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La guerra entre Carteles y el control por la palza en Veracruz

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Quién iba a decir que el destino de “El padrino”, ´El jefe de jefes´, el hombre que en la década de los 60s inició su carrera delictiva como “madrina” de la Policía Judicial Federal.

La guerra entre Carteles y el control por la palza en Veracruz

En su natal Sinaloa estaría ligado al de Veracruz y la guerra sangrienta que vive su territorio en el 2017, Meses atrás, en diálogo con Ricardo Ravelo, periodista jarocho especializado en el tema del narco sobre el que ha escrito ocho libros…y contando, le pregunté:

– Periodísticamente ¿qué te falta?
– “Lograr una entrevista con Miguel Angel Félix Gallardo…”

El promedio diario de asesinatos dolosos en el Veracruz actual rebasa las diez víctimas sumando los crímenes de norte a sur.

Hay jornadas en que la cifra rebasa los quince asesinatos y en una ocasión al menos fue muy superior a los veinte.

A partir de la detención de Hernán Martínez Zavaleta (a) “El H” el viernes 30 de junio el panorama se oscureció más de lo que ya estaba en la zona sur.

El olor a sangre atrajo a las hienas; los cadáveres que se pudren desde Acayucan hasta Las Choapas son detectados a distancia por los zopilotes.

¿Cuál es el nexo entre “El padrino” Miguel Angel Félix Gallardo y esta circunstancia atroz, casi inenarrable”?

En la década de los 70s nació el cártel de Medellín, en Colombia, liderado por Pablo Escobar Gaviria; en su momento el más poderoso productor y traficante de cocaína del mundo.

Durante sus primeros años de vida, aproximadamente de 1976 para adelante, el cártel de Medellín transportaba su producto hacia Miami, Estados Unidos –su principal mercado- en forma directa y usando aviones propios.

En su cenit esta organización criminal llegó a transportar 15 toneladas de cocaína diarias a Estados Unidos.

Esto convirtió a Pablo Escobar en uno de los hombres más ricos del mundo con una fortuna calculada en 25 mil millones de dólares.

Su decadencia culminó con la muerte de Escobar Gaviria en 1993.

En México las mafias son históricas también.

Existen desde los tiempos de la colonia; sólo que eran mafias esclavistas o de asaltantes o políticas; no traficaban droga porque era legal.

La condición ilegal de la droga en México inició en los años 20s tras varios intentos previos –a nivel internacional- de regular el consumo de productos como el opio, la heroína, la cocaína, la mariguana e incluso el alcohol.

Estados Unidos prohibió el consumo de whisky, ron, cerveza y otras bebidas embriagantes entre 1920 y 1933 y su intento por retirar el consumo de bebidas alcohólicas entre la población fue un rotundo fracaso.

Costó unas 30 mil vidas además de causar lesiones irreversibles en aproximadamente 100 mil personas.

De aquel proceso nació la mafia de contrabandistas mexicanos que introducían alcohol a Estados Unidos a través de la frontera entre Nuevo Laredo y Texas.

Miembro de aquella generación delincuencial fue el tamaulipeco Juan Nepomuceno Guerra a la postre creador del cártel del Golfo del que surgió el cártel de Los Zetas.

La palabra cártel es creación de las autoridades norteamericanas y se aplicó por primera vez en Colombia para denominar a los narcotraficantes de Medellín y su contraparte de Cali.

En México se llamaban bandas o traficantes quienes se dedicaban a la venta de mariguana, amapola y opio de producción nacional a los drogadictos norteamericanos y locales.

Ese fue el oficio original de personajes como Rafael Caro Quintero, Ernesto “Don neto” Fonseca Carrillo y quien llegó a ser su jefe: Miguel Angel Félix Gallardo.

Un hondureño, Ramón Matta Ballesteros, resulta un personaje crucial en el giro histórico del crimen organizado mexicano.
Fue él quien conectó a Pablo Escobar Gaviria con Miguel Angel Félix Gallardo.

Añadir al envío directo de la cocaína del cártel de Medellín el camino alternativo de su paso por Centroamérica y México para terminar en suelo norteamericano vía la extensa frontera de nuestro país con el imperio capitalista y del consumismo –incluyendo el de las drogas desde luego- resultó un buen negocio.

Así llegaron a México, en la década de los 80s, dos elementos que cambiaron nuestra historia criminal: la palabra cártel y toneladas de cocaína, una droga que conocíamos desde décadas atrás pero como un producto sólo consumible entre cierta clase social y muy contados adictos.

Miguel Angel Félix Gallardo fundó el cártel de Guadalajara con sus cómplices Ernesto “don neto” Fonseca Carrillo y Rafael Caro Quintero.

“Don neto” introdujo al negocio a unos sobrinos de los cuales el más “avispado” resultó Vicente Carrillo Fuentes, posteriormente identificado como “El señor de los cielos”.

De origen humilde como todos, cortador de amapola en la sierra de Sinaloa durante su niñez, se involucró también un joven delincuente que realizaba tareas menores y habría de abrirse paso a punta de pistola para convertirse en un mafioso histórico: Joaquín Archivaldo Guzmán Loera (a) “El Chapo”, palabra que en el norte del país denota a una persona de baja estatura, lo que en el sur es un chaparro.

Junto con “el chapo” se sumaría Héctor “el güero” Palma y en Tijuana en la década de los 80s nació el cártel de los hermanos Arellano Félix.

Ismael “El mayo” Zambada dominaba en su propio territorio y formaba parte del grupo de mafiosos pero actuaba solitario, haciendo negocios con unos y otros y evitando pleitos.

Llegado el momento, cuando todos aquellos cárteles iniciaron la lucha entre sí tras el asesinato –en 1985- de Enrique “Kike” Camarena, agente de la DEA en México, el encarcelamiento de “Don neto” Fonseca Carrillo y Rafael Caro Quintero el mismo año y la caída de “El padrino” en prisión en 1989, “El mayo” Zambada se inclinó al grupo de “El chapo” Guzmán.

Aquel pasado nos persigue desde cierto punto de vista.
Desde una óptica distinta siempre hemos formado parte de él sólo que hoy nos salta al rostro y nos devora.

Desaparecido el cártel de Guadalajara nació con los años el cártel Jalisco Nueva Generación.
Siempre con presencia en Veracruz, el cártel del Golfo nos heredó la inefable presencia de su parto demoniaco: los Zetas.

Hay en nuestro territorio presencia del cártel de Sinaloa y de otros grupos.

La sangre que corre por suelo veracruzano emana de la guerra entre todos ellos principalmente los Zetas Vs CJNG.

La captura de el “H” –jefe de plaza de los Zetas por una década- en Coatzacoalcos y la muerte del “Quino” –representante del CJNG en el norte de Veracruz- suscitada a manos de fuerzas federales en Chipilo, Puebla, al finalizar junio pasado, sólo incrementaron una problemática que ya se vivía.

No había “Pax narca” en Veracruz.

Y hoy hay guerra narca incrementada.

Como los terremotos del 7 y 19 de septiembre pasados la tierra lo sabe y se sacude desde Pánuco hasta Las Choapas, dejando estelas de terror a su irremediable paso.
La guerra entre Carteles y el control por la palza en Veracruz

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