los que transportaban 1,000 kg de cocaína.

Evidencia 9: Otros 4,716 kg de cocaína fueron rescatados de un semisumergible en el Pacífico Este.

Evidencia 10: En una embarcación que viajaba de Colombia a México se incautaron 19,000 kg de cocaína.

Evidencia 11: Muestra de un decomiso de drogas y municiones en una avioneta, en Colombia.
La droga se doblaba en paquetes de papel y se envasaba en latas con arena hasta un estándar de un kilogramo de peso. Los operadores ponían las etiquetas: “Chiles La Comadre”.

Se ponía en trenes de carga que la transportaban directamente a Estados Unidos.

Guzmán también utilizaba vagones cisterna llenos de barriles de marihuana. El vagón cisterna después se rellenaba con aceite de soja y se enviaba a Estados Unidos.

Todo esto funcionó como una máquina de hacer dinero hasta junio de 1993, cuando Guzmán fue a la cárcel en Guatemala. Se dirigía a recoger drogas y armas en El Salvador.

Nunca llegó, marcando así lo que sería un gran revés para su naciente imperio.

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