Loading...

Vídeo muestra tráfico de drogas, Los Zetas han retomado el control de Topo Chico

Loading...

De acuerdo con 10 En Punto, un interno conocido como “La July”, perteneciente al cartel de Los Zetas, actualmente dirige la venta de droga, así como el cobro de piso en el penal.

Vídeo muestra tráfico de drogas, Los Zetas han retomado el control de Topo Chico

Integrantes del cártel de Los Zetas han retomado el control del penal de Topo Chico, en Monterrey, Nuevo León, según refieren testimonios y videos obtenidos por el noticiero 10 En Punto, conducido por Denise Maerker, tras los disturbios ocurridos el 10 de febrero de 2016 que dejaron 49 muertos en ese penal, el gobierno encabezado por Jaime Rodríguez Calderón aseguró que había recuperado el control del centro penitenciario, pero en fechas actuales eso dista mucho de la realidad.
De acuerdo con 10 En Punto, un interno identificado como Julio César Parto Leyva, alias “La Yuli” y perteneciente al cartel de Los Zetas, actualmente dirige la venta de droga, así como el cobro de piso en el penal, “La Yuli” llegó a Topo Chico hace un par de años por el asesinato de dos personas y participó en los disturbios del 10 de febrero de 2016. Meses después de esos hechos, tomó el control de la prisión donde se encuentran más de 3 mil internos, refiere el reportaje.
Con ayuda de dos reclusos identificados como “El Boster” y Abel Carrizales, alias “El Contador”, cobran a los internos entre 35, 50 y 80 mil pesos al mes por derecho de piso.
También exigen a los familiares de los internos el pago de 20 pesos para recibir visitas el fin de semana y evitar que los golpeen durante su estancia en el penal.
De acuerdo con testimonios, quienes no pagan son enviados a las celdas de castigo, a los hombres a un área conocida como la canina, donde los internos apenas pueden recostarse en un pequeño espacio sobre el piso.
A las mujeres las llevan a una zona conocida como “Las tapadas”, que es controlada por Irma Marroquin y Carla Joana Hernandez, identificadas como novias de “La Yuli”. En ese lugar, de acuerdo con testimonios, las reclusas tienen prohibido ir al baño, comer, bañarse, e incluso no hay colchones para dormir.
Además, se le permite la entrada a grupos de entre 15 y 30 hombres, quienes golpean a las mujeres, las despiertan con agua helada o les echan encima basura de los sanitarios.
Todo esto es posible, señala 10 En Punto, gracias a que los custodios reciben dinero de los criminales para dejarlos controlar el penal, además de que son ellos quienes meten la droga que venden los reos en el interior del penal.

Loading...