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Narcos y celebridades: una mezcla que genera rating… y muerte

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El caso del futbolista Rafa Márquez y el cantautor Julión Álvarez, a los que la DEA ha relacionado con el narco en la modalidad de lavadores de dinero producto de la venta de drogas.

Narcos y celebridades: una mezcla que genera rating... y muerte

No es nuevo en el ámbito del deporte y las celebridades. Poco antes de morir, en una entrevista para un periódico de circulación nacional, el actor emblema del cine de justicieros de los años ochenta, Mario Almada, confesó que el narco había metido dinero al cine y que de esa participación salieron muy buenas películas “porque era mucho dinero”.

Confesó, además, que en una ocasión se había tomado varias cervezas con Rafael Caro Quintero, a quien se topó en una cantina y ni cómo decirle que no a la orden de pasarse a su mesa. Casos como el del conductor de televisión Paco Stanley, asesinado en junio de 1999, pusieron en evidencia la vinculación que siempre ha existido entre personajes del espectáculo con narcos.

Ya sea como proveedores de drogas o como intermediarios para conectar con otros clientes potenciales de la farándula de todas las televisoras. Sin embargo, precisamente por su condición de figuras públicas, estos casos resuenan en los medios y ponen el dedo en una de las llagas del México actual: la expansión del narco hacia todas las capas de la sociedad.

El miércoles 9 de agosto fue el peor día de sus vidas para Rafa Márquez y Julión Álvarez. Temprano, a las 10.20 de la mañana, el Departamento del Tesoro dio a conocer un informe en el que vincula a 22 personas a una red de prestanombres y lavado de dinero con el narcotraficante Raúl Flores Hernández, alias “El Tío”, quien desde Jalisco operaba un grupo criminal que mantenía vínculos con el CJNG y el Cártel de Sinaloa.

Esa mañana, Rafa Márquez tenía un entrenamiento con el equipo del Atlas en el estadio Jalisco, pero decidió no asistir. Horas más tarde se dio a conocer que apenas se enteró de la información que el gobierno estadounidense subió a su cuenta de Twitter, este le habló a sus abogados para decidir qué medidas tomar. Estos le recomendaron que viajara a la Ciudad de México para presentarse ante la Procuraduría General de la República (PGR) a rendir su declaración ante las acusaciones y que no pareciera culpable.

El cantautor chiapaneco, por su lado, subió a sus redes sociales un video en el que intentó mostrarse tranquilo diciendo que no tenía necesidad de hacer “muchas de las cosas de las que me están acusando” y señaló que todo era cosa de “envidia, de celos, no sé si políticas también”. Horas más tarde, subió otro video en el que aparecía bebiendo y cantando en su rancho, al lado de amigos y otros músicos, como si nada hubiera pasado.

El capital de la Selección Nacional se mostró más cauto, no supo disimular tan bien su nerviosismo y en la rueda de prensa que ofreció el mismo miércoles por la tarde, una vez que hubo regresado a Guadalajara tras salir de la PGR, negó tener cualquier relación con la organización criminal encabezada por El Tío.

“Niego categóricamente cualquier relación con dichas organizaciones y los hechos referidos en las diversas notas periodísticas… Comprendo la situación jurídica en la que me encuentro y de inmediato me abocaré al esclarecimiento de los hechos”, leyó en un comunicado.

Ese miércoles negro, Zapopan y Guadalajara se cimbraron con la presencia en sus calles de decenas de elementos de la Policía Estatal y de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) que clausuraron algunos de los negocios señalados por el Departamento del Tesoro, entre ellos, el Gran Casino, ubicado en avenida López Mateos, en los limites entre Guadalajara y Zapopan, una de las principales calles de la ciudad. Dos camionetas blancas fueron cruzadas sobre los carriles laterales, lo que ocasionó un auténtico caos vial sin que nadie se explicara qué estaba ocurriendo. Al ver las camionetas cruzadas sobre la calle, sin pasajeros, la gente pensó que habían levantado o secuestrado a alguien. El inmueble se mantuvo bajo resguardo todo el día para luego ser clausurado.

Lo mismo pasó la noche del viernes 11, cuando decenas de agentes de la Unidad de Investigación contra el Narcomenudeo, Fuerza Única y Policía Investigadora llegaron hasta el bar Lola Lolita, ubicado en avenida Vallarta, en la zona de los bares y antros nocturnos del perímetro de Chapultepec, para clausurar el lugar. Los clientes fueron retenidos durante más de una hora sin que se les permitiera abandonar el local. Muchos subieron a sus redes sociales fotos del operativo que acabó con la fiesta del viernes.

De manera inmediata, apenas se dio a conocer el informe, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) congeló las cuentas bancarias de Rafa Márquez y Julión Álvarez en Estados Unidos, además de asegurar sus bienes inmuebles, entre ellos, un departamento de 6 millones de dólares del futbolista en Nueva York.

También se les cancelaron sus visas y se prohibió a cualquier ciudadano o empresa estadounidense mantener vínculos comerciales con los acusados, por lo que empresarios de espectáculos tuvieron que cancelar los conciertos de Julión Álvarez en Texas, e incluso el gobierno de Sinaloa canceló el concierto que el cantante chiapaneco iba a dar el 15 de septiembre en la explanada del Palacio de Gobierno para celebrar el Grito. Las marcas Nike y Gillete, por su lado, dieron por concluidos sus contratos y patrocinios con el jugador del Atlas.

En México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) también congeló las cuentas bancarias de ambos, por lo que no pueden hacer ni retiros ni depósitos. También fueron congeladas las cuenta de la esposa de Márquez, la modelo Jaydy Michel. Las empresas de Rafa que han sido señaladas son clínicas deportivas y algunas fundaciones como Escuela de Futbol y Fundación Futbol y Corazón. Mientras las de Julión Álvarez son dos compañías discográficas ubicadas en Guadalajara y Sinaloa.

El caso Paco Stanley

El crimen del conductor de TV Azteca –meses antes había renunciado a Televisa- conmocionó a la opinión pública desde que ocurrió, la tarde del 7 de junio de 1999, a las afueras del restaurante El charco de las ranas, en la Ciudad de México. Ambas televisoras interrumpieron su programación para transmitir en vivo, por tierra y aire, desde el lugar de los hechos, durante una cobertura que prácticamente duró todo el día y en la que hubo reporteros que incluso pidieron la renuncia del jefe de gobierno, Cuauhtémoc Cárdenas, al pensar que se había tratado de un asalto.

Sin embargo, con el paso de los días fueron saliendo a la luz otras posibles causas del homicidio que hasta hoy, casi 20 años después, no ha sido aclarado aunque las teorías sobran.

La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) consideró que tanto el conductor Mario Bezares como la edecán Paola Durante cayeron en contradicciones durante sus declaraciones ante el Ministerio Público, razón por la cual decidió darles prisión preventiva. Dos años más tarde salieron libres ya que no se pudo demostrar su culpabilidad.

Entre los móviles que se mencionaron figuran los celos profesionales y el crimen pasional. Pero una tercera vía hizo callar de pronto a las dos televisoras pues eso las involucraba directamente. A partir de entonces, los señalamientos en sus noticieros en contra de las autoridades del DF menguaron.

Una de las líneas que se manejó fue que el líder de una organización criminal en Colima había ordenó el asesinato del conductor con el apoyo de Bezares y Durante, quienes de acuerdo con esta línea “pusieron” a Stanley. Para reforzar esta tesis, la Procuraduría insistió en el hecho de que Bezares había ingresado al baño en el momento en que Stanley salía a la calle para abordar su camioneta.

La tesis no pudo ser comprobada. En cambio, empezaron a surgir otras historias, extraoficiales todas, que aseguran que el asesinato fue una venganza en contra de Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, por parte de un grupo criminal contrario al Cártel de Juárez. De acuerdo con un reportaje del semanario Proceso, uno de los testigos que declaró en la procuraduría capitalina indica que Stanley era adicto a la cocaína, que mantenía una relación estrecha con Carrillo Fuentes (le llamaba compadre) a quien citó en varias ocasiones en las oficinas del conductor en la colonia Roma, que tenía varias cuentas millonarias en paraísos fiscales y que, de alguna manera, estaba involucrado en la distribución de droga al interior de las televisoras.

Tras la salida de prisión de los presuntos culpables, el caso se congeló, aunque oficialmente permanece abierto, a la espera de que alguien decida retomarlo.

Los Beltrán y Televisa

Héctor Beltrán Levya, El H, actualmente preso en el penal del Altiplano, llegó al mundo del espectáculo por intermediación del conductor, actor y representante de artistas, Guillermo Francisco Ocaña, mejor conocido en el medio de la farándula como Memo Ocaña.

A este sujeto, las autoridades españolas y mexicanas lo acusaron de lavado de dinero en empresas dedicadas al espectáculo y la promoción de artistas, de acuerdo con un reportaje de Proceso. Su cercanía con Televisa, incluso, permitió que varias telenovelas fueran grabadas en propiedades que pertenecían a los Beltrán Leyva y en donde fueron detenida algunas personas. Por ejemplo, en una casa de la colonia San Ángel Inn, al sur de la Ciudad de México, se grabó la telenovela Cadenas de Amargura, que protagonizaron Diana Bracho, Raúl Araiza y Daniela Castro. En esta propiedad fueron detenidos 11 sicarios de la organización criminal con un arsenal de armas en enero de 2008. En otra propiedad, ubicada en la colonia Jardines del Pedregal, fue grabado el melodrama Rubí, con la actriz Bárbara Mori. En esta casa fue detenido en 2008 el colombiano Ever Villifañe Martínez, señalado por la Policía Federal de ser el principal surtidor de cocaína a los Beltrán Leyva.

Memo Ocaña, quien falleció de un cáncer en 2005, llegó a “El H”, a través de la esposa de este, la Miss Sonora Clara Laborín Archuleta, detenida en 2016, dos años después de la captura de su marido. En 1997, ella le propuso un negocio a Ocaña: dirigir la empesa Rotceh Espectáculos, con la que Clara Laborín buscaba impulsar la carrera de varios familiares suyos que conformaban el grupo Tequila Cuatro. Ocaña aceptó y a partir de entonces organizó varias fiestas para la esposa de El H, entre ellas, una famosa celebrada en Acapulco a la que asistieron más de 600 invitados, la mayoría celebridades de Televisa como Silvia Pinal, Verónica Castro y Jacqueline Andere.

En 2002, señala Proceso, Ocaña se fue a vivir a España. Ahí sirvió como hombre clave de Los Beltrán Leyva en la creación de empresas fantasma. El reportero Humberto Padgett, afirmó que Ocaña fundó sociedades en Barcelona para lavar más de 78 millones de euros que luego se transferían a tres casas de cambio: Monex Casa de Bolsa, Monex Divisa e Intercam (Emequis, 29 julio 2012). Las mismas que fueron mencionadas en el Monexgate de las elecciones presidenciales. En España habría seguido el mismo modelo de trabajo que en México: desarrollar empresas productoras dedicadas a la promoción de espectáculos.

Para la SIEDO estaba clara la vinculación en la cadena de la organización criminal de Memo Ocaña. Lo detuvo en dos ocasiones acusado de lavado de dinero pero en ambas fue liberado. El 7 de marzo de 2007, en el arranque del gobierno calderonista, la SIEDO tuvo acceso a un contrato de arrendamiento en donde Ocaña sirvió de fiador o aval para que Clara Laborín pudiera rentar un departamento en el residencial Country Club de Huixquilucan. A ese grado de cercanía llegó la relación del promotor artístico con la familia Beltrán.

El Poeta del Pueblo y los Carrillo

A Joan Sebastian, fallecido en 2015, también se le llegó a relacionar con el narcotráfico. Marco Yépez Uribe, “El Jarocho”, un testigo protegido de la PGR, en una de sus declaraciones ministeriales aseguró a la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada que en un rancho propiedad del cantautor se almacenaba droga procedente de Colombia y que Joan Sebastian tenía nexos con Vicente Carrillo Fuentes, el Viceroy.

Su hermano, Federico Figueroa, también fue objeto de investigación por parte de la PGR por sus presuntos nexos con la organización criminal de Guerreros Unidos, en el estado de Morelos. Desde el 23 de mayo de 2014, la Fiscalía citó a comparecer en varias ocasiones al empresario de palenques para rendir su declaración con respecto a los señalamientos que en su contra.

Fue en 2014 cuando empezó a ser mencionado en varias narcomantas en las que se le señalaba de trabajar al servicio del grupo criminal al que la verdad histórica de la PGR responsabiliza de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

En el kilómetro 56 de la carretera Cuernavaca-Guerrero, apareció en noviembre de ese año una bolsa negra con los restos desmembrados de un presunto operador de ese grupo criminal, con una cartulina en la que se amenazaba al alcalde del municipio de Amacuzac y al hermano de Joan Sebastian.

“Ahí están sus putos infiltrados Noe Reynoso y Federico Figueroa, no le jueguen al verga G.U. y vamos por los demás que siguen haciendo daño al pueblo. Deja de apoyar a los GU Noe Reynoso que son secuestradores y asesinos de estudiantes que Morelos ya está hasta la chingada de ustedes”.

En septiembre de 2015 apareció otra manta en la que se volvió a mencionar el nombre de Federico Figueroa señalándolo de saber dónde se encontraban los restos de los 43 estudiantes desaparecidos.

“Señores guerrerense, padres de los normalistas de Ayotzinapa, no se dejen engañar […] pregúntenle a Federico Figueroa adonde están sus hijos él es el que sabe del paradero de los normalistas el mandó a levantarlos y pregúntele como traía a los campesinos de Iguala y parte de la sierra de Guerrero, les quita la siembra de lo que siembran” [sic].

Al respecto, el hermano del cantante señaló a distintos medios que las declaraciones del gobernador fueron infundadas y tenían que ver con un “pleito personal” entre ambos.

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